Green Hackers es una aplicación diseñada para identificar, clasificar, medir y monetizar el impacto del reciclaje y la gestión de residuos. Es una herramienta que permite a los usuarios registrar los materiales reciclados, cuantificar su aporte ambiental y convertir esas acciones en incentivos económicos o beneficios digitales.

Y está liderada por un equipo de estudiantes de educación básica, dos chicos de 13 años. “Lo que no se mide, no se gestiona. Green Hackers convierte hábitos cotidianos en datos accionables y recompensables” es el eslogan del grupo, que ha utilizado tecnología blockchain. Ellos son Martín Tapia y Andrés Martínez, con la colaboración de su docente líder, Pablo Vega, y la mentora, Ana Parreño.

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Felipe Salgado, coordinador de tecnología e innovación de la unidad educativa Eight Academy, de Quito, indica que los chicos clasificaron al tercer lugar en la primera hackathon (carrera de desarrollo) estudiantil que realizó el colegio en 2025. “Proyectos que están relacionados a la innovación, al impacto ambiental y a la tecnología, que se ensamblaron en un proceso de ocho semanas”.

Esta idea creció mientras estaban aún en el último año de primaria; los chicos ya pasaron a octavo de básica, que viene a ser el inicio de la secundaria. “Lo interesantísimo es que, a pesar de que ellos quedaron en tercer lugar, su proyecto comenzó a tomar tracción y se lo empezó a implementar en el colegio”.

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Comenzaron cuantificando y midiendo el impacto de los desechos inorgánicos en la institución. “Nosotros tenemos cuatro sedes o campus: inicial, primaria, secundaria y ZooBotánica. Cada una compuesta por diferentes estratos de edades”. Generaban contaminación inorgánica por plásticos, cartones, metales y desechos electrónicos, y los Green Hackers empezaron a hacer mediciones a través de encuestas para implementar mejoras que tenían como base la educación ambiental.

“Este año pasamos a los desechos orgánicos, con los cuatro puntos de servicio de comida. En primaria, donde está la gran cocina, teníamos alto consumo y desperdicio. Antes, más que procesarlos, los llevábamos a la sede de ZooBotánica, que es una granja experimental, donde iban a ser comida de los animales”.

Ahora han adquirido un equipo de compostaje, en alianza con Inventagri Ecuador, una empresa que se dedica a la gestión responsable de residuos orgánicos. En las composteras reciben los desechos orgánicos mezclados con aserrín o viruta; los microorganismos se encargan de la descomposición y así se crea humus, ácidos fúlvicos (biofertilizantes líquidos).

“Lo que ya no logramos procesar, que son los desechos líquidos, los enviamos a ZooBotánica, donde estamos instalando un biorreactor”, indica Salgado, quien describe esta herramienta como “un gran estómago” que genera gas metano. “Con esto tendríamos un proceso completamente circular. Esto nos ha permitido que la iniciativa de Green Hackers del 2025, de niños de 12 años, ahora sea la bandera del colegio que nos permita calificarnos para obtener certificados verdes de ODS (objetivos de desarrollo sostenible)”.

Economía circular: generar ganancias de los desechos orgánicos e inorgánicos

Los Green Hackers son los encargados de hacer el monitoreo de los procesos, de dar capacitaciones y de ver nuevas formas de hacer crecer el proyecto. Fueron seleccionados para representar al colegio en la competencia Infomatrix, organizada por la Universidad de Las Américas (llegaron a la lista de finalistas).

Usar la aplicación de Green Hackers genera un certificado en blockchain, que es un registro digital descentralizado que almacena datos mediante criptografía. Esto puede convertirse en certificaciones verdes de buenas prácticas ambientales.

Salgado explica que los jóvenes también han ganado atención externa. “Se acercaron a recicladoras, a gestores ambientales: ‘Estamos creando 50 kg de desechos en el colegio, ¿los puede recibir? ¿Cuánto nos paga?’. Entonces, generaron esta economía circular”. El colegio tiene la visión de convertirse en un punto verde. “Que la comunidad de padres de familia, estudiantes y la comunidad cercana puedan vernos como un punto de reciclaje oficial. Entonces podrán venir a entregar su cartón, sus plásticos, sus vidrios, su basura electrónica”.

El coordinador dice que los chicos, que anteriormente estuvieron acompañados por otros dos compañeros, han sido los ‘todólogos’: programadores, desarrolladores, encuestadores. Actualmente son representantes de la iniciativa ambiental en el colegio y fuera de él. Están difundiendo su proyecto con el apoyo de la dirección, la administración y los docentes.

¿Qué les hace falta? “Escalar el proyecto implica llegar a una etapa en la que necesitan financiamiento”. Salgado dice que también hay que cubrir las brechas de conocimiento, y en eso los apoya el colegio, que este año está creando una iniciativa de capital semilla para este tipo de propuestas.

Además, tienen el deseo de replicar sistemas similares al de Green Hackers en instituciones públicas y privadas. “Ellos hicieron alrededor de 200 o 300 encuestas y se dieron cuenta de que, antes de implementar tecnología o compostadores, el tema está en la educación (a la comunidad educativa). Ellos son educadores ambientales que enseñan cómo partir de cero hasta llegar a pasos que se puedan medir y cuantificar”.

Tecnología ambiental

Green Hackers se inserta en las tendencias globales de climate tech (tecnologías enfocadas en reducir las emisiones de gas de efecto invernadero y el impacto del calentamiento global) y fintech aplicada a lo ambiental (tecnología financiera que usa la inteligencia artificial y blockchain para optimizar pagos, préstamos, banca digital y gestión de activos), segmentos de crecimiento acelerado en Latinoamérica.

El proyecto fue concebido con visión de largo plazo, como propuesta a problemáticas permanentes, como la gestión de residuos y la reducción de la huella de carbono.

Su modelo tecnológico, alega Eight Academy, permite el crecimiento progresivo, la adaptación a distintas ciudades y comunidades, la integración con actores del ecosistema de reciclaje, escalamiento nacional, y por eso estima necesarias y posibles alianzas con municipios, empresas comprometidas con la sostenibilidad y el medioambiente, gestores de residuos y organizaciones ambientales.

El objetivo es evolucionar la plataforma hacia una red de impacto ambiental en todo el país. Green Hackers está construido sobre una base tecnológica que incluye:

-Tecnología blockchain.

-Sistema de registro descentralizado.

-Desarrollo en el mayor lenguaje de programación (Java).

- Infraestructura digital para la medición y trazabilidad

ambiental.

(I)