Los locales apostados en el malecón del Puerto Santa Ana se mantenían con varios clientes compartiendo bebidas y bocados de comida en las mesas. Cerca de las 22:00 de un miércoles de junio, en varios negocios ya se cobraban facturas para el cuadre de cajas, se realizaba limpieza de los espacios y enseres, mientras en unos pocos establecimientos dedicados al expendio de bebidas aún se brindaba atención a los clientes esa noche.

En un bar, ubicado debajo de uno de los edificios de esa importante zona turística, un grupo de tres hombres compartían bebidas alcohólicas. Uno de ellos de manera repentina se paró y se desplazó hacia el pasillo cercano al río para presentarse ante dos mujeres que circulaban por el pasillo. Luego de varias palabras, ellas accedieron a sentarse en la mesa que compartía el individuo con sus otros compañeros.

Para varios testigos, esta escena correspondía a servidoras sexuales que suelen merodear el puerto Santa Ana. Con mayor frecuencia en los recientes meses, residentes y usuarios de la zona mencionaron que en horarios nocturnos se evidencia la presencia de personas dedicadas a la prostitución por los pasillos, circulando por locales, e incluso figurando como usuarias que hasta llegan a ‘coquetear’ para captar potenciales clientes varones, contaron residentes y visitantes de esta zona.

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En julio pasado, luego de una publicación de este Diario respecto a la presencia de servidoras sexuales durante horas del día en el centro de Guayaquil, el Municipio clausuró tres hoteles de esa zona por funcionar como moteles.

Estos espacios operaban sin tasa de habilitación y generaban malestar entre los moradores y trabajadores del sector.

Ante esas publicaciones, directivos de uno de los edificios de Puerto Santa Ana compartieron parte de la problemática que tienen con presencia de servidoras sexuales en este destino turístico.

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Un morador de ese edificio de la zona contó que en una ocasión reciente tuvo una experiencia. Él se acercó a un local a consumir una taza de café y en una mesa cercana, una mujer que pidió un copa de vino le empezó a coquetear, pero él no le prestó mayor atención.

Luego de un lapso de tiempo de esa misma noche, al ingresar al lobby de su edificio, la vio en el ingreso del edificio y ella le volvió a realizar insinuaciones. Al dar seguimiento al caso, el hombre supo que ella era huésped de un departamento en alquiler. Con ese caso, ellos presumen que se podría tratar de una de las prácticas empleadas para ofrecer servicios sexuales actualmente en la zona.

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En días anteriores, representantes de uno de los edificios tuvieron una reunión entre propietarios, tanto residentes como representantes de departamentos destinados a alquileres temporales.

En esta cita se planeaba determinar una línea base para establecer medidas que enfrenten esta problemática, ya que se considera por parte de residentes que algunos espacios estarían siendo alquilados por personas que buscan ofrecer servicios sexuales.

¿Hay en Guayaquil algún proyecto para evitar que sean usados los hoteles por las trabajadoras sexuales?

El presidente de la asociación de residentes expuso que regularmente estos alquileres con fines sexuales se presentan entre el jueves a los fines de semana, con estadías que van de una a dos noches.

El directivo contó que se busca mitigar las estadías de una noche, ya que esta se podría prestar al uso recurrente de encuentros sexuales en suites regularmente de un dormitorio y departamentos de dos cuartos.

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Un administrador encargado de un edificio y otros de la zona contó que en otros condominios también han conocido que se han presentado estos inconvenientes y otros de conducta de los huéspedes temporales.

Él dijo que a las servidores sexuales se nota que no son huéspedes “comunes”, ya que llegan al lobby en muchos casos incluso sin equipaje, se quedan apenas unas horas y se retiran en automóviles que las esperan mientras se mantienen en el sitio.

“Estamos luchando contra ese sistema de que no haya personas que se queden por 24 horas o que hagan sus reservas antes de las 24 horas, tipo 9 de la noche hacen reserva y a las 10:00 u 11:00 de la noche ya están ocupando la habitación; esto se ha vuelto un asunto muy complicado”, contó el directivo.

