Uno de los debates en trámite en la Asamblea Nacional de Ecuador es el proyecto de Ley Orgánica que Regula las Técnicas y Procedimientos de Reproducción Humana Asistida, que busca “garantizar el acceso a estas técnicas bajo un enfoque de derechos humanos, género e interés superior del menor”, según la entidad.

La Comisión del Derecho a la Salud aprobó el primer debate en septiembre de 2025 y en 2026 habrá un segundo debate.

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En preparación para ese momento, el catedrático español Francisco Güell Pelayo visitó Guayaquil y Quito para reunirse con dicha comisión y con grupos académicos y compartir los hallazgos y los criterios regulatorios aplicados en Europa. El catedrático de la Universidad de Navarra, investigador en bioética, especialista vinculado a la Comisión Europea en temas de reproducción asistida y autor del libro El último in vitro, visitó el país del 7 al 13 de mayo, estuvo en una conferencia en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) y conversó con este Diario.

Explica que su objetivo ha sido exponer a los legisladores no solo datos, sino cómo ha evolucionado el tema en otros países en un lenguaje accesible: “La reproducción asistida, en principio, surge cuando una pareja no puede concebir o se queda embarazada, pero no llega a término”.

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Lo que se hace en las clínicas es sencillo, describe: estimular los ovarios para obtener varios óvulos de la mujer, luego los espermatozoides del varón y centrifugarlos para proceder a la fecundación en laboratorio. Al embrión se le permite que se desarrolle durante varios días (4, 5, 6) y aquellos que consiguen llegar a ese plazo se los transfiere a la mujer.

“Suele haber un número alto de intentos y de embriones en fresco (sin ser congelados). Los otros se congelan a la espera de un siguiente intento. Y casi siempre, por no decir siempre, hay un segundo intento, porque la tasa de éxito es muy baja”, establece.

Aquí viene su primera observación. “Si alguien no puede tener niños, el principio médico ilógico es tratar de diagnosticar el porqué. Muchas veces la causa se desconoce”, alega, y se inicia un proceso de reproducción asistida sin haber hecho antes el intento de diagnosticar y curar a la pareja. “Esta es una aproximación que se llama medicina reproductiva restaurativa y uno de los problemas éticos es no informar a la sociedad, sino a los gobernantes, de que hay una obligación médica y ética de abordar esa infertilidad”.

Güell dice que, de sus visitas, le consta que en Ecuador hay expertos en diagnosticar las causas y tratar de revertirlas. “Las tasas de éxito son similares a la reproducción asistida, es muchísimo más económico y no supone riesgos para la salud de los niños que nacen”, enumera. Pero asegura que la aproximación restaurativa ha sido poco promovida.

Güell indica que una de cada cuatro o cinco parejas que han probado la fecundación in vitro y no han tenido un niño lo ha logrado por medicina restaurativa. “Es mucho más económico para los Estados, es mucho menos invasivo y hay un asunto no menor: la seguridad de las técnicas”, sostiene.

Conocer los riesgos de la reproducción humana asistida

Güell, licenciado en Biología y doctor en Filosofía, ha liderado el proyecto europeo de investigación B2-InF: Be Better Informed about Fertility, que recoge información de varios países europeos y con ella ha escrito su libro, cuyo título completo es El último in vitro concebido sin información, como le gusta aclarar.

Dice que analizó la información proporcionada por clínicas de reproducción humana asistida en ocho naciones, entre ellas España, y que con su equipo se fijó en una falta de transparencia al informar sobre aspectos esenciales antes de que los pacientes tomen la decisión. Así que el texto está dedicado a quienes están pensando en ir a una de estas clínicas, y así dotarlos de información.

“Cuando uno va a una clínica, suele escuchar que nueve de cada diez consiguen el objetivo de ser padres o hablan de porcentajes del 40 %, 50 %, 60 %, 80 %. Bueno, pues, la tasa real (de niños nacidos) es de alrededor del 1 % al 2 % para mujeres de 45 años; del 5 % al 6 % para mujeres de 40 y del 12 % al 14 % para mujeres de 35”.

La tasa de éxito del tratamiento de reproducción asistida varía según la edad de la mujer. Foto: Shutterstock

Eso lo califica como una tasa de éxito muy baja. “El sector juega con tasas de embarazo. Pero (una pareja) no va a una clínica para quedarse embarazada, va para tener un niño”.

