El venado de cola blanca, Odocoileus virginianus, es una especie ampliamente distribuida en América que habita en diversos ecosistemas. En Ecuador dos subespecies son reconocidas: los venados de la Costa y los andinos.

Las anomalías de coloración, principalmente determinadas por cambios en la concentración de melanina, pueden producir condiciones como albinismo, leucismo y melanismo.

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Estas variaciones se han registrado en cérvidos a nivel mundial, pero en Sudamérica se reportó el primer caso de albinismo. Este hallazgo fue realizado por los investigadores Elías Viteri Basso, Santiago Molina y Rebeca Zug, cuyo estudio fue publicado días atrás en la revista científica sobre mamíferos en México Therya, órgano oficial de la Asociación Mexicana de Mastozoología.

Los científicos, quienes son parte de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), del Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales, del Instituto de Biodiversidad Tropical, del Laboratorio de Zoología Terrestre y del Laboratorio de Carnívoros, realizaron la observación con 30 cámaras trampa entre octubre de 2020 y febrero de 2021.

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Vista lateral de un venado albino con orejas rosadas en la región Andina del norte de Ecuador. Foto: Tomada del estudio publicado en la revista científica ‘Therya’.

El avistamiento se registró en los Andes orientales de Ecuador, aproximadamente a unos 50 km de Quito, en terrenos privados de páramo y bosque montañoso.

De acuerdo con el estudio, una presunta hembra de venado de cola blanca albino fue registrada una sola vez el 8 de enero de 2021, a 3.969 metros de altura, en el hábitat de páramo.

Este ejemplar, caracterizado por pelaje completamente blanco, ojos rojos y nariz, pezuñas y orejas rosadas, representa el único registro de albinismo entre 147 registros de venados de cola blanca durante el periodo de estudio.

Este es, según la investigación, el primer registro de un venado cola blanca albino en Ecuador y Sudamérica.

En el estudio se explica que el albinismo es poco común en mamíferos silvestres y puede afectar su supervivencia, su reproducción y aumentar su riesgo de depredación.

Esta observación, destaca la investigación, contribuye al conocimiento de las variaciones de color en mamíferos andinos, sugiriendo posibles limitaciones genéticas en sus poblaciones.

Los autores del estudio agradecieron a la Fundación Jocotoco, a Fonag y a la familia Ponce por el acceso a sus tierras y el apoyo de su personal de campo durante la recolección de datos. Asimismo, agradecieron a FRI Research por la donación de cámaras trampa.

Este estudio fue financiado por una beca de investigación y conservación de la Asociación Internacional del Oso y una beca de investigación Cociba de la Universidad San Francisco de Quito. (I)