Navegar por las diferentes redes sociales es un hábito diario para millones de personas en el mundo y los ecuatorianos somos parte de esa estadística. Pero desde hace varios años se ha venido discutiendo no solo el auge exponencial de los creadores de contenido en estas plataformas, sino también el impacto e influencia de lo que muestran. Principalmente por temas de salud mental. Sin embargo, en medio de ese mar de entretenimiento y banalidades también hay creadores de contenido que transmiten ideas e información útiles para la vida diaria y el desarrollo personal.
En esta ocasión nos vamos a fijar en estos últimos. Aclarando que los que hacen trends, bailes, bromas y hasta los que nos venden artículos o servicios también me gustan, pero en esta ocasión nos centraremos en recordarles a los lectores que mediante redes sociales se puede acceder además a conocimiento y temas que nos pueden aportar al desarrollo de habilidades: desde el manejo de uno de los softwares de cálculo más usados en el mundo hasta la transmisión de historias de éxito que inspiran a lograr grandes metas, pasando por la importancia de saber manejar responsablemente el dinero que nos llega cada mes.
Para ello conversamos con tres: Nicolás Muñoz, quien dejó de ser shunsho en lo tecnológico y ahora transmite ideas que han impactado en el día a día de los ecuatorianos; Francesca Perugachi, quien brinda a sus seguidores consejos para ordenar sus finanzas personales y salir de deudas; y Francisco Terán Palacios, quien mediante hojas de cálculo recoge y resuelve las dudas de sus seguidores.
Ellos han hecho de la creación de contenido en redes sociales parte de sus vidas y de sus fuentes de ingresos.
De las leyes a YouTube
Recuerdo que la primera vez que vi a Nicolás Muñoz (35 años, Cuenca) estaba entrevistando para su segmento de YouTube llamado Marcas que impactan a Richard Peet, cofundador de Sweet & Coffee. Con un estilo muy local y su acento muy cuencano vi una conversación entretenida. Luego observé que también tenía a otros grandes empresarios, deportistas, influencers con negocios, políticos. Con una premisa: contar su historia de éxito para que más personas las conozcan y sirvan de ejemplo.
“Marcas que impactan se ha convertido en un medio muy importante para los empresarios que más que ventas buscan reputación. Entonces, uno de los asuntos importantes aquí es que para muchos empresarios que no dan entrevistas, ¿por qué sí me aceptan a mí? Porque ven que no es el influencer que va a la payasada. (Aunque) sí le doy al gozo, soy medio malhablado. Pero tiene un fondo: que subamos la autoestima de los ecuatorianos aprendiendo de negocios”, dice Nicolás. Él maneja tres cuentas: Marcas que impactan, la personal y la de su pódcast De shunsho a crack (para emprendedores).
Respecto a los espectadores, sabe bien que nadie es monedita de oro para caerle bien a todos y ha recibido críticas hasta por su acento cuencano, pero él lo habla con orgullo y hasta bromea con eso en sus videos. Es auténtico.
“Si es que yo me divierto, voy haciendo pruebas. Hay algunas que pegan mucho y el éxito de Marcas que impactan es cuando muestra a un empresario que ya lo ha logrado que le está dando una mentoría gratis a un emprendedor de cómo debe manejar su negocio. Entonces, ese es el formato que más nos ha funcionado”, señala.
Ya han pasado seis años desde que subió su primer video sobre un Tesla en Cuenca, tiempo en que en medio de estudios sobre el impacto que tendría la transformación digital en la abogacía terminara creando Ulpik, un servicio digital de registro de marcas, siendo sus principales clientes los emprendedores.
Con la necesidad de dar a conocer sus servicios y al ver que en el entorno del país hay muchas malas noticias, une estas dos inquietudes para que surja un “contenido que eleve la autoestima a los ecuatorianos”. Ya tiene 111.000 seguidores en Instagram y 161.000 suscriptores en YouTube.
Ayudando a salir de las deudas
En tanto, Francesca Perugachi (37 años) se dedica en redes sociales a dar una guía para uno de los retos más difíciles de lograr: que una persona aprenda a ser responsable con su dinero para evitar ser parte de esa gran mayoría que vive endeudada, sin saber cómo llegar a fin de mes y en qué gastó su plata.
