El escaso conocimiento que hay entre la población general sobre la menopausia puede hacerla ver como una enfermedad o como una amenaza, el principio de la vejez.

“Levanten la mano los que sabían que la menopausia es apenas un día de nuestras vidas. Es la fecha de la última menstruación”, dice la comunicadora Milagros Kirpach, cofundadora de No Pausa (@nopausaig), de Argentina, ante un auditorio lleno. Lo que sucede, explica, es que para estar seguros se diagnostica en retrospectiva, cuando pasaron doce meses consecutivos sin que haya periodos. “Ese día forma parte de una etapa mucho más amplia de nuestra biografía hormonal, que es el climaterio”.

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Según los últimos datos que proporciona la fundación, menos del 77 % de las mujeres conoce la palabra climaterio, toda una etapa (empieza cinco años antes de la menopausia) precedida por pubertad y la etapa fértil. Y que en otras épocas ha estado asociada con el fin de la vida.

“Pero les cuento que ahora, con la perspectiva de vida que tenemos, vamos a pasar casi la mitad de nuestra vida en posmenopausia, porque la menopausia es una fecha”, refuerza Florencia Salort, médica ginecóloga, sexóloga clínica y máster en Neurociencias, y también creadora de contenido (en Instagram está como @flordegineco).

Los niveles de estrógeno van en fluctuación a partir de la primera menstruación, hasta la transición o climaterio. Foto: Shutterstock

Salort mira a esta etapa de otra manera, como un tiempo formidable, de crecimiento. “Yo la llamo la edad de oro en mis libros, porque estamos con la sabiduría del tiempo, con los ovarios para tomar decisiones, para recalcular nuestra vida y tomar el GPS y decir: ‘Esa profesión que elegí hace 25 años, ¿por qué la elegí? ¿Realmente quiero ser lo que soy? ¿Estos vínculos que tengo me nutren? ¿Cómo estoy con mi familia?’’’.

Llegar a ser adultos mayores o personas de la tercera edad, a los 60 años, puede significar vivir 20 años más. Esto tiene un impacto en la sexualidad de las personas mayores y en los roles que están dispuestos a asumir. “Como la mujer que no quiere entrar en el rol de la abuela tradicional, sino que quiere viajar o salir con las amigas”.

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Pero también hay otro tipo de impacto, menciona Kirpach. “Lo que entendimos con nuestra comunidad es que las fluctuaciones hormonales generan síntomas a nivel cognitivo, emocional, sexual, urogenital, nutricional, y que las mujeres tardábamos mucho tiempo en identificar los síntomas con la etapa. De hecho, solo una de cada cinco mujeres asocia los síntomas del climaterio con los propios cambios hormonales”.

El tiempo que les toma entenderlo va acompañado de frustración, angustia, recorrido médico y profesional por algo que no es una enfermedad. “Pero el que alguien identifique que son cambios asociados al criterio menopausia, una etapa natural, tarda en promedio un año y medio o dos”.

Las mujeres en edad menopáusica son el grupo de más rápido crecimiento en la fuerza laboral en muchos países, pero se retiran por falta de apoyo con sus síntomas. Foto: Shutterstock

No Pausa busca visibilizar el climaterio con una perspectiva contemporánea e intergeneracional, y para ello proporciona los siguientes datos:

  • El 70 % de las mujeres que buscan soluciones para la menopausia no recibe respuesta desde el sistema de salud.
  • Describen trabajar durante la menopausia como un desafío.
  • El 8 % se siente preparada e informada ante la situación.
  • El 51 % de las mujeres menopáusicas reconoce un impacto negativo en su estado de ánimo y entorno.
  • Una de cada cuatro cree que han impactado negativamente en su salud mental y en su confianza.

“Todas las personas que menstruamos vamos a dejar de hacerlo en algún momento de nuestras vidas. Cómo, cuándo y por qué difiere de persona a persona”, dice Kirpach, poniendo el ejemplo de Miriam de Paoli, periodista brasileña y cofundadora de No Pausa, quien recibió a los 47 años un diagnóstico de perimenopausia (transición a la menopausia), que no es una enfermedad, pero así le fue anunciada. La imagen que tenía de sí misma no coincidía con la idea que se había hecho de una mujer menopáusica.

