El ajo es un alimento rodeado de leyendas. Según historias que han circulado por siglos y hasta hoy, es capaz de protegernos del resfrío, la enfermedad cardiaca y también es un arma contra los vampiros.

¿Son ciertos todos sus atributos para el beneficio de la salud?

“Hay algo de exageración”, dice Kristina Petersen, profesora asistente del Departamento de Ciencias de Nutricionales en la Universidad Tecnológica de Texas, en Lubbock.

El ajo realza el sabor de la comida y es un ingrediente clave en las dietas favorables para el corazón, como la mediterránea.

Publicidad

Algunos lo consideran un vegetal, porque es comestible. Otros lo llaman una hierba, como cualquier otra usada para condimentar o como remedio natural. Pero también es una especia, una sustancia disecada, derivada de una planta, usada para dar sabor a la comida.

Un clavo de ajo tiene solo 4 calorías, pero cantidades relativamente altas de nutrientes, como vitamina C, vitamina B6 y manganeso, reporta la Asociación Americana de Cardiología.

También está lleno de componentes basados en azufre, que le dan su sabor picante y fuerte. Uno de los componentes más estudiados es la alicina, que se produce al picar el diente del ajo.

Tal vez no mantenga lejos a los vampiros, pero sí nos acerca a una dieta más balanceada y saludable. Foto: Shutterstock

Un estudio de 2020 en la revista científica Antioxidants mostró las propiedades antinflamatorias del ajo. También puede ayudar a reducir el colesterol, la presión sanguínea y el azúcar en la sangre.

Hay un pero.

“Esos efectos se observan cuando alguien recibe dosis suplementarias muy altas de ajo en polvo”, dice Petersen. Los efectos de poner dos dientes de ajo en una receta son mucho menos que eso.

Publicidad

Pero antes de que vaya a buscar a su alacena la botella de ajo en polvo, Petersen tiene más qué decir. “Yo no recomendaría que alguien tome suplementos de ajo”, dice. “Podría haber situaciones en las que pueda ser lo indicado, pero debe hacerse en consulta con un médico”.

Las investigaciones sobre las habilidades del ajo en la alimentación en cáncer no permiten dar ninguna conclusión. Similarmente, una revisión de estudios sobre los efectos del ajo en la gripe común, hecha en 2014 y publicada en la Biblioteca Cochrane, concluyó que la evidencia en esta área no tiene la calidad suficiente.

En cambio, el ajo puede interactuar con algunas medicinas, incluyendo los anticoagulantes. Las personas que toman estos medicamentos reciben también la recomendación de evitar el ajo una semana antes de una cirugía o un procedimiento dental.

Una vez aclarado esto, el ajo en cantidades normales en la comida puede ser grandioso, dice Petersen.

“Creo que hay muchas maneras de disfrutarlo”, afirma. “Es bueno en ensaladas, pero también con vegetales horneados, realmente resalta el sabor”.

Tal vez no mantenga lejos a los vampiros, pero sí nos acerca a una dieta más balanceada y saludable. Foto: Shutterstock

Es particularmente bueno con champiñones y tomates. Este tipo de combinación puede ser, además, el mayor aporte del ajo a la salud. Porque si los vegetales y otras comidas saludables saben bien, pueden conducir a que la gente los coma más.

Mal aliento: el lado problemático del azufre en el ajo

El ajo puede ser un problema para el aliento, precisamente a causa de los componentes basados en el azufre. Investigadores de la Universidad del Estado de Ohio probaron varios remedios para ver que podía reducir los efectos, que pueden hacer que alguien evite por completo el uso del ajo en la comida.

Masticar hojas de menta, lechuga o manzanas, todas crudas, es lo que mejor funciona.

“Es un alimento versátil y tiene su sitio en unos buenos hábitos alimenticios”, asegura Petersen. “Y aunque no tenga efectos milagrosos en la salud por sí solo, es parte de las dietas equilibradas y saludables”.