A varios médicos de hospitales les he preguntado cómo asumen emocionalmente la posibilidad de que puedan perder a sus pacientes en estado crítico.

Algunos me comentaron que buscan generar relaciones regidas específicamente en el ámbito técnico, pues involucrarse emocionalmente con sus pacientes les podría generar dificultades a la hora de diagnosticar. En otras palabras, prefieren tomar distancia para no tener que sufrir.

Se puede entender la encrucijada emocional en la que se encuentran los médicos, sin embargo, ellos no son los únicos que el contacto con las personas podría endurecer. En muchas empresas, los colaboradores se quejan de la frialdad con la que los funcionarios de Recursos Humanos los tratan cuando requieren algún tipo de apoyo, llegando incluso a describirlos como ‘inhumanos’. ¿Cómo se puede llegar a esta situación?

El área de Recursos Humanos –RR. HH.–, también llamada Desarrollo Humano o Talento Humano, es tan importante para la empresa como los pulmones para el cuerpo. Su función es la de oxigenar el ambiente en el que los colaboradores se desenvuelven, y apoyan estratégicamente a las áreas del negocio para que estas puedan alcanzar sus resultados.

Es, por lo tanto, el custodio del bienestar y crecimiento de los colaboradores, siendo vital en una institución organizada. Pero esta área también debe asumir algunos desafíos en estos tiempos de transformación.

Con la misma celeridad que otras áreas, Recursos Humanos debe recurrir a la inteligencia empresarial para anticiparse y tomar las decisiones correctas.

El uso del análisis predictivo, estadísticas, herramientas de big data, metodologías ágiles, conocimiento del mindset generacional, detección de altos potenciales, entre otros, se están volviendo necesarios para captar, desarrollar y mantener al mejor talento. Aquí el gran desafío es no perderse en las proyecciones ni olvidar lo esencial del área: servir a las personas.

En el otro extremo, encontramos departamentos desbordados por funciones operativas o enfocadas milimétricamente en los controles al personal. En estos casos, suele pasar que olvidan lo esencial del área: servir a las personas. Sin el afán de servicio, cualquier área de Recursos Humanos puede ralentizarse, apagando el entusiasmo de sus colaboradores.

Por eso, el área debe conformarse por personas que disfruten desarrollando a los demás, con entusiasmo por aportar, empatía para comprender y humildad para servir.

Un director general que quiera obtener resultados debe velar porque su área de Recursos Humanos participe de la estrategia, genere rentabilidad y posea colaboradores orgullosos de pertenecer a la institución. Después de todo, ¿quién no cuidaría sus propios pulmones? (O)