Un distrito de la ciudad china de Wuhan (centro) ha sido confinado desde el miércoles por primera vez desde que se inició supuestamente en esta urbe la pandemia en 2020, retomando unas medidas no vistas desde abril de ese año.

Esta decisión muestra lo lejos que está China de la normalidad postpandémica más de dos años después de que la ciudad fuera cerrada al exterior.

El distrito de Jiangxia confinó a su millón de habitantes, pidiéndoles que permanezcan en sus hogares y que no salgan a no ser que sea estrictamente necesario.

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Las medidas incluyen el paro del transporte público y el cierre de los locales de entretenimiento durante tres días, tras confirmarse cuatro casos asintomáticos en el distrito el martes.

La ciudad de once millones de habitantes mira de reojo estos acontecimientos, preocupada por la historia reciente, a pesar de que hasta ahora las restricciones se limitan a ese distrito.

China, aferrada a una estricta política de “cero covid” que descarta convivir con el virus, lleva más de cinco meses lidiando con rebrotes de la variante ómicron, con el caso más serio ilustrado por el confinamiento de la megalópolis de Shanghái (26 millones de habitantes) durante más de dos meses.

Además de incalculables pérdidas económicas, estas duras medidas han provocado también por primera vez muestras visibles de irritación y descontento en la población, que hasta ahora había apoyado mayoritariamente esta política gubernamental.

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Según las cuentas oficiales de China, con una población de más de 1.400 millones de habitantes, desde el inicio de la pandemia unas 229.000 personas se contagiaron de covid en el país, entre las que aproximadamente 222.000 han logrado recuperarse y 5.226 fallecieron, aunque la cifra total de infectados excluye a los asintomáticos. (I)