Sus pintas oscuras sobre su blanca piel le han otorgado su nombre de Manchita. Su arrolladora personalidad se sobrepone a cualquier detalle físico. Manchita es la reina de su cuarto, la más alegre y amiguera que puede existir en su espacio; el tener solo dos patitas no le impiden movilizarse a donde desee; pues saca a luz el canguro que lleva adentro. “Nadie le puede hacer bullying a la señorita Manchita. Ella se lleva superbien con todos sus compañeros”, asegura Verónica Fernández, fundadora y directora del albergue El perro feliz, lugar que acoge alrededor de 500 perros.

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Detrás de esa energía y esas dos patitas traseras hay una historia de valentía, resistencia y amor. Fue en febrero de este año cuando unos jóvenes escribieron un mensaje al Instagram de El perro feliz para denunciar el caso de un can atropellado. Estas primeras fotos de Machita daban cuenta de que su vida peligraba. “Yo les dije tráiganme al animalito urgente”, recuerda Fernández.

A Manchita se le amputaron sus dos patitas delanteras para salvar su vida. Hoy es una feliz mascota del albergue 'El perro feliz'. Foto: Verónica Fernández

Las personas que encontraron a Manchita en la calle la habían llevado a un veterinario en Guayaquil, que en su intento de salvarla, empeoró su condición. Le cortó parte de la piel, en una de sus patas, mientras que la otra la enyesó, dejando el hueso expuesto. Esta práctica le provocó una fuerte infección, pérdida de sangre y un cuadro severo de anemia.

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Fue así como esta valiente perrita y sus rescatistas viajaron de Guayaquil hasta Bahía de Caráquez para empezar a escribir su nueva historia. “Lo primero que hacemos cuando llega son todos los exámenes de sangre, un hemocultivo para ver qué clase de antibióticos le podemos dar. Le hicimos un hemograma completo... y por lo sangre que había perdido se procedió a realizar una transfusión de sangre”, detalla Fernández.

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Luego de agotar todas las posibilidades, y de darse cuenta de que el hueso de sus dos patitas estaba muerto, los veterinarios del albergue tomaron la difícil decisión de amputarle sus dos patitas delanteras.

A Manchita se le amputaron sus dos patitas delanteras para salvar su vida. Hoy es una feliz mascota del albergue 'El perro feliz'. Foto: Verónica Fernández

-¿Qué sucede luego de la amputación?- “Los perros son espectaculares. Son seres superiores definitivamente, ellos viven el hoy, no se acuerdan del ayer y tienen una resilencia impresionante”, responde Fernández a modo de reflexión.

Cuenta que al inicio la colocaron en cuarto cubierto de colchonetas, para facilitar su movilización. “Poco a poco nos dimos cuenta de que saltaba como canguro”, afirma.

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Manchita entró en un proceso de rehabilitación para que se adapte y aprenda a vivir con sus dos patas traseras. Una vez al mes una veterinaria voluntaria con especialización en terapia de rehabilitación viaja hasta Bahía de Caráquez para trabajar con Manchita. “No te preocupes ella va a caminar bien”, fueron las palabras que esta especialista le dijo a Fernández, recuerda.

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En la actualidad aún está en proceso de recuperación, recibe masajes constantemente para evitar que sus músculos se contraigan. Aunque ya puede caminar con sus patitas traseras, están a la espera de una silla de rueda que fue fabricada para ella.

De esta manera, Manchita y todos los perros rescatados nos regalan una lección de vida; y que la verdadera felicidad va más allá de lo palpable. “Estar completos no depende de una condición física, es una condición mental”, reflexiona Fernández.

“Nosotros tenemos perros que no pueden caminar y tú los subes en una silla de rueda y en la playa corren más rápido que nosotros. Son felices, se meten al mar en su silla de ruedas.... repito, ellos viven el hoy”, indica la defensora de animales, quien a diario puede recibir hasta 30 mensajes de un perro o gato que necesita ayuda.

A Manchita se le amputaron sus dos patitas delanteras para salvar su vida. Hoy es una feliz mascota del albergue 'El perro feliz'. Foto: Verónica Fernández

Ella denuncia que en el país faltan ordenamientos que castiguen los actos de abandono o maltrato. “Debemos de tener una ordenanza en donde se exija con multas a predios urbanos la esterilización masiva”, enfatiza.

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“El abandono rompe patitas, rompe cuerpos y rompe el alma. El abandono incrementa la sobrepoblación ya que los perros en la calle sin control se siguen reproduciendo”, se lee en el post donde justamente el albergue presentaba el proceso de Manchita.

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La historia de Manchita es uno de los 20 relatos (escritos por Eliana Dueñas) que forman parte del libro Una segunda oportunidad, de Chantal Fontaine y Verónica Fernández. Con esta obra buscan hacer conciencia sobre la importancia de tener una cultura de la fauna urbana.

El libro está a la venta en varios puntos del país a un costo de $ 15. En Guayaquil se encuentra en Lúcuma, en la veterinaria Animalópolis, Pet Coquette. También receptan pedidos para entregas a domicilio al 099-426-9672. (I)