Alberto Molina se dedica al reciclaje desde hace diez años. Comenta que empezó a realizar esta actividad de forma obligada, ya que lo despidieron de un taller de ebanistería y no conseguía trabajo “formal”. Plástico, cartón, papel, chatarra, cobre son algunos de los materiales que recoge en las calles del centro de Guayaquil. Trabaja desde las 07h00 hasta las 19h00. En meses “buenos” sus ingresos superan los $ 200. El reciclaje lo combina con “cachuelos” de carpintería.

Si bien Alberto reconoce que sus ingresos son bajos, afirma que “no se muere de hambre”, pero lamenta no tener afiliación a la seguridad social que le permita tener acceso a prestaciones como salud, créditos y pensión. Además, está consciente de la importancia para el planeta de su oficio. Él se registró en el censo que está realizando el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) a los recicladores de base con la esperanza de poder ser beneficiario de políticas públicas que mejoren su calidad de vida.

“En Ecuador hemos dejado a los recicladores para que con hacha y machete vayan abriendo camino, los hemos mirado mal y dado la espalda, esto tiene que cambiar”, dice Gustavo Manrique, ministro de Ambiente

El MIES inició este registro en marzo pasado y espera terminarlo a finales de este mes. Abarca las 24 provincias y los 221 cantones del país. El ente afirma que la información recolectada será el insumo para la construcción de propuestas de solución orientadas a la protección social y bienestar económico de recicladores, como afiliación a la seguridad social, el fortalecimiento de capacidades, empleabilidad en el marco de políticas que “dignifiquen su trabajo”, entre otros.

Personal del MIES se ha distribuido en vertederos, centros de acopio y principales avenidas de las ciudades. La información que se solicita son datos personales, dirección del domicilio, condiciones de trabajo y materiales recolectados y sus cantidades. Este censo es parte de las responsabilidades que asumió el Estado al aprobarse la Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva en 2021.

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Para Juana Iza, presidenta de la Red Nacional de Recicladores del Ecuador (Renarec), el censo es importante porque es la primera vez en el país que se realiza este tipo de registro. Añade que permitirá conocer con mayor exactitud cuántos recicladores de base hay y, de estos, cuántos son mujeres y hombres o son de la tercera edad.

Toda esa información también nos ayudará a nosotros (Renarec) para poder impulsar la incidencia de políticas públicas a favor de los recicladores de base. La Renarec está conformada con 55 organizaciones a nivel nacional, 1.500 familias que están organizadas y están participando del censo, pero también hemos estado impulsado, difundiendo y comunicando el registro entre los recicladores independientes”, dice.

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Añade que el censo también ayudará al reconocimiento del reciclador de base como parte fundamental de la gestión integral de residuos sólidos, a la dotación de infraestructura, herramientas de trabajo y estímulos para mejorar las condiciones de trabajo, y al fortalecimiento de la asociatividad de los recicladores con el apoyo de los Gobiernos autónomos municipales.

El censo nos ayudará a impulsar el acceso a la salud, a una vivienda, educación, créditos, un trabajo digno. Además, esto debe impulsar a los municipios a realizar proyectos donde se incluya a los compañeros recicladores”, afirma Iza.

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Personal del MIES ha visitado centros de acopio de residuos reciclables para censar a los recicladores de base. Foto: Cortesía MIES

Gustavo Manrique, ministro de Ambiente, reconoció, en entrevista con EL UNIVERSO, que los recicladores de base han cargado con toda la responsabilidad de la clasificación de los residuos en el país y que se los ha dejado “solos” y se les ha “dado la espalda”. Indicó que antes del censo se pensaba que el número de recicladores en Ecuador era cercana a los 20.000, pero este número puede ascender, según cifras preliminares, a 50.000. Se estima que un reciclador recoge una tonelada de desechos mensuales y gana entre $ 180 y $ 220.

Iza concuerda en que se verá un aumento del número de recicladores, ya que, por la pandemia y la crisis económica, ha habido más desempleo y un importante número de migrantes, aunque no se aventura a dar una cifra: “Hay que esperar los resultados, e igual esas serán cifras aproximadas”.

Como parte de la dignificación de los recicladores de base que pretende el Gobierno está la certificación por competencias laborales Reciclaje de Base, que se presentó la semana pasada. Iza considera este como un paso fundamental para la profesionalización del oficio, ya que les abrirá “puertas en empresas” y ayudará a instaurar en el país un “verdadero reciclaje inclusivo”.

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“Consideramos esto como un éxito, un logro, porque en ese evento también se firmó un pacto por el reciclaje inclusivo del cual también son parte las empresas. Ahora, la certificación es importante, porque cuando ingresemos a un centro comercial, a una empresa o industria necesitamos ese tipo de certificados. También necesitamos realizar las capacitaciones. Todo esto busca impulsar la mejora de trabajo”, indica.

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La certificación y la capacitación fueron estructuradas por el Servicio Ecuatoriano de Capacitación y los ministerios de Trabajo y Ambiente. Si bien Iza reconoce que en el reciclaje hay mucho por mejorar en el país, también destaca que “no todo es negativo”, ya que Ecuador ha empezado a liderar en ciertos indicadores, como la recolección y reutilización del plástico PET, tetrapak, cartón, entre otros materiales reciclables.

El MIES destaca que para la estructuración del censo se ha contado con el apoyo de los Gobiernos autónomos descentralizados, la academia, actores políticos, empresa privada y la sociedad civil.

Esteban Bernal, ministro de Inclusión Económica y Social, asegura que el censo fue “el primer paso que dimos para garantizar los derechos de los recicladores, para que tengan mejores oportunidades y para que puedan mejorar su calidad de vida. Lo que buscamos con este proyecto es conocer la realidad de los recicladores y, a partir de ello, generar políticas públicas en su beneficio”.

Según Manrique, el Gobierno se ha trazado el objetivo de reciclar el 20 % del total de los desechos que genera el país anualmente para 2025. Para esto busca mejorar las condiciones de los recicladores e impulsar acuerdos con empresas privadas para que paguen, por los desechos reciclables, precios justos y oportunamente: “Todo esto acompañado de políticas públicas, como la responsabilidad extendida del productor”. (I)