La Organización Panamericana de la Salud (OPS) junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) invitaron a niños y niñas a conversar con científicos sobre el COVID-19 y las vacunas que se están aplicando contra esta enfermedad.

Pilar, de 9 años, conversó con Rafael Radi, coordinador del GACH, para preguntarle si él se vacunó y si es necesario seguirse cuidando aun después de haber recibido la vacuna.

Radi le responde a la pequeña que, efectivamente, ya había recibido las dos dosis de la vacuna, y que tendría que esperar quince días para que el inmunizante sea efectivo. Además, le explica que, si se llega a infectar, la vacuna evitará que sufra formas graves de la enfermedad. Sin embargo, le puntualiza que mientras existan pocas personas vacunadas es necesario seguir con las medidas de bioseguridad.

Pilar también le consulta al coordinador del GACH sobre la inmunidad de rebaño. Este le explica que esta inmunidad se obtiene cuando la mayor parte de la población está vacunada (del 70 % al 75 %) y ha generado una respuesta defensiva contra el virus; de esta forma, cuando la mayoría de personas está vacunada es muy difícil que la pequeña parte sin inmunizarse se infecte.

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Radi le comenta a Pilar que aún los científicos analizan si los niños tienen que vacunarse contra el coronavirus, pero que es muy probable que sea necesario.

Tadeo, de 7 años, le indica a Lucía Alonso, epidemióloga, consultora de OPS e integrante del GACH, que está cansado de usar mascarillas (tapabocas), y le consulta si la vacuna es más efectiva que el protector facial.

Alonso le responde al menor que lo comprende sobre lo molestoso que significa usar tapabocas, pero que es muy importante su utilización para cuidarnos. Además, le indica que la vacuna contra el coronavirus es complementaria a la mascarilla, para así terminar con la pandemia.

Así también, la experta le comenta que las vacunas contra el coronavirus le hacen creer al cuerpo que se infectó con SARS-CoV-2. De esta manera, si la persona se llega a infectar de COVID-19, el organismo ya sabrá cómo combatir al coronavirus y frenará la amenaza.

Fausto, de 10 años, le consulta a Mónica Pujadas, pediatra e integrante del GACH, sobre cómo hicieron los científicos para desarrollar de forma tan rápida las vacunas contra el SARS-CoV-2.

Pujadas le comenta a Fausto que las vacunas para el COVID-19 se desarrollaron con rapidez debido a que se basaron en fórmulas que ya se habían empleado con anterioridad para otras vacunas y medicamentos; además, gracias a la unión de los Gobiernos y los científicos.

También le dice que, debido a que se trata de una emergencia sanitaria global, se empezaron a fabricar vacunas en varios lugares, de allí las distintas marcas que existen. Le puntualiza que todos los inmunizantes que se están usando han sido aprobados y que su uso es seguro y útil.

La pequeña Adelina le consulta al pediatra intensivista Sebastián González si existe una vacuna para proteger a los niños; además, le pregunta si los adultos al vacunarse están indirectamente ayudando con este acto a los menores.

González le explica a la menor que seguramente en el futuro existirán vacunas contra el COVID-19 para los más pequeños, pero que ahora las más importantes son las que se están aplicando los adultos, pues de esta manera se está protegiendo a la población de todas las edades. (I)