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Cómo se produce el oxígeno medicinal que se usa para enfermedades respiratorias como el coronavirus

El oxígeno medicinal es uno de los bienes más esenciales para un centro de salud por sus diversos usos.

Foto tomada en abril de 2020 de personas haciendo fila fuera de un establecimiento de recarga de tanques de oxígeno en Vía a Daule, Guayaquil. Foto: Ronald Cedeño

El oxígeno medicinal es uno de los bienes esenciales para un centro de salud por sus diversos usos, desde los quirófanos hasta las unidades de cuidados intensivos y las salas de hospital. Además, tiene un papel importante en la atención domiciliaria.

Desde el año pasado, su demanda se incrementó masivamente debido al COVID-19, siendo un medicamento indispensable en el tratamiento y manejo clínico de las complicaciones que presentan las personas hospitalizadas por este enfermedad.

Pero, ¿cómo se produce el oxígeno medicinal?

De acuerdo a un artículo elaborado por la Universidad de Ingeniería y Tecnología de Perú, el oxígeno medicinal se obtiene a través de sistemas de tamices moleculares de tecnología PSA (adsorción con cambio de presión, por sus siglas en inglés).

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En ellos se somete el aire del medio ambiente a etapas de filtración y compresión antes de pasarlo a través de un lecho de zeolita 5A, material que, dependiendo de la presión y temperatura, retiene más nitrógeno que oxígeno, resultando así un aire con mayor proporción de oxígeno.

El oxígeno medicinal ha de almacenarse en cilindros y/o tanques de baja presión, que no deben haber sido tratados con ningún compuesto tóxico o irritante que pudieran afectar el sistema respiratorio de los pacientes usuarios. El material del cilindro debe ser resistente a la corrosión, como el aluminio.

El estándar de pureza del oxígeno medicinal es del 93%, como establece un documento del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN) sobre concentradores de oxígeno medicinal. Según la norma técnica ecuatoriana de identificación de gases para uso médico, el cilindro de oxígeno medicinal debe ser de color blanco.

Para su uso, el oxígeno medicinal debe contar con un manómetro: mide la presión, en bares (bar), a la que el oxígeno está contenido dentro de la bala. Manorreductor: adecúa la presión de salida del oxígeno, puesto que en el interior la presión es mucho mayor (hasta 200 bares) que la atmosférica (1 atmósfera, que equivale, aproximadamente, a 1 bar).

Uso de oxígeno

En el caso de un paciente infectado por COVID-19 y con baja saturación de oxígeno, cuya situación es atendida a tiempo, puede ser atendido en su casa y consumir de tres a cinco litros de oxígeno por minuto, durante 4 o 5 días en promedio. Se puede atender con cilindro o con un concentrador de oxígeno, dispositivo que se conecta a la pared.

Pero otra es la necesidad de un paciente en Unidad de Cuidados Intensivos, que puede consumir hasta 15 litros de oxígeno por minuto.

A más de los cilindros, los pacientes con problemas respiratorios que deben estar conectados con largas horas pueden optar por un concentrador de oxígeno que funciona conectado a la corriente y que permite a los pacientes respirar sin dificultad.

El oxígeno es un gas comburente, es decir facilita la combustión de materiales inflamables. Por tanto, se deben extremar precauciones ante posibles fugas del mismo y debe usarse equipo de protección adecuado para lidiar con ellas. (I)


Redacción
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