“A mí siempre me ha gustado el tema financiero, las matemáticas, los números, se me ha hecho fácil. Una amiga una vez me vio organizando mis finanzas en Excel y le encantó”, cuenta Francesca, quien tras dejar un emprendimiento por las complicaciones de la pandemia se volcó a ayudar en finanzas personales y luego esa experiencia la comenzó a subir en redes.
“Realmente fue algo bonito, o sea, tuve una muy buena acogida, la gente quería saber, quería aprender a cómo mejorar su vida financiera. Entonces comenzó a crecer, me comenzaron a invitar a dar charlas”, menciona esta creadora de contenido, que hoy tiene 40.000 seguidores en Instagram y también da asesorías.
“Al principio daban like solamente la familia, los amigos, pero realmente sí tuvo una buena acogida, muchas personas querían escuchar sobre eso, me pedían temas: ‘Quiero aprender a usar tarjetas de crédito o cómo funcionan los préstamos’. Entonces comencé a compartir, a hacer muchos eventos en pandemia, hacía lives, eventos gratuitos”, cuenta la guayaquileña.
Afirma haber llegado a crear una comunidad muy bonita y que siempre saca temas a partir de sus asesorías; tanto en ellas como en los comentarios se suelen repetir preguntas muy puntuales que va anotando y luego las pasa a sus redes sociales tras hacer un guion. También observa qué tendencias hay para tratar de adaptar el contenido.
“A veces piensan que soy prestamista, me piden dinero y tengo que explicar que no, no es ese tipo de cuenta, que es una cuenta de educación financiera. Eso creo que es lo más cómico, lo más raro que me ha pasado, que me piden plata”, dice entre risas. Añade que en los últimos años se está tratando de incentivar bastante el tema de la cultura y la educación financiera.
El Inge, el duro del Excel
El manejo de una hoja de cálculo puede ser una tarea que muchas personas no desearían ni ver, pero es una actividad necesaria prácticamente para cualquier negocio u oficio. Por ello, los tutoriales de Francisco Terán Palacios (el Inge) (47 años, Azogues) son de una búsqueda constante, especialmente en YouTube (cuenta con un millón de suscriptores), TikTok (2,7 millones de seguidores) e Instagram (464.000 seguidores).
“Me animo a pensar que fui el primer creador de contenido educativo en TikTok, porque empecé con tutoriales en Excel y tuve una acogida tan grande en cuestión de días de haber hecho el primer video”, recuerda Francisco, añadiendo que este lo subió grabando con el celular la pantalla de la computadora, un video de mala calidad que alcanzó las 800.000 vistas y en un abrir y cerrar de ojos ya tenía 10.000 seguidores.
“Fue tan rápido que creció el canal que dije: ‘Bueno, esta es una oportunidad de trasladar mi comunidad a YouTube’, donde los videos podían ser más largos y los ven gente que en verdad quiere aprender”, algo que valora, pues también es docente universitario.
En su camino en las redes empezó primero con otra pasión: la fotografía, pero cuando probó con las hojas de cálculo el alcance que le dio le hizo dedicar sus cuentas solo a enseñar este tema.
“Hoy en día, pues, lo que subo es netamente contenido de hojas de cálculo y una que otra herramienta de análisis de datos, pero está más orientado a lo que es Excel, porque considero que es de las herramientas que más la gente utiliza a nivel mundial y los datos así nos lo demuestran”, apunta y agrega que lo que más la gente necesita con este programa son cosas básicas: sumar, promediar datos, filtrar de pronto algo por ahí, totalizar un inventario. El interés que observó lo ha llevado también a dar cursos en línea.
“¿Hoy en día en la vida laboral qué te piden? Experiencia, nivel de inglés, nivel de Excel... Entonces es interesante este tema, porque es una necesidad de muchísima gente a nivel mundial”, dice.
Además de Ecuador, tiene a la mayoría de sus seguidores en México (60 %) y de otros países de habla hispana y hasta algún migrante del otro lado del mundo en Asia. Todo inesperado, sin calcularlo. (E)