La crisis climática podría dejar al menos a seis especies de ranas de cristal sin las condiciones climáticas necesarias para sobrevivir, lo que las colocaría en alto riesgo de extinción, según informó el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (Inabio).
La investigación, en la que participaron expertos del Inabio, la Universidad San Francisco de Quito, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Estatal de Luisiana, en Estados Unidos, entre otras, analizó 69 especies de ranas de cristal amenazadas en la región neotropical.
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El equipo evaluó cómo podría cambiar la distribución de estas especies hacia finales de siglo, entre 2061 y 2080, e identificó zonas clave para su conservación ante posibles extinciones en las próximas décadas.
Las especies en alto riesgo de extinción pertenecen a los géneros Centrolene, Nymphargus y Vitreorana, muchas de las cuales habitan zonas montañosas del norte de Suramérica y tienen poca capacidad de adaptación a cambios rápidos en el clima.
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El estudio revela además que la mayoría de especies tenderá a desplazarse hacia mayores elevaciones en busca de condiciones más adecuadas, aunque ese “escape hacia la cima” tiene un límite, pues las montañas no son infinitas y muchas especies podrían quedarse sin hábitat disponible.
Actualmente, alrededor del 44 % de las especies de ranas de cristal están consideradas amenazadas a nivel mundial, entre ellas 11 en peligro crítico, 39 en peligro y 19 vulnerables, principalmente por la pérdida de hábitat, las enfermedades emergentes y los impactos del cambio climático.
El estudio identifica los bosques montanos del noroeste andino, especialmente en Ecuador y Colombia, como posibles refugios climáticos que podrían albergar la mayor diversidad de especies en el futuro.
No obstante, menos del 36 % de estas áreas está actualmente dentro de zonas protegidas.
El pasado mes de abril, científicos del Inabio descubrieron una nueva especie de rana de cristal en Ecuador, uno de los 20 países más biodiversos del mundo debido a su ubicación geográfica estratégica, donde confluyen la cordillera de los Andes, la Amazonía y la “influencia de las corrientes oceánicas en sus costas”. (I)