En Guayaquil llovió mucho en las últimas semanas. La ciudad ha soportado inundaciones en algunas zonas e incluso se han reportado daños debido a la caída de árboles.

Según Miguel González, analista del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), y el oceanógrafo e investigador de la Escuela Superior Politécnica (Espol) Franklin Ormaza, lo que vive el litoral sur del país es un evento localizado de alta intensidad.

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Se trata de un fenómeno climático que ha creado un sistema de lluvias estancado sobre el golfo de Guayaquil, mientras provincias como Manabí y Esmeraldas experimentan un invierno significativamente más seco.

Calles anegadas en el centro-sur de Guayaquil por las lluvias. Foto: José Beltrán

50 zonas de Guayaquil con agua acumulada y varios árboles caídos por lluvia que se extendió a la madrugada de este sábado 21 de febrero

La piscina térmica de Panamá frente al golfo

El motor principal de las inundaciones en Guayaquil no es un calentamiento profundo del océano, sino una “piscina térmica” superficial.

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Franklin Ormaza explicó que existe una especie de mancha de agua caliente de aproximadamente 350 km x 350 km estacionada justo frente al golfo de Guayaquil.

Esta masa hídrica registra temperaturas de 28 °C, un grado por encima de lo normal, pero suficiente para disparar la evaporación de forma exponencial, generando nubes de tormenta masivas que descargan directamente sobre la ciudad.

Calles anegadas en el centro-sur de Guayaquil este sábado. Foto: José Beltrán

Esta acumulación de agua caliente no proviene del avance del Pacífico central, sino de la bahía de Panamá, señaló Ormaza.

Calles anegadas en el sur de Guayaquil por lluvia de este viernes, 20 de febrero

Los científicos han identificado este origen gracias a la “cédula de identidad” del agua: su salinidad. Las muestras actuales frente a Salinas arrojan valores de entre 32 y 33 puntos. Esto confirma que son aguas dulces y cálidas empujadas por vientos del Atlántico que han quedado atrapadas en el litoral sur ecuatoriano, manifestó Ormaza.

El riesgo de la tormenta perfecta en marzo

La preocupación se centra ahora en una fecha específica: la primera semana de marzo de 2026. Ormaza ha emitido una advertencia de lo que denomina una “tormenta perfecta” para los días 2, 3, 4 y 5 de marzo.

Lluvia causó anegación de vías en el Guasmo el pasado miércoles.

Expuso que en este periodo se prevé la coincidencia de tres factores críticos que podrían inundar las zonas bajas de Guayaquil, incluyendo el malecón y el sector del aeropuerto.

El primer factor es la ocurrencia de aguajes máximos (mareas extremadamente altas) que impedirán que el agua de lluvia drene hacia el río y el mar.

El segundo es la saturación de los suelos, que ya no tienen la capacidad de absorber más.

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Finalmente, para esa fecha, debido a las lluvias, los ríos principales estarán “hinchados” y las represas colmadas. “Si se presentan lluvias intensas durante estos días de aguaje, el sistema de drenaje colapsará por completo, provocando inundaciones severas e inevitables en el casco urbano”, detalló.

Manabí y Esmeraldas no tienen intensas lluvias

Resulta paradójico que mientras en Guayaquil llueve mucho, en el norte de Manabí y Esmeraldas las lluvias sean moderadas o incluso escasas.

Miguel González, analista del Inamhi, enunció una explicación. Dijo que todo reside en la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). Una franja donde se ubican los vientos del noreste y sureste. Allí se generan intensas tormentas y lluvias que se desplazan estacionalmente al norte y sur del ecuador.

Actualmente, esta zona se encuentra “desfasada” y se ha clavado casi exclusivamente sobre la región litoral sur, concentrando toda la potencia de las precipitaciones en esa área.

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Apuntó que mientras en Guayas los eventos de precipitación son generalizados e intensos, en Manabí las lluvias se han desplazado hacia las estribaciones de la cordillera. Localidades como Chone y Portoviejo registran acumulados de apenas 10 a 15 milímetros, cifras lejanas a los picos observados en el golfo del Puerto Principal.

Desde el 1 de enero hasta el 21 de febrero se han registrado 856 eventos adversos por lluvias, afectando a 23 provincias, 159 cantones y 430 parroquias, según datos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.

Los eventos más recurrentes han sido deslizamientos (39,60 %), inundaciones (35,51 %), lluvias intensas (9,70 %), hundimientos (3,50 %), aluviones (2,92 %), erosión hídrica (2,80 %), caídas (colapsos) (2,34 %) y vendavales (1,87 %).

Guayas, Pichincha y El Oro acumulan la mayor cantidad de novedades por el temporal invernal.

En este contexto, al menos tres personas han fallecido a nivel nacional. (I)