Después de 18 meses de clases virtuales, 45 alumnos del Centro de Audición y Lenguaje municipal de Guayaquil retornarán a las aulas.

Son niños de entre 3 y 14 años con discapacidad auditiva que estudian en una escuela especial ubicada en Calicuchima y Tulcán, en Guayaquil.

En esa institución educativa reciben las materias que se dan en una escuela regular, pero con la metodología especial para que estos menores sordos aprendan. Las materias adicionales que reciben en el centro son lenguaje de señas, ajedrez y arte. Hay cursos desde el inicial 1, donde están lo niños de 3 años, hasta sétimo de básica, donde estudian los niños de 12 en adelante.

“Desde el lunes 18 de octubre los alumnos tendrán una semana de ambientación. Ese día van a tener la primera dosis once estudiantes de 12 años en adelante, van a ser vacunados aquí a las 08:00″, explicó Teresa Toledo Rojas, directora del Centro de Audición y Lenguaje en el que estudian un total de 105 estudiantes, 60 de ellos seguirán en clases virtuales.

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Por lo pronto, los niños tendrán dos horas de clases cada día, respetando las normas del Ministerio de Educación.

Las maestras usarán mascarillas transparentes y un visor para que sus alumnos puedan leerles los labios.

Las madres de estos niños se reencontraron ayer en la escuela , pues se reinauguró tras se remodelada por el Municipio de Guayaquil. Algunos niños se volvieron a ver después de más de un año, se tomaron fotos, conversaron con señas y jugaron un par de horas.

Las mujeres estaban felices porque sus hijos se sentían desahogados y relajados.

“A veces ni nosotras les entendemos”, contó Diana Burgos, quien es madre de Guillermo, de 12 años.

El niño ya está en el último año y su madre lo lleva a esta escuela municipal aunque vive cerca de la Penitenciaría del Litoral.

“Es todo un viaje hasta acá, pero mi hijo tiene la suerte de estudiar aquí donde no solo es gratis sino que los cuidan y les enseñan con amor. El problema es que no hay colegios municipales para niños sordos, cuenta la madre.

Las otras representante explican que una vez que terminan la escuela deben busca colegio, que muchas veces son muy caros o hay muy pocos cupos.

La mamá de Guillermo cuenta que a muchos les toca esperan a que cumpla 18 años y que ingresen a Fasinarm a estudiar alguna carrera técnica. (I)