Este miércoles 28 de julio es el Día Mundial de la Hepatitis, destinado a educar y comprender las hepatitis virales, que son un problema mundial de salud pública: alrededor de 1 millón de muertes anuales se atribuyen a estas infecciones.

En conjunto, la hepatitis B (VHB) y la hepatitis C (VHC) son la principal causa de cáncer de hígado en el mundo, el 78 % de los casos registrados. Casi una de cada tres personas en el mundo (2.000 millones) ha sido infectada por el VHB, y una persona de cada doce (520 millones de personas) viven con hepatitis B crónica.

La mayoría de las personas contagiadas con estos virus no están conscientes de su infección, pudiendo así desarrollar enfermedades hepáticas en algún momento de sus vidas o transmitir la infección a otros.

Esperando una vacuna para la hepatitis C

Al momento, se trabaja en una vacuna para proveer protección contra la hepatitis C. Podría utilizarse dentro de cinco años, dice sir Michael Houghton, quien ganó el premio Nobel de Medicina y Fisiología junto con otros tres científicos por descubrir el virus tipo C en 1989.

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Foto: Shutterstock

Los detalles del desarrollo de la vacuna se presentaron durante el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, que se desarrolló del 9 al 12 de julio de este año, de manera virtual.

Cada año hay 2 millones de infecciones nuevas con el virus C, y aproximadamente 70 millones de personas son portadoras del virus en el planeta. La mayoría no han sido diagnosticadas. Muchos de los infectados podrán desarrollar cirrosis o cáncer de hígado.

La meta de la Organización Mundial de la Salud para 2030 es reducir en un 90 % las nuevas infecciones por hepatitis C, y en un 65 % la mortalidad. Aunque países como Egipto han hecho grandes avances a través de programas de control, tamizando y tratando a millones desde 2014, esto solo ha sido posible a través de la producción masiva de medicamentos genéricos. La disparidad de precios en el tratamiento es enorme. En algunos países es de $84 por persona, y en otros, de hasta $20.000.

Sir Michael Houghton dice que para lograr el objetivo sin el problema de los costos, la vacuna es indispensable, y este proyecto se está beneficiando del impulso que ha tenido el desarrollo de las inmunizaciones durante la pandemia. Específicamente nombró la tecnología RNA utilizada por las vacunas contra el COVID-19 de Pfizer y Moderna, y las tecnologías basadas en adenovirus desarrolladas por la Universidad de Oxford y AstraZeneca y Johnson & Johnson.

Actualmente, el científico trabaja en el Instituto de Virología Aplicada Li Ka Shing, en Canadá, para lograr una vacuna adyuvante recombinante que induciría la producción de diversos anticuerpos que impidan que el virus C escape a la respuesta inmune.

Una cura para la hepatitis D, bulevirtide

Mientras tanto, el Hospital Universitario de Heidelberg, la Facultad Médica de Heidelberg y el Centro Alemán para Investigación de Infecciones (DZIF) han desarrollado un fármaco para la hepatitis D aprobado por la Comisión Europea. Es el inhibidor bulevirtide (renombrado Hepcludex).

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Es un inhibidor que se usará en el tratamiento y como prevención del mismo virus y del tipo B. Esto trae esperanza a los 25 millones de personas en el mundo que sufren de una infección de hepatitis D, pues no hay otro medicamento aprobado hasta ahora.

La infección con el virus D es severa, pues solo ocurre como coinfección con el tipo B, y conduce a una progresión acelerada de la cirrosis y el cáncer hepático. Hasta la fecha, el trasplante de hígado ha sido la única forma de sobrevivir para muchos pacientes.

Hay una manera de protegerse de una infección por hepatitis D, y es vacunarse contra el virus B. En países como Alemania, en que gran parte de la población está vacunada, hay pocos casos de infección por el virus D. Sin embargo, el Instituto Robert Koch estima que mucha gente que tiene hepatitis B no se ha hecho la prueba para el tipo D.

Esta forma severa de hepatitis está muy extendida en África, Sudamérica, Mongolia, Rusia y Europa oriental. El bulevirtide se aprobó en Rusia con el nombre de Myrcludex a fines del 2019.

El doctor Stephan Urban y su equipo han trabajado durante dos décadas en el Centro Alemán para Investigación de Infecciones, para desarrollar Hepcludex, la primera droga aprobada en Europa para hepatitis D. Foto: Cortesía

“Estamos muy complacidos por este éxito, que se basa en décadas de investigación virológica en Heidelberg”, anunció el profesor Hans-Georg Kräusslich, vocero del DZIF. “Este compuesto fue desarrollado como una colaboración entre comunidades científicas, fondos públicos y una compañía de biotecnología, y es por tanto un modelo de cómo trasladar los resultados de laboratorio a la aplicación clínica”.

Formas de contagio de los virus de la hepatitis

Hay cinco virus principales de la hepatitis, los tipos A, B, C, D y E. Los cinco son de gran preocupación debido a las enfermedades y muertes que causan, y a la posibilidad de brotes y potencial de propagación epidémica.

  • Las hepatitis A y E suelen estar causadas por la ingestión de alimentos o agua contaminada.
  • Las hepatitis B, C y D por lo general se producen como resultado del contacto con fluidos corporales infectados: sangre o hemoderivados o procedimientos médicos invasivos con equipos contaminados.
  • La transmisión de la hepatitis B ocurre de la madre al recién nacido durante el parto, de un miembro de la familia al infante, y también por contacto sexual. (I)