El alore vera o sábila es reconocida en el mundo por su gran variedad de beneficios para la piel y cabello. Esto la convierte en el ingrediente estrella y una de las plantas más valoradas para la industria cosmética.

El gel de aloe vera puede usarse para muchos tratamientos, Actúa como regenerador de la piel, disminuye las cicatrices del cuerpo, calma las quemaduras, previene diversos grados de acné y otras lesiones que dañan la estructura natural de la piel y que derivan en marcas y envejecimiento prematuro.

Todo esto es posible gracias a sus propiedades y vitaminas como A, C y E. Además, contiene antioxidantes y astringentes que favorecen de gran manera a la epidermis y a todo el organismo.

Los especialistas señalan que existe una gran variedad de cremas y geles hechos con aloe vera que se pueden encontrar en farmacias o establecimientos de belleza. Sin embargo, algunos contienen químicos que pueden causar daños a la piel. Por eso, tal como lo señala Mejor con salud, lo más recomendable es realizar tu propio gel casero con aloe vera.

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Su poder cicatrizante, antioxidante y antinflamatorio, además de su alto contenido en vitaminas, son algunas de las cualidades de la sábila. Foto: Pexels.

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Lo primordial para poder preparar el gel de sábila es lavar y limpiar bien la hoja (la cantidad de hojas que consideres necesarias), retirar las espinas y colocarlas en un recipiente con agua durante un mínimo de 24 horas.

Luego cambiar el agua cada tres o cuatro horas para que todas las hojas expulsen una sustancia conocida como aloína, que puede resultar tóxica.

Para mejores resultados puedes usar este gel en las zonas afectadas tres veces a la semana por la noche y retirar con abundante agua. Foto: Pexels.

¿Cómo hacer tu propio gel de aloe vera casero?

Ingredientes:

  • Pulpa de aloe vera
  • 1 cucharada de zumo de limón (10ml)
  • 1 cucharada de aceite de germen de trigo (10g)

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Pasos a seguir:

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  • Para extraer la pulpa de la hoja toma un cuchillo y abre cada una de las hojas por uno de los lados. Ahora, con la ayuda de una cuchara o espátula, extrae todo el gel y resérvalo en un recipiente.
  • Incorpora el jugo de limón y el aceite de germen de trigo, cuya función es potenciar sus propiedades gracias a sus aportes de vitamina E y otros antioxidantes.
  • Al tener todo listo en el recipiente, bate la mezcla a velocidad media-alta hasta lograr una crema espesa de tonalidad blanca. Si no cuentas con una batidora, puedes hacerlo con la licuadora.
  • Para finalizar, vierte el producto en un frasco de vidrio hermético y consérvalo en el refrigerador para que dure más tiempo.

Para mejores resultados puedes usar este gel en las zonas afectadas tres veces a la semana por la noche y retirar con abundante agua. Otra alternativa para alargar su conservación es añadirle vitamina E, que es un excelente antioxidante que protegerá el gel.

(I)

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