Luego de que algunas empresas de productos de cuidado personal desarrollaran estudios que afirman que el cloruro de cetilpiridinio (CPC), presente en algunos enjuagues bucales, podría reducir partículas del COVID-19, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que esto sería posible en teoría, pero para dar un sí categórico harían falta ensayos clínicos controlados.

“La compañía lo ha hecho in vitro, y lo que uno ve en el tubo de ensayo es muy diferente a lo que puede ocurrir en la realidad“, detalló a la revista Forbes México la doctora María de Lourdes García García, especialista en Infectología y Epidemiología Aplicada, con maestría y doctorado en Ciencias Médicas por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Se refiere a los estudios de laboratorio completados en octubre del año pasado en asociación con el Instituto de Investigación de Salud Pública de la Universidad Médica Rutgers en Nueva Jersey (NJMS) y los Regional Biosafety Laboratories. Según estos resultados, se había afirmado que la pasta dental y los enjuagues bucales con CPC neutralizan el virus que causa la enfermedad COVID-19 "en el 99,9%".

Pero hay un aspecto que se mantiene positivo: la infectóloga García precisó que este procedimiento sería útil para los pacientes con COVID-19 que requieran una intervención odontológica urgente, pues se espera que al realizar gárgaras con el antiséptico se disminuiría la concentración del virus en la saliva y reduciría el riesgo de contagio para el dentista. Sin embargo, advirtió, esto no es una total garantía.

¿Entonces qué usan los odontólogos para disminuir el riesgo de contagio durante los procedimientos? "El uso de enjuagues antisépticos antes de la atención odontológica favorecería la disminución de carga viral en la cavidad bucal", señala la médica odontóloga Katherine Peñafiel Terreros. Contra el coronavirus no serían efectivos los antisépticos que los odontólogos usan frecuentemente, como la clorhexidina.

"Es por ello que la elección debe basarse en un antiséptico que permita una adecuada disminución de la carga salival del virus sin generar daño en los tejidos bucales". Peñafiel destaca que el SARS-CoV-2 es vulnerable a la oxidación, "por lo tanto se recomienda el uso de peróxido de hidrógeno al 1% y también se ha descrito la utilización de povidona al 0,2%, según la ADA (Asociación Dental Americana)".

Estos antisépticos, dice la odontóloga, se han demostrado efectivos en la disminución de la carga viral salival y con baja posibilidad de complicaciones secundarias como estomatitis y úlceras de cavidad oral.

"El uso de antisépticos es fundamental para que los odontólogos podamos brindar atención a pacientes con menor riesgo de contagio, junto con la desinfección de la unidad dental y superficies, y el uso de barreras de protección como guantes, mascarilla, protectores visores, trajes quirúrgicos y otros". (I)