Locales comerciales en sectores aledaños al edificio Multicomercio, afectado por el incendio en el centro de Guayaquil, vieron sus actividades significativamente perjudicadas.

El miércoles, en medio del colapso de dos de las cinco torres del predio, fueron desalojados antes de culminar su jornada.

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El jueves y en las primeras horas de este viernes se mantiene una reducción de clientes por los cierres viales en la zona, sobre todo en Eloy Alfaro, Cuenca y otros cruces aledaños.

El acostumbrado trajín comercial se ha apagado en las áreas cercanas. Los locales permanecen con sus puertas cerradas y hay nulo paso vehicular.

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De manera preventiva, autoridades limitaron un área de 300 metros a la redonda. Luego de 36 horas de labores, el incendio fue controlado por bomberos y se redujo a 100 metros la zona con restricciones.

Impacto en los negocios aledaños

Celia Monserrat, ciudadana venezolana que hace dos años y medio trabaja en un salón de belleza ubicado en la calle Cuenca, contó que durante las primeras horas del miércoles, al inicio de la emergencia, tuvieron que trabajar con cubrebocas y a puertas cerradas porque “el humo era insoportable”.

El cierre de muchos locales se adelantó tras los derrumbes de las torres del complejo. “Tuvimos que cerrar más temprano. Autoridades llegaron a las 17:00 para evacuarnos. Una de mis compañeras quedó a medias con un trabajo”, dijo.

Celia afirmó que “nunca en su vida” había presenciado “un desastre de esa magnitud”.

“Aquí, los compañeros y vecinos estábamos bastante asustados. Justo alcancé a tomar el video de la caída de la segunda torre con mi celular, fue un estruendo gigante. Jamás viví algo así”, recordó, mientras compartía los audiovisuales del derrumbe con su familia en Venezuela, a través de un chat de WhatsApp.

El jueves, en su local que ofrece pedicura, manicura, diseño de cejas, cortes, tinturados e hidrataciones, solo atendieron a dos personas, cuando normalmente reciben hasta nueve clientes.

Por su parte, Rocío Campoverde, trabajadora de un local de ropa para mujeres en la misma calle, reprochó que muchas edificaciones sean utilizadas como almacenes “sin ninguna clase de control que deriva en tragedias como estas, que perjudican a residentes, comerciantes y turistas”.

“Hay gente que ha perdido los hogares que han pagado con años de esfuerzo. Otros han perdido sus empleos por negligencia en los controles a estos edificios que funcionan como almacenes sin que nadie les dé una solución o respuesta. En esta zona son muchas las importadoras chinas que tienen grandes cantidades de mercaderías en su interior”, reclamó.

Para impedir que el olor del humo se quede impregnado en la ropa que tienen para la venta, ubicaron ventiladores en el interior del local.

Glennis Castro, trabajadora en un salón de belleza contiguo, contó que durante esta mañana implementaron la misma alternativa. “Tuvimos que colocar la ventilación hacia afuera para que no se nos metiera el humo”, dijo.

El jueves solo la visitaron dos clientes fijos, porque, según Glennis, tiene “mucho miedo de salir porque la estructura puede desplomarse”.

Estado actual del incendio y el edificio

El incendio fue controlado tras 36 horas de labores ininterrumpidas del Cuerpo de Bomberos.

Desde la mañana del miércoles hasta la tarde de este jueves, los equipos de emergencia trabajaron para reducir la temperatura interna del inmueble, que llegó a superar los 700 a 800 grados centígrados.

El incendio ha obligado al desalojo de al menos 100 familias que habitaban o trabajaban en el complejo comercial ubicado en una de las zonas más concurridas de la Bahía de Guayaquil.

En el interior del edificio se almacenaban diversas mercaderías propias de la actividad comercial del sector, las cuales fueron consumidas por las llamas.

Según el jefe del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, Martín Cucalón, el edificio no contaba con rociadores automáticos. Sin embargo, sí tenía sistemas básicos de protección contra incendios, como detección de humo, mangueras y cajetines con hidrantes internos. Tenía permisos para laborar como locales comerciales.

El acceso al edificio sigue restringido y las decisiones sobre la demolición y el retiro de vehículos que permanecen en la terraza y garajes del complejo deberán ser coordinadas entre los propietarios y el Municipio una vez que las condiciones de seguridad lo permitan. (I)