“Así nace una red informativa con propósitos muy claros. Poner los lentes del siglo XXI a la menopausia y ver que seguimos arrastrando construcciones, estereotipos y mitos del siglo pasado”, dice Kirpach. Entre estos, que es sinónimo de vejez, de finitud, de que algo se termina.

“Es una cuestión de contexto. Hace 70 años vivíamos 59 años. La última menstruación se daba a los 57 años. Apenas vivíamos dos años más. Hoy las cosas cambiaron, las expectativas de vida global alcanzan hasta los 82-83 años, dependiendo de las particularidades, y dejamos de menstruar a los 50, más o menos. Vamos a atravesar al menos un tercio o más de nuestras vidas después de esa última menstruación, pero seguimos pensando que es vejez”.

No Pausa quiso ir más allá de lo digital, al recabar datos regionales del impacto de la desinformación y de la sintomatología. Hicieron su primer piloto de observatorio de datos. “Este año lanzamos dos encuestas y dos reportes”. Los ejes de acción son programas en poblaciones vulnerables, en cooperación con otras organizaciones. “Hemos hecho ya más de cinco programas en cinco barrios de Buenos Aires. La idea es seguir potenciando eso y dar capacitaciones y entrenamientos para poner en agenda la menopausia en los espacios de trabajo”.

Esta última es una cuestión que la Cámara Baja del Parlamento del Reino Unido abordó en su reporte “Menopausia y lugar de trabajo”, publicado en julio de 2022. Milagros Kirpach comparte algunos de los resultados.

  • Un millón de mujeres dejaron sus trabajos en los últimos años en Reino Unido por síntomas de climaterio o menopausia.
  • El 60 % de las mujeres que piden un día libre a su empleador no le dice la razón, solo los síntomas.

Aquí algunos más que están dentro del reporte:

El 51 % de la población mundial experimentará la menopausia. Es una parte normal, natural e inevitable de la vida, pero está marcada por pensamientos fatalistas, diagnósticos y tratamientos inadecuados, empobrecimiento de la vida laboral y discriminación.

Las mujeres en edad menopáusica son el grupo de más rápido crecimiento en la fuerza laboral, y cada vez alargan más su tiempo de trabajo. Sin embargo, reciben poco apoyo con sus síntomas y tienen que reducir las horas o las responsabilidades. Otras se retiran.

Milagros Kirpach menciona que en su grupo se registran 34 síntomas de la menopausia. “El número 35 es la desinformación. No saber lo que nos ocurre, no saber que el climaterio es una subespecialidad de la ginecología y que hay expertos en esto, aunque son pocos; menos del 20 % de los profesionales de la salud están formados en materia de menopausia, pero los hay; y también ignoramos que nuestro ginecólogo de toda la vida no está preparado para todas las etapas”.

El reporte menciona que los síntomas pueden empezar meses o años antes de la menopausia (entonces se habla de perimenopausia) y permanecer cuatro años después del último periodo. La experiencia de cada mujer es distinta. Hay evidencia que sugiere que la edad, la extensión y la severidad de los síntomas varían según la etnicidad.

Los síntomas más comunes son los sofocos, sudores nocturnos, sequedad vaginal e incomodidad durante el sexo; insomnio, cambios en el estado de ánimo, problemas con la memoria y concentración, dolores de cabeza, palpitaciones, rigidez en las articulaciones, infecciones urinarias frecuentes.

La caída en la producción de estrógenos puede afectar muchas partes del cuerpo: el cerebro, la piel y la densidad de los huesos y su resistencia a las fracturas. Por eso hay riesgo de osteoporosis. Además hay mayor vulnerabilidad a la enfermedad cardiaca y a los accidentes cerebrovasculares.

Para reducir el tiempo que las mujeres tardan en entender sus síntomas, No Pausa ofrece un ‘menocheck’ o cuestionario virtual, una ‘menoguía’, un curso en línea, una encuesta y un plan nutricional, entre otros recursos. (I)

Fuentes:

Menopause and the workplace, 2022

https://publications.parliament.uk/pa/cm5803/cmselect/cmwomeq/91/summary.html