La cimentación de uno de los puentes en la solución vial de la avenida Juan Tanca Marengo y Rodrigo Chávez se completó. La fase que se está ejecutando es el levantamiento de la ‘superestructura’, es decir, la construcción de las pilas que sostendrán el puente, paso previo a la colocación de las vigas y, posteriormente, el tablero.
La estructura que tiene más avance es la que está en sentido hacia la vía a Daule. En este primer cuerpo se ejecutaron 30 pilotes, con profundidades que van de 9 a 12 metros.
Con los trabajos ejecutados en este punto del norte de la urbe se alcanza un 21 % de la totalidad de la obra proyectada a 20 meses. La inversión total del proyecto asciende a 13,4 millones de dólares.
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Desde enero de 2026 se iniciaron los trabajos en el segundo cuerpo del paso elevado, en el sentido opuesto. En esta fase se ejecutan perforaciones de suelo y sondeos previos al pilotaje, con miras a comenzar la cimentación en las distintas áreas.
Hasta mayo se espera completar la cimentación de este segundo puente y así llegar al cierre del primer semestre de 2026 con un estimado del 40 % de la totalidad de la obra.
Las fases de construcción
Íngrid Orta, coordinadora general de proyectos con financiamiento externo de la Dirección General de Obras Públicas del Municipio de Guayaquil, explicó que la estructura del puente, desde el estribo uno hasta el estribo dos, tendrá una longitud aproximada de 400 metros.
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Con las aproximaciones elevadas, la extensión llegará a unos 450 metros, mientras que el tramo total, que incluye señalización y encarrilamiento, alcanzará entre 580 y 600 metros, según el diseño.
Orta detalló que para el primer semestre de 2026 se prevé avanzar hasta la culminación del tablero del primer cuerpo. Esto con el objetivo de coordinar y llegar a su habilitación al tráfico en el segundo semestre del año.
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El segundo cuerpo, mientras tanto, continuará en la fase de cimentación y construcción de pilas durante ese periodo.
La expectativa desde el cabildo es habilitar un primer cuerpo en 2026, de forma similar a lo ocurrido con el paso elevado de la avenida de las Américas que se habilitó en dos fases.
La funcionaria añadió que, en el contexto de una temporada invernal, el proyecto contempla un plan de mitigación de riesgos de este tipo.
El plan incluye monitoreo de lluvias, control en el acopio de materiales, cierre inmediato de zanjas abiertas, señalización, inspecciones permanentes y protocolos de seguridad, especialmente para trabajos en altura. Actualmente, citó, las incidencias por lluvias son mínimas debido a que la etapa de pilotaje del primer cuerpo ya fue superada.
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El desarrollo del entorno
El levantamiento de la obra no implica, por ahora, un cambio automático en el uso de suelo del área de influencia, indicó la Dirección General de Urbanismo, Movilidad, Catastro y Edificaciones del Municipio de Guayaquil (Dumce).
La zonificación vigente en esta área de acción se mantiene conforme a la planificación urbana aprobada, donde ya se contempla un uso mixto, es decir, comercial, de servicios y residencial.
Por ahora, indicó el cabildo, cualquier ajuste se evaluaría más adelante, dentro de los procesos de actualización de los instrumentos de planificación territorial. Por lo que no hay un análisis específico para modificar el uso de suelo asociado a este levantamiento de estructura.
Impacto en la movilidad
La obra, tal y como se ha mencionado con anterioridad, responde a la necesidad de mejorar la conectividad y la movilidad urbana en esa zona del norte de la urbe.
A futuro, recalcó la Dumce, podría considerarse el fortalecimiento de actividades comerciales y de servicios, siempre que se cuente con sustento técnico, evaluación de impactos urbanos, capacidad de infraestructura y el cumplimiento de la normativa correspondiente.
Según la instancia municipal, este tipo de infraestructura suele generar “condiciones favorables para el desarrollo del entorno”, al reducir tiempos de desplazamiento, ordenar los flujos vehiculares y mejorar la accesibilidad, factores que inciden tanto en la dinámica comercial como en la calidad de vida de los sectores residenciales.
Por este tramo circulan alrededor de 90.000 vehículos diarios, en ambos sentidos.
En las mañanas, el mayor flujo se dirige hacia el centro de la ciudad, mientras que en las tardes el tráfico se concentra hacia el norte.
La obra impacta de manera directa a sectores como Urdenor 1, Urdenor 2, Ciudad Colón, Kennedy Vieja, la sexta etapa de la Alborada y zonas industriales cercanas.
El radio de influencia, indicó Orta, se extiende también a toda la vía a Daule, al tratarse de un eje transversal de la ciudad. (I)























