En Tarifa, una parroquia del Guayas, Yilda Banchón empezó a cantar cuando apenas tenía 6 años. Mientras otros niños jugaban, ella estaba frente a miles de personas buscando un sueño que perduraría. La primera vez que sostuvo un micrófono y pisó un escenario comprendió que no era un pasatiempo. La música iba a ser su vida.




























