Ecuador arrancó con el proceso de inscripción de vacunas de adultos mayores que se encuentran en la fase 1 del plan nacional de inmunización contra el COVID-19, pero pese a la gran aceptación aún hay personas que se rehúsan a vacunarse.

Justamente entre los comentarios que se han escuchado entre las personas que se plantean no inmunizarse está el que se iba a inocular el virus y podría generar la enfermedad, o el miedo por el que se inyecte algún mecanismo de vigilancia.

A través de un video, el doctor Rafael Caputi Oyague, médico clínico-infectólogo y jefe del Servicio de Infectología de Solca, hizo un llamado a las personas a participar en el proceso y que confíen en la ciencia y la investigación. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también ha invitado a expertos a desmitificar algunas ideas.

Rafael Caputi, infectólogo de Solca: No sentí dolor o algún efecto adverso; luego de la vacuna se sigue con la rutina normal

Mito 1: La vacuna me va a generar COVID-19

El doctor Caputi aclara que esto no es así, sino que inyecta un fragmento de la proteína del coronavirus, por lo cual no podría darle COVID-19. “Es una vacuna genética, tiene un mecanismo biotecnológico nuevo donde te inyecto el RN mensajero que estimula tus células para producción de anticuerpos neutralizantes que nos protegen contra el COVID”.

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Mito 2: La vacuna cambiará el código genético de la persona

El especialista señala que no hay ninguna evidencia de aquello, ya que el ARN mensajero no ingresa donde se encuentra el DNA.

“La tecnología ARN mensajero también tiene otros usos médicos; por ejemplo, es un tratamiento habitual contra el cáncer”, declara la OPS.

“Deben confiar en la ciencia, deben confiar en la investigación. Lo que va a cambiar esta pandemia no es tener esta vacuna sino el acto de la vacunación”

Rafael Caputi, jefe del Servicio de Infectología de Solca

Mito 3: La producción rápida de la vacuna es sospechosa

Caputi refiere que debido a los avances tecnológicos en la medicina no se puede comparar la producción de vacunas hace 30 años con la de ahora. También que hubo un conocimiento de vacunas de ARN mensajero y el financiamiento que se aportó para el desarrollo de estas.

“Todo el mundo en el planeta estaba enfermo, por ende teníamos gran cantidad de pacientes con COVID y nos era mucho más fácil hacer los testeos y los ensayos médicos. La vacuna se ha aplicado a un sinnúmero de razas étnicas, en la vacuna entraron anglosajones, europeos, latinos, raza africana, motivo por el cual teníamos una gran cantidad de voluntarios”, añade.

Mito 4: Las vacunas tienen microchips

La OPS ha aclarado que los “microchips nunca se han usado en las vacunas y no son parte de las vacunas contra la COVID-19″.

Mito 5: Si tuviste COVID no necesitas vacunarte

Aún no está claro por cuánto tiempo se está protegido trs haber padecido COVID-19 después de una infección previa —lo que se conoce como inmunidad natural—. De hecho, “la evidencia preliminar sugiere que la inmunidad natural a la COVID-19 puede no durar mucho tiempo”, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). Debido a esto, “se puede recomendar a las personas que se vacunen contra el COVID-19 aunque hayan contraído la enfermedad antes”, afirma la agencia.

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De momento, las autoridades de Salud de Ecuador, han decidido que quienes tuvieron COVID no se vacunen en las primeras fases, debido a que existe un protocolo de salud que recomienda que si tuviste COVID recién te puedes vacunar pasados 90 días de haberte repuesto de la infección.

Mito 6: No necesitas ambas dosis de las vacunas de dos dosis

Todas menos una de las vacunas en etapa avanzada de desarrollo requieren dos dosis que se administran con unas pocas semanas de diferencia. Y debido a que los expertos en salud no están seguros de si una dosis será lo suficientemente efectiva para prevenir la COVID-19 o un caso grave de la enfermedad, omitir la segunda inyección no es una buena idea. Como lo explican los CDC: La primera inyección empieza a generar protección; la segunda estimula esa protección y “es necesaria para alcanzar la máxima protección que ofrece la vacuna”.

Mito 7: No necesito usar la mascarilla después de vacunarme

La vacuna es una herramienta que puede ayudar a retrasar la propagación del coronavirus, pero se necesitarán otras para poner fin a la pandemia —como el uso continuado de mascarillas, el distanciamiento social, el lavado de manos frecuente y las pruebas—.

Aunque las vacunas principales han demostrado su eficacia para prevenir el COVID-19, aún no queda claro si pueden detener la transmisión del virus. No obstante, las mascarillas han demostrado que son efectivas para prevenir que las partículas del virus infecten a otros. (I)