Más del 80% de los casos de cáncer al riñón son descubiertos de manera fortuita, casi por accidente, como un golpe de suerte que finalmente puede salvar la vida del paciente, ya que así puede iniciar el tratamiento antes de que el tumor crezca e invada otros órganos.

Tal es la experiencia de Carlos, un hombre de 47 años de edad que a continuación narra su caso como advertencia para que más personas puedan detectar ese silencioso padecimiento a tiempo y así salvar su vida:

TESTIMONIO REAL

Siempre he tenido buena salud y trato de mantenerme en buena forma física. Por ello fue realmente una sorpresa cuando la enfermera que me hizo una ecografía de rutina como parte de los exámenes ocupacionales en la empresa donde laboro me dijo que veía una masa en el riñón izquierdo, así que me recomendaba que urgentemente me realice una ecografía más completa en algún centro médico.

Publicidad

No quiso darme más detalles. “Una masa”. Así describió la sombra que observó en aquella pequeña imagen en blanco y negro que no entregaba mayor definición gráfica, porque se trataba de un aparato algo antiguo. Los detalles llegaron al día siguiente, cuando me acerqué a un centro médico privado para realizarme una ecografía de tórax más completa: se trataba de una masa de unos 8 centímetros de extensión en el riñón izquierdo, que presumiblemente se trataba de un tumor.

Me acerqué con claro temor a un cirujano urólogo que me indicó lo siguiente:

1. La gran mayoría de casos de tumor en riñón (más del 80%) son detectados a través de exámenes preventivos o de manera fortuita, como en ecografías realizadas debido a otros síntomas, como cólicos, ya que ese tumor no genera ningún tipo de molestia o dolor.

2. Los tumores en los riñones son, en la mayoría de los casos, malignos. Es decir, cáncer.

3. Los tumores en los riñones suelen permanecer “encapsulados” en ese espacio, así que si son detectados a tiempo existen buenas posibilidades de ser extraídos a través de una operación quirúrgica.

4. Tras la cirugía, el examen de patología determinará si el tumor se ha regado a otros órganos, ya que en la operación se extrae el riñón y la grasa que lo cubre. Si el patólogo determina que el exterior de la grasa alrededor del riñón extraído tiene “bordes limpios”, significa que todo el tumor ha sido removido.

Publicidad

5. Pero si el exterior de esa grasa ha sido contaminado, el tumor ha comenzado a extenderse a otros órganos, lo cual se conoce como metástasis. Eso provocaría mayores tratamientos y, quizás, quimioterapia.

6. Si el tumor se ubica en la parte superior o inferior del riñón, existe la posibilidad de que la cirugía remueva solo un extremo de ese órgano. Sin embargo, si el cáncer se ubica en el centro, será necesario extraer todo el órgano.

7. Una persona puede tener una vida perfectamente normal con un solo riñón, pero está obligado a llevar una dieta saludable, mantenerse en buena condición física, tomar unos dos litros de agua cada día, entre otras recomendaciones.

El urólogo me solicitó que me haga una tomografía que finalmente confirmó que se trataba de un tumor, de unos 10 centímetros, ubicado en el centro del riñón y que debía ser extirpado debido a que presentaba bordes irregulares, señal de que quizás era maligno. Nadie mencionó la palabra cáncer, pero la posibilidad era inminente.

Imagen del examen de patología de un riñón izquierdo que presenta un tumor maligno en la sección inferior. Imagen: cortesía del paciente que presenta este testimonio real. Foto: El Universo

La cirugía se realizó dos semanas después a través de laparoscopía. En mi caso, era la tercera intervención después de pasar por el quirófano debido a una hernia inguinal derecha y, luego, por vesícula.

El posterior examen de patología determinó que se trataba de un tumor maligno que felizmente no se había extendido, ya que los bordes estaban limpios. El cirujano urólogo mencionó que el diagnóstico era el más positivo posible, y que estaba totalmente curado. Sin embargo, debería realizarme exámenes de laboratorio y de imágenes, cada seis meses, para mantener un control permanente que pueda detectar si aparece un nuevo tumor en el futuro (al parecer, las personas que ha sufrido un tumor son más propensas a desarrollar otro tiempo después). Además, esos exámenes deberían ser revisados por un especialista nefrólogo, a quien debería acudir cada seis meses para una consulta preventiva de rutina.

La vida sigue siendo la misma con un riñón, pero hay que cuidarlo porque si no lo hace el paciente podría llegar a necesitar diálisis. Para mantenerse saludable hay que seguir estas ocho reglas de oro, las cuales se aplican también para las personas con dos riñones.

1. Mantenerse en buena forma física y activo.

2. Llevar un control regular de los niveles de glucosa en la sangre.

3. Monitorear la presión arterial.

4. Alimentarse sanamente y cuidar el peso.

5. Beber agua (dos litros al menos, cada día).

6. No fumar.

7. No automedicarse.

8. Revisar la función renal, especialmente en los casos de diabetes, presión arterial alta, obesidad o que algún familiar tenga alguna enfermedad renal.

Por cierto, a partir de mi cirugía, dos personas muy cercanas a mí han sido detectadas con el mismo caso: un adulto de 80 años y una niña de 7. Y ambos fueron diagnosticados a través de exámenes preventivos.

La lección es clara: una ecografía preventiva a tiempo puede salvar su vida… o la de sus seres queridos.


Médicos que trataron el caso:

Dr. Román Reyes Mazzini

Urólogo – Endourólogo

Clínica Kennedy Policentro, Sección Alfa, consultorio 18

Emergencias: 099-958-5838

Instagram: dr.romanreyes

urologopercutaneo@hotmail.com


Dr. Fabián Ortiz Herbener

Nefrólogo

Clínica Kennedy Policentro, Sección Alfa, consultorio 10

Teléfonos: 229-2426, 228-3355, 099-506-0247.

fabianortiz@hotmail.com