‘Hacer dieta’ es un propósito que uno se traza para perder peso. O para iniciar un estilo de vida más saludable que le ayude en otras metas, como practicar  ejercicio. Pero buscar la dieta ideal, por cuenta propia, es como caer en un hoyo sin fondo, por la cantidad de información disponible, más que en otras épocas gracias a  internet, que hace más compleja esta decisión. Por eso, lo más recomendable para una alimentación acorde a  sus actividades, estado físico, historia clínica, es  asistir a un  nutricionista.

No obstante, hay un conjunto de comidas que puede seguirse con facilidad, por casi todos, con resultados a corto y largo plazo. No es una cura milagrosa, aunque sí un  cambio de costumbres. Esto es la dieta mediterránea, un plan que ha mantenido  popularidad por décadas con  justa razón.

“Las personas que aplican la dieta mediterránea presentan un riesgo del 83% más bajo de padecer diabetes”, sostiene el doctor Silvio Mosquera, cirujano bariátrico y metabólico. “Además, se ha demostrado que disminuye las enfermedades del corazón, porque se reduce el colesterol LDL, el cual obstruye las arterias”, puntualiza el médico.

Qué comer

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No existe una dieta ‘mediterránea’ como tal: los griegos comen diferente de los italianos, quienes tienen otros hábitos que franceses o españoles. Pero todos comparten los mismos principios, que se pueden aplicar a cualquier contexto geográfico.

De acuerdo con el doctor Mosquera, se prioriza el consumo de alimentos  vegetales como frutas, cereales, frutos secos, granos enteros,  verduras y  especias. Además, se come pescado y mariscos dos veces a la semana; y en menor proporción  lácteos, huevos y aves.

Se sustituye la mantequilla con grasas saludables, como aceite de oliva y hierbas en lugar de sal; también se limita el consumo de carnes rojas (se lo deja para ocasiones especiales). Se puede beber vino con moderación, como una copa diaria (no es obligatorio).

En esta nota mostramos interesantes propuestas de combinaciones de alimentos vegetales que pueden acompañar la porción de proteína animal.  Recuerde que la alimentación mediterránea admite beber vino con moderación, como una copa diaria (aunque no es obligatorio).

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Una gran manera de entrar en la ola mediterránea es simplemente comiendo más vegetales, desde un plato de rodajas de tomates con queso feta, rociados en aceite de oliva o verduras al ajillo. Otro paso es reducir la  carne; es más, dedique uno o dos días a la semana a comer vegetariano.

A favor

La revista  US News and World Report, conocida por sus rankings temáticos anuales, presentó este año uno  sobre las dietas y su impacto en la salud. La gran ganadora  fue la  mediterránea en varias categorías: alimentación más saludable, más fácil de seguir y la mejor para prevenir la diabetes.  

“Generalmente quienes habitan alrededor del mar Mediterráneo viven más años y sufren menos de cáncer y problemas cardiovasculares”, señala el informe realizado por  25 expertos en enfermedades cardiacas y diabetes, nutrición, psicología  y obesidad. “El secreto, no tan oculto, es llevar una vida activa, controlar el peso y bajar el consumo de carnes rojas y productos con  azúcar o grasas saturadas”.

Aliada contra la diabetes

Como se mencionó, la dieta mediterránea es una gran aliada para prevenir la diabetes tipo 2 (cuando el cuerpo no produce o no usa bien la insulina). Un estudio de Nutrition & Diabetes (2018) analizó los patrones dietéticos de 32.119 participantes  durante doce años. Los investigadores concluyeron que la dieta mediterránea se asocia con niveles más bajos de aumento de peso y en la circunferencia de la cintura, dos  factores de riesgo para desarrollar la enfermedad metabólica. 

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No obstante, dice Mosquera, en nuestro medio aun no tiene sonada aceptación. “Sí la recomiendo, pero le sugiero al paciente  ponerse en  manos del experto en nutrición”. Todo diabético, o  paciente bariátrico,  debe manejar su   alimentación  con un equipo multidisciplinario.

¡Bajar de peso, ya!

Casi todos relacionamos ‘dieta’ con bajar de peso. Porque eso queremos. Por este motivo  la dieta mediterránea es tan popular. Sí puede ayudar a perder peso, pero esto depende de cómo se adopta este régimen y cómo se compara con su actual alimentación.

Por ejemplo,  un informe elaborado por The Lancet Diabetes & Endocrinology (2016) encontró que  las personas que complementaban los platillos mediterráneos con aceite de oliva perdieron más peso, que aquellos que siguieron la misma dieta sin ese ingrediente. Para ello se analizaron datos de Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea), un ensayo de cinco años a 7.447 adultos con diabetes tipo 2 o en riesgo de enfermedad cardiovascular. 

Bajar de peso invariablemente también depende de la frecuencia con la que se ejercita.