Sobre los riesgos de la mujer, Güell opina que ella es quien decidirá, una vez que los conozca, si los asume. “Pero me he centrado en algo más desconocido y silenciado, que son los riesgos de los niños nacidos. Esto es un poco polémico”, reconoce. En el libro recoge el riesgo observado en la población in vitro. “Está evidenciado; no es una hipótesis o una posibilidad”. Promete que no es “para meter miedo” ni para estigmatizar a las personas nacidas gracias a la reproducción asistida.

“Yo las he dividido en tres enfermedades. Primero, las que se detectan antes del nacimiento, que se detectan con ecografía: malformaciones congénitas del corazón, del sistema nervioso, del sistema gastrointestinal, del sistema esquelético, del sistema genitourinario; un riesgo muy significativo”.

Un segundo grupo son los riesgos al nacer, empezando por la prematuridad, bajo peso, mortalidad neonatal.

“Y luego tenemos un tercer tipo de condiciones observadas y evidenciadas en la población in vitro que pueden aparecer a lo largo de los años: determinados tipos de cáncer, leucemias, linfomas, retinoblastoma, parálisis cerebral, diabetes, trastornos del lenguaje, trastorno del espectro autista”.

Además, está el costo económico y mental, especialmente cuando hay varios intentos seguidos. Güell dice que esto es uno de los aspectos más importantes. “En los casos de éxito, en que la pareja consigue al niño, psiquiatras y psicólogas perinatales me comentan esto a raíz de la publicación del libro (está recogido en la segunda edición): el vínculo maternofilial, la unión entre madre e hijo está destrozada (...), porque antes han pasado por muchas pérdidas que no han sido tratadas”. La alegría de la llegada del niño se encuentra con duelos sin abordar.

Finalmente están las consideraciones éticas sobre la donación de óvulos y el destino de los embriones que quedan porque hubo éxito o porque la pareja desistió.

“Lo primero, muchos países del norte de Europa han prohibido la donación de óvulos porque han visto problemas de diversos tipos. Por un lado, está la mercantilización del cuerpo de la mujer. Luego, qué pasa con esos niños nacidos de donante. Hay en Europa asociaciones de hijos e hijas nacidos de donantes que han mostrado sus problemas psiquiátricos y psicológicos, algo que se llama desconcierto genealógico”, un término acuñado por H. J. Sants en 1964 para definir los problemas de identidad y confusión que pueden experimentar niños adoptados, acogidos o nacidos por donación de gametos o gestación subrogada al desconocer su origen biológico.

“En España se están almacenando centenares de miles de óvulos congelados y se está abasteciendo a otros países. Tenemos a feministas del norte de Europa que se están quejando de que se trata con los óvulos de jóvenes que tienen una situación de vulnerabilidad”. Hay que decir que entre los grupos feministas las opiniones sobre el tema están divididas.

‘El último in vitro’, de Francisco Güell Pelayo, publicado en 2025.

En cuanto al congelamiento de embriones y su destino, Güell estima cientos de miles en todo el mundo. “En Europa hay una ley que permite que se puedan transportar de un país a otro y comercializar con ellos para cubrir la demanda”. En cuanto a esto, la regulación de los embriones que ya están, reconoce que tendrían “una difícil salida”. “Con la ley española se pueden dejar para investigar, donar a otras parejas, desechar. Todo esto lo tiene que decidir la propia pareja cuando los congela”. Y esa comunicación entre los Gobiernos, los centros y los pacientes es también muy delicada.

¿Qué otras alternativas tienen las parejas que desean concebir? “Hay una que no se suele tener en cuenta, que suena un poco ingenua, y es el tema de la espera. Se está viendo que muchos de los que tienen el primer niño in vitro tienen el segundo naturalmente y es muy habitual que gente que está a la espera de la cita de reproducción asistida se quede embarazada por el camino. Esto es algo que me comentó uno de los presentes en la Comisión Nacional de Salud”, afirma. “Es un porcentaje pequeño, pero tampoco nulo”.

Luego está la adopción, “que es algo de lo que muchas mujeres y hombres no quieren ni oír, pero está ahí. Y también está la medicina restaurativa”. (I)