El plomo es un metal tóxico que está presente en distintos materiales y cuyo uso ha generado contaminación y ambiental y problemas de salud en varias partes del mundo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) detalla que esta sustancia tóxica se acumula y afecta a múltiples sistemas en el organismo, entre ellos, el cardiovascular y el neurológico.

Entre el grupo más vulnerable a los efectos negativos del plomo están los niños menores de seis años, ya que aunque se expongan a niveles relativamente bajos, pueden sufrir daños neurológicos graves e incluso irreversibles.

Esta intoxicación puede acumularse en el cuerpo por meses o años. Según MayoClinic, los síntomas que puede mostrar un niño que se expuso a esta sustancia son: retraso en el desarrollo, dificultades de aprendizaje, irritabilidad, pérdida de apetito, pérdida de peso, pereza y fatiga, dolor abdominal, vómitos, estreñimiento, pérdida de la audición, convulsiones, comer cosas como trozos de pintura.

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Los niños pueden sentir algunos malestares específicos por falta de vitamina B12 | Foto: Freepik

Plomo al alcance de los niños

En la actualidad, el plomo no tiene tanta presencia como en el pasado, especialmente en la pintura y el gas; no obstante, hay muchas formas en las que un niño puede exponerse a esta sustancia tóxica, advierte Harvard.

Pintura con plomo. Hay que poner especial atención en esas casas que fueron construidas antes de 1978, pues la pintura con plomo puede estar debajo de otras pinturas; especialmente en los alféizares de las ventanas o los marcos de las puertas. El polvo de la pintura vieja puede caer al suelo u otras superficies que los niños pueden tocar con las manos y luego llevárselas a la boca.

“Mis tres hijos han recibido un diagnóstico terminal”

Gas con plomo. Pese a que fue prohibido en 1996, aún puede usarse en aviones, equipos agrícolas, carros de carrera y motores marinos.

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Tuberías de plomo. Estas pueden estar instaladas en casas antiguas, a través de ellas puede pasar agua que despúes pueden consumir las personas que allí viven.

Otros. Los niños también pueden tener contacto con el plomo a través de juguetes, velas, joyas y medicinas tradicionales importadas. Sus padres también se pueden exponer a esta sustancia en el trabajo o en lugares para diversión y llevarlo a casa en las manos o en la ropa.

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Para prevenir que esto ocurra, si la persona tiene una casa antigua, debe hacer que se haga una exposición en ella para detectar plomo, lo mismo pasa si va a alquilar. También se debe analizar el agua, aunque la casa sea nueva, pues las tuberías del sistema de agua pueden ser viejas. Es recomendable usar filtro de agua.

(I)

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