Evidentemente, por la vestimenta de las chicas, hemos visto que vienen en carros que las dejan en la puerta y las esperan hasta que salgan, son chicas que demoran dos a tres horas y se van, la ropa que llevan no es ropa como para ir a un coctel o bar, llegan con demasiada poca ropa

Directivo de residentes de un edificio de Puerto Santa Ana

Hasta hace algunos años, por ejemplo, en ese mismo edificio a cargo de este directivo se daba una práctica de alojamiento con personas “ejecutivas” que recibían visitas esporádicas de mujeres que llegaban en autos de lujos.

Subían por varias horas y luego se retiraban en esos mismos automotores que se mantenían esperándolas en las cercanías. Eso se frenó, según el directivo, en ese condominio cuando se dispuso que toda persona que alquile un alojamiento temporal no puede recibir visitas.

Pese a los cambios en controles, estas personas que buscan usar alquileres temporales para uso de servidores sexuales han ido modificando sus acciones. Ahora, otra metodología implementada para violar las restricciones consiste en que una pareja (hombre y mujer) alquila un departamento, constan en el registro llevado por la administración, pero ambos bajan a la zona de bares y malecón, y luego la mujer merodea las inmediaciones para “enganchar” algún cliente y sube con él al espacio.

“Tratamos de regular un poco las cosas para tratar de mantener nuestras propiedades como debería de ser. Tenemos videos que promocionan ven a pasar una noche de no se cuantito aquí con tu pareja, perdóneme dónde están los derechos nuestros”, dijo otro vecino, quien no descartó que se puedan seguir acciones legales por el uso sin control que se emplearía a ciertos departamentos.

Según vecinos, esta situación de presencia de servidoras sexuales en la zona de Puerto Santa Ana ha ido en crecimiento y ha llegado a inquietar a varios de los residentes, pues se suelen topar con estas personas incluso en pasillos y ascensores, donde les ha tocado lidiar con escenas de insinuaciones.

Otra usuaria, Belén, quien visita cotidianamente los locales de comida de la zona, contó que regularmente nota a mujeres, con llamativa vestimenta, que acceden a cafeterías y bares y tratan de generar contacto con hombres. “Se acercan o sonríen, si ven hombres solos y más si tienen pinta de extranjeros. Nunca están solas, siempre mínimo de dos a tres″, contó ella.

Otros inconvenientes se han presentado con personas que llegan a ocupar departamentos, bajo la modalidad de alquileres temporales, entre esos desobediencia con normas de comportamiento, uso de drogas, escándalos con música a alto volumen hasta horas de la madrugada.

Entre las regulaciones que se busca llegar a un consenso con los propietarios de los departamentos se plantea que los alquileres temporales no sean de menos de 24 horas y que se informe a la administración sobre la identidad de los huéspedes con 24 de horas de antelación al arribo al sitio de hospedaje.

Hemos tratado de organizarnos nosotros y luego ver como pedimos auxilio. No es para satanizar el asunto de alquileres temporales porque es un negocio como cualquier otro, la vida cambia y evoluciona, antes eran los hoteles, ahora los alquileres temporales, pero sí es una línea fina que se está marcando cuando eso es usado para otra cosa

Directivo de edificio, sobre uso de departamentos para servicios sexuales

Control en accesos y puntos elevados de vigilancia, entre las medidas inmediatas para evitar hechos violentos en sitios turísticos

“Que haya un mejor filtro y no haya personas indeseables en el edificio”, dijo un administrador de uno de los edificios, sobre la finalidad de esta medida.

Entre los residentes de varios edificios también hay inquietud de personas sospechosas que llegan resguardadas con varias personas corpulentas. En el edificio del directivo que accedió a dialogar con este Diario se conoció que han aplicado como medida preventiva que se cierren puertas a determinada hora de la noche.

Esta situación se da a pesar de que en la zona se observa constante presencia de policías, tanto a pie como en patrulleros.

Entre los vecinos también hay inquietud de los ruidos provenientes de bares cercanos que mantiene música a alto volumen hasta horas de la madrugada.

“Es un escándalo, ya se les ha dicho, eso está afectando a la convivencia, pero bueno el negocio es el negocio y se van de largo”, dijo uno de los vecinos afectados. (I)