El rol que cumple la nutrición durante el primer año de vida del bebé es fundamental para apoyar su correcto crecimiento y desarrollo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, debido a que es un alimento completo y contiene todos los nutrientes necesarios; sin embargo, existen otras alternativas y grupos de alimentos que se pueden introducir en la dieta de los bebés de manera gradual y paulatina.

De acuerdo con Laura Mora, asesora nutricional, “la introducción de nuevos alimentos después de los seis meses supone un campo de entrenamiento para el desarrollo de la autonomía del bebé, pero este cambio debe ser progresivo, especialmente en las texturas de los alimentos. Podemos iniciar con papillas o con alimentos triturados y luego incorporar un alimento sólido pero en pequeños trozos. Después vienen los sabores: aquí podemos comenzar por los neutros o básicos, finalmente se deben incorporar sabores dulces y cítricos, pero siempre de una fuente natural”.

La incorporación de los nuevos alimentos se debe hacer de forma gradual y por separado, no se deben mezclar dos o más a la vez. Se pueden ofrecer cantidades pequeñas e irlas aumentando a medida que el niño se acostumbre a su sabor y textura.

Cada niño tendrá una experiencia y un ritmo diferente, lo cual se deberá ir evaluando de manera personalizada. La nutricionista de Farmacias Económicas explica a continuación algunos de los alimentos que pueden introducirse a partir de los cuatro meses de edad:

  • Frutas y verduras: entre los 4 y 6 meses, el bebé puede consumir hecho puré frutas como la manzana, pera, plátano y papaya, además de verduras como calabacín y zanahoria. Entre los 6 y 8 meses ya puede comer diversos tipos de verduras y frutas, a excepción de las cítricas.
Frutas y verduras aportan efectos alcalinos que alivian la tarea de los riñones. Foto: Christin Klose
  • Cereales: a partir de los 6 o 7 meses de edad, se pueden incorporar a la alimentación de los niños cereales como avena, maíz y arroz.
  • Leguminosas y carnes: entre los 8 y 10 meses de edad, el bebé está listo para consumir todo tipo de frutas, verduras y cereales. Es aquí cuando puede empezar también el consumo de carnes como pollo o res, así como leguminosas tales como el frejol, haba, lenteja y garbanzo. Estos alimentos se deben administrar a manera de puré o en las papillas.
  • Lácteos: al llegar a los 12 meses de edad, el bebé podrá empezar con el consumo de leche entera de vaca y derivados lácteos como yogur y queso.
La dieta cetogénica o keto ha sido utilizada para mejorar condiciones como la epilepsia y mejorar enfermedades como la diabetes y el cáncer.

En ello coincide la Dra. Angélica Mosquera, especialista de Pediatopics, y además recalca que el infante debe tener pautas madurativas y motrices para comenzar la alimentación a semisólidos.

Según la especialista, es una buena oportunidad para influenciar el gusto a varios tipos de alimentos saludables. “Los niños deben acostumbrarse a comer frutas y verduras, para ello, no licuar los alimentos y no agregar ni sal ni azúcar a las comidas”, concluye, recordando que cada condición es específica y lo más recomendable es visitar a su pediatra de cabecera. (F)