La música apareció muy temprano en la vida de Shalom Mendieta. Antes de pensar en discos, escenarios, seguidores o giras, la cantante guayaquileña ya encontraba en el canto una forma natural de expresarse. Sus primeros recuerdos musicales están ligados a la iglesia, donde creció cuando tenía 4 o 5 años, como recuerda la artista. Aquella experiencia, aunque sencilla, fue el inicio de una relación que con los años se convertiría en su proyecto de vida.
