El virus de la viruela del mono ya se ha detectado en 16 países y hay un caso con sospechoso en Ecuador. La enfermedad se detectó por primera vez en Reino Unido, pero poco a poco se han sumado otros países se han sumado a esta nueva enfermedad que no es tan nueva para los países de África, donde es endémica desde hace 50 años.

Si bien, se han presentado algunos decesos, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA, por sus siglas en inglés) ha dicho que “el riesgo para la población sigue siendo bajo”.

“La manifestación clínica de la viruela del mono suele ser leve. Se ha observado que el clado de África occidental, que hasta ahora se ha detectado en los casos notificados en Europa, tiene una tasa de letalidad del 3,6 por ciento en estudios realizados en países africanos. La mortalidad es mayor entre los niños y los adultos jóvenes, y las personas inmunodeprimidas tienen un riesgo especial de enfermedad grave. La mayoría de las personas se recuperan en semanas”, indicó el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El virus de la viruela del mono, que causa la enfermedad del mismo nombre, pertenece a un género llamado orthopoxvirus de la familia poxviridae, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

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El virus variola, que causaba la enfermedad de la viruela, también pertenece a este género, así como el virus que se utilizó en la vacuna para prevenir la viruela.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la viruela del mono es una zoonosis viral (un virus transmitido a los humanos por los animales) con síntomas muy similares a los vistos en el pasado en pacientes con viruela, aunque clínicamente es menos grave”.

La OMS afirma que la viruela del simio se identificó por primera vez en humanos en 1970 e, históricamente, la tasa de letalidad ha “oscilado entre 0 y 11 % en la población general y ha sido mayor entre los niños pequeños”.

El documento más reciente de la OMS sobre la viruela del simio detalla que se han presentado casos en: Estados Unidos, Australia, Bélgica, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España, Suecia y Reino Unido.

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Síntomas

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por su siglas en inglés) explica que la viruela del mono es una enfermedad viral. La transmisión a humanos puede ocurrir a través del contacto con un animal o humano infectado, o con material corporal humano que contenga el virus. La transmisión entre humanos ocurre principalmente a través de gotitas respiratorias grandes.

En los seres humanos, los síntomas de la viruela del simio son similares a los síntomas de la viruela, aunque algo más leves. Comienzan con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, dolor de espalda, escalofríos y agotamiento. La principal diferencia entre los síntomas de la viruela humana y la viruela del simio es que la segunda hace que los ganglios linfáticos se inflaman (linfadenopatía), mientras que la primera no.

Es normal desarrollar una erupción, que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, particularmente a las manos y los pies, incluidos los genitales.

David Heymann, presidente del Grupo Asesor Estratégico y Técnico de la OMS sobre Peligros Infecciosos con Potencial Pandémico y Epidémico explicó el alcance de la actual enfermedad: “Con varios casos confirmados en Reino Unido, España y Portugal, este es el brote de viruela del mono más grande y más extendido jamás visto en Europa”.

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Vacunas

Si bien no existe una vacuna desarrollada específicamente contra la viruela del mono, algunos países apelan a la inyección contra la viruela humana, ya que ofrece una protección del 85% porque los dos virus son bastante similares.

Sin embargo, los CDC de Estados Unidos explican en su página web que, si bien hasta el momento no hay tratamientos específicos disponibles para la infección por viruela del mono, los brotes pueden controlarse con medicamentos.

La Organización Mundial de la Salud tiene reservas de unos 31 millones de dosis de vacunas contra la viruela, pero pueden haber perdido algo de potencia en las décadas transcurridas desde su fabricación. (I)