Puertas cerradas, mesas vacías y temor resumen el ambiente desolador en los locales comerciales aledaños al lugar del atentado que conmocionó a Guayaquil y al país el pasado martes 14 de octubre.
Publicidad
Comerciantes consultados confirmaron que el golpe económico fue inmediato.


Publicidad
Puertas cerradas, mesas vacías y temor resumen el ambiente desolador en los locales comerciales aledaños al lugar del atentado que conmocionó a Guayaquil y al país el pasado martes 14 de octubre.