Los cangrejos caminan hacia atrás. Pero un emprendedor solo debe moverse hacia adelante, con decisión y espíritu de búsqueda, sin permitir que las personas de su alrededor les quiten el entusiasmo de conseguir sus sueños. “Sin querer, nuestros seres queridos se convierten en nuestros limitantes. A veces nuestros padres nos dicen: quiero que seas doctor porque yo soy doctor. Yo siempre les digo a los jóvenes que persigan sus sueños y que sueñen tan alto como estén dispuestos a trabajar”.

El guayaquileño Josué Sánchez, vicealcalde de la ciudad, había soñado desde pequeño ser un alto servidor público, pero tenía claro que para cumplir esa meta primero debía cimentar su independencia económica a través de un emprendimiento. “Sabía que debía tener mi propio negocio”. Así que desde los 18 años, como alumno de la Universidad Casa Grande, buscaba cualquier oportunidad en los avisos clasificados del periódico, Negocios venden o Negocios proponen, y en cualquier letrero que ofrecía algún tipo de oportunidad en la calle.

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Así, mientras caminaba por la avenida principal de la ciudadela Miraflores, a los 23 años de edad, se acercaba a lo que sería su futuro. “Vi mucha gente, cerca de 20 personas, esperando afuera para entrar a dos restaurantes tradicionales de cangrejos y allí junto había un local que decía ‘Se alquila’. Yo de cangrejos solo sabía comerlos, nada más”. Ese día llegó a su casa para decirle a su mamá: Vamos a poner un cangrejal. “Obviamente allí había una demanda insatisfecha”. Y así empezó el restaurante La Pata Gorda, que en diciembre cumplirá 9 años de operar en ese mismo local. Además, cuenta con sucursales en Samborondón, vía a la costa, centro y Manta.

Josué sabe de emprendimientos y del beneficio que brindan a la ciudad y al país como movilizadores económicos y generadores de fuentes de trabajo. Por ello, desde que fue elegido concejal de la ciudad por primera vez ha intentado que más guayaquileños cumplan con el gran sueño de tener un negocio propio.

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Ahora, gracias a una entrevista que nos concedió desde su local en el c.c. Las Terrazas de Samborondón, junto al Teatro Sánchez Aguilar, podemos transmitir estas cinco recomendaciones que de seguro les servirán a quienes les pica este bichito.

1. Buscar la idea inicial del negocio, que incluso puede nacer de nuestra propia rutina. “En ese tiempo, yo comía cangrejos tres veces a la semana. Un día probablemente en mi casa y dos fuera. Salía de la universidad y me iba a (los cangrejales de) la ciudadela Los Sauces o a la calle Los Ríos”.

2. Asentar un comienzo y lanzarse a evolucionar. Las primeras ideas siempre son positivas, ya que nos imponen por dónde comenzar. Aunque después vayamos realizando cambios. “Cuando abrimos La Pata Gorda era un restaurante bastante rústico, sin aire acondicionado, con una carta de solo diez platos muy sencillos. Mi idea original era poner una olla afuera y vender cangrejos, tal como veía en Los Sauces y Los Ríos. Evidentemente, mientras empezamos a remodelar el local para la apertura (todo estaba en malas condiciones) la idea fue cambiando”. El nombre original también mutó: al principio iban a ponerle El Cangrejal de Bachi, por el nombre de la persona que los cocinaría, pero luego pensó que su negocio sería el cangrejal de las patas gordas. Y así nació el nombre que quedó finalmente.

3. Involucrarse 100%. “Los emprendedores debemos estar metidos de cabeza en el negocio. Hay gente que dice: quiero emprender porque no quiero trabajar, y eso es un error, una locura”. Josué se dedicó por entero al restaurante, especialmente en la caja y la atención al cliente. Eso lo ayudó también a imponer la calidad en el servicio que él requería. Él mismo escogió al personal que trabajaría con él. “Mientras remodelábamos el local las personas se acercaban a pedirnos trabajo. Y muchos de ellos siguen con nosotros. Formamos un buen equipo de cocineros desde el principio”, señala este emprendedor, quien a pesar de que no se dedica a la cocina, es capaz de preparar todos los platos del menú actual.

4. Agregar detalles que marquen un estilo propio. Josué se dedicó por entero al restaurante en esos primeros años. “Y en esas noches de estar atendiendo a los clientes nació la idea de crear el chopsué, el plato estrella de La Pata Gorda. Porque yo entraba a la cocina, agarraba una cebichera algo grande, me ponía cocolón, salsa y cangrejo, y me sentaba en la caja a comer mientras podía, ya que no tenía tiempo para ponerme a martillar”. Y solía sentarse con sus amigos que lo visitaban, quienes preguntaban por ese plato que se estaba sirviendo. “Todo el que probaba, le encantaba”. Y como un amigo lo apodaba chopsué, le puso ese nombre a ese nuevo plato que ahora marca la identidad del restaurante.

5. Siempre perseverar. La principal característica del emprendedor es la perseverancia, dice Josué. “El emprendedor se va a caer, se va a tropezar, se va a equivocar, pero hay que saber perseverar hasta alcanzar el objetivo. Todos sabemos que los primeros cuatro años van a ser muy difíciles. Quien piensa que en los primeros cuatro años va a brillar, va a saltar de alegría, mejor que no emprenda y que busque un trabajo”.

Defensor de los derechos de los animales

Josué Sánchez ingresó al Municipio en el 2007 como delegado de Justicia y Vigilancia. “Mi trabajo era solicitar permisos y clausurar locales infractores”.

Agrega que su preferencia por buscar soluciones a los problemas de la gente lo hicieron popular en sectores como Flor de Bastión y Balerio Estacio, donde también sirvió como enlace para que llegaran las obras de la Alcaldía. Tal desempeño provocó su ascenso a supervisor, jefe delegado y subdirector del departamento, hasta que fue elegido concejal de Guayaquil en el 2014.

En ese cargo, su apoyo a los emprendimientos lo hicieron impulsar iniciativas como la Feria del Parque en Guayarte, zona de entretenimiento de la cual también es gestor. “Siempre me dije que los emprendedores debían nacer con una conciencia social, así que buscamos que aquellos que participaban (gratuitamente) apoyaran a alguna fundación”. Así que decidió que el único requisito era donar una funda de comida para perros que sería dirigida a una fundación de cuidado animal, con lo cual su labor también comenzó a apuntar a la defensa de los derechos de las mascotas. “Desde pequeño me han gustado los perros, a pesar de que soy alérgico”. Y promovió las jornadas de adopción de perros callejeros.

Trabajó en la aprobación de una ordenanza con tres objetivos: crear conciencia de respeto hacia los “ciudadanos de cuatro patas” (así se los define), inaugurar una unidad de esterilización (atiende a más de 5.000 perros al año) y acabar con la venta informal de cachorros, ya que esos animales generalmente son maltratados.

“Y ahora con el centro de bienestar animal que inauguraremos el próximo año, los animales rescatados tendrán donde recuperarse antes de su adopción”.