Julián Reyna: Llegó la hora de proteger las aguas internacionales

Julián Reyna
Julián Reyna
Julián Reyna, decano de la Facultad del Mar y Medio Ambiente de la Universidad del Pacífico, campus Guayaquil.
Moisés Pinchevsky
10 de Febrero, 2019 - 09h19
10 Feb 2019 - 09:19

El océano tiene la capacidad de sorprendernos de todas las maneras imaginables. En altamar, los navegantes suelen observar cómo los espacios acuáticos parecen explotar de vida y agitación. “En una ocasión, la superficie marina parecía en ebullición. Eran como siete ballenas jorobadas y muchas otras especies (tiburones y hasta aves) que se alimentaban de una mancha inmensa de kril (pequeños moluscos); era lo más espectacular que había visto”.

También es posible contemplar cómo el cielo estrellado, siempre tan limpio y despejado en el océano abierto, luce desplomarse como si fuera una marejada de bengalas luminosas. “Cuando un cometa cruza cerca de la Tierra, la cola arroja pequeñas partículas que caen en una lluvia de pleyades; eran miles de estrellas fugaces que invitaban a pedir miles de deseos”.

Son memorias del decano de la Facultad del Mar y Medio Ambiente de la Universidad del Pacífico, campus Guayaquil, Julián Reyna, cuyos 32 años como oficial de la marina le permitieron acumular una experiencia bastante significativa de la vida en altamar.

Esas vivencias, sumadas a sus estudios en oceanografía física, hidrografía, ingeniería costera y portuaria, y gestión ambiental y costera, le brindan el criterio teórico y práctico para convertirse en un gran experto de océanos a nivel global, por lo cual en enero fue invitado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para participar en un taller cumplido en Nueva York con el propósito de preparar un documento científico que dicte políticas marítimas que ayuden a proteger las aguas internacionales; es decir, el océano que está más allá de las 200 millas náuticas que le corresponden a cada país.

Esta amplísima zona está siendo reglamentada desde 1982 a partir de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), que determinó que puede ser aprovechada por la humanidad.

Eso sonaba bien en 1982, pero en estos tiempos en que el mundo tiene mayor conciencia del planeta, la ONU se ha percatado de que las aguas internacionales necesitan ser reguladas de manera más estricta, ya que existe una sobreexplotación de sus recursos. “Las Naciones Unidas empezaron a preguntarse: ¿ahora qué hacemos con todo ese mar que está sin protección?, porque la ley dice que pertenece a todos”, dice el experto colombiano, quien tiene cinco años residiendo en Guayaquil.

 

Ciencia y política, unidas

En ese encuentro, Reyna dictó una ponencia sobre ciencia y política. “Son dos aspectos muy complejos de vincular porque, por un lado, el lenguaje de los científicos es difícil de entender y, por el otro, los políticos dialogan estrictamente  sobre leyes y fundamentos teóricos”.

Su mensaje fue que científicos y políticos deben sentarse juntos en foros internacionales con ese, porque hasta ahora el lenguaje los mantiene separados. “Los políticos deberían tener un soporte científico para sus acciones. Ellos son quienes elaboran las leyes y consiguen los fondos para cumplir aquello que los científicos consideran necesario por el bien del planeta”. Reyna lleva una década trabajando en ese tipo de foros, tiempo en que ha observado algún progreso en esa meta. Pero aún falta mucho por avanzar.

Este académico también considera necesaria la educación. “Resulta importante que el público en general entienda las necesidades del mar, pero desde las ciudades lo sentimos tan alejado que nos olvidamos que existe”. Reyna identifica cinco problemas globales que deberían ser mejor concienciados.

Contaminación en el océano. Provocada por los desechos que emanan de las ciudades. “Generalmente las ciudades se asientan junto a los ríos, y los ríos llevan la contaminación de las ciudades hasta el mar”. Eso también incluye al plástico.

Sobrepesca. Ocurre en todo el mundo. Los países deberían estar atentos para que la actividad sea sustentable y así permitir que las especies recuperen sus poblaciones a través de la reproducción.

Posibilidad de tsunamis. Estamos en una zona de riesgo. La posibilidad de que ocurran siempre está presente, pero su importancia queda reducida ante los efectos de los terremotos o sismos.

Fenómeno de El Niño. “Cada vez sabemos menos sobre este tema. Cambia continuamente por el CO2 y la temperatura. Lo que aprendimos en las décadas de los 80 y 90 ha variado”, dice el experto, quien durante su tiempo en la Marina dedicó muchos años a estudiar este fenómeno.

Desarrollo de puertos. El 90% de la economía mundial se mueve por los puertos, con productos como el petróleo y todo aquello que se importa y exporta. “La gente desconoce la importancia de los puertos y lo vital que es que un país tenga una buen marina mercante”.

Actualmente, Reyna colabora en un proyecto internacional para desalinizar agua de mar en las islas Galápagos. Y trabaja en mejorar la educación superior relacionada a los mares, a través de iniciativas en la Universidad del Pacífico. “Vamos a abrir dos maestrías, una en Gestión Marítima y Portuaria, y otra en Derecho Marítimo Internacional. También estamos preparando un doctorado en Ciencias Marítimas, con apoyo de la Universidad de Ghent (Bélgica), considerada la segunda en importancia a nivel mundial en temas de políticas oceánicas”. Además, tienen un acuerdo con la Universidad de Dalián (China) para la futura construcción de un campus en Guayaquil que trabajará en investigación científica marítima. “Hay mucho trabajo por realizar en temas de desarrollo y protección de los océanos”.

Julián Reyna: Llegó la hora de proteger las aguas internacionales
Cuerpo y alma
2019-02-10T09:37:27-05:00
El bienestar de los océanos representa el nivel de bienestar del planeta. Este académico es invitado por las Naciones Unidas para ayudar a proteger aquellos mares considerados "de todos".
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