En Ecuador se consumen alrededor de 100 toneladas de arroz cada hora. Anualmente se estima que se producen, en promedio, cerca de 900.000 toneladas de arroz, de las cuales a nivel nacional se alcanzan a consumir de 800.000 a 850.000 y el excedente se despacha al extranjero, expone Juan Pablo Zúñiga, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom) en diálogo con este Diario.

Con el pasado periodo invernal el sector calculó una baja del 30 % de producción del primer semestre del año, es decir, 130.000 toneladas menos. Esto equivale a dos meses de consumo para Ecuador. Con la previsión de la llegada del fenómeno de El Niño, el sector arrocero local se prepara con distintas acciones para enfrentar los posibles estragos y mitigar el probable golpe que alcanzaría un porcentaje mayor en la cosecha.

“No sería el 30 % o 40 % sino el 80 %, más allá de que se pierdan los sembrados, originado por el hecho de que no van a poder sembrar; el 80 % se siembra en Guayas, donde son zonas bajas, un invierno fuerte, no se diga un fenómeno de El Niño, inunda toda esa zona”, agrega Zúñiga.

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¿Qué acciones están emprendiendo ante la posible llegada del fenómeno por los estragos que tendría la industria?

El fenómeno de El Niño definitivamente trae consigo muchas preocupaciones para el sector agrícola en general, sobre todo de la Costa, por lo que viene con un invierno fuerte a causar problemas de inundaciones, lo cual perjudica directamente la producción. Tenemos antecedentes de 1982 y el más reciente, que fue entre el 97 y 98, lo que sucedió: se perdieron grandes áreas de siembra de productos, sobre todo de ciclo corto, dentro de eso del arroz, lo cual ocasionó la necesidad de tener que reemplazar esa producción con importaciones, porque estamos hablando de un producto de primera necesidad para el consumidor ecuatoriano y que se tiene que de alguna manera cubrir esa falta de oferta. Esto es parte de un estudio, algo que lo venimos realizando desde junio, cuando pudimos hacer un primer análisis este año, de que el primer semestre hubo ya un déficit en cuanto a la producción, el invierno fuerte que tuvimos en el primer semestre del 2023 ocasionó que cerca del 30 % del área sembrada se vea perjudicada y obviamente eso ya ocasionó una oferta insuficiente en el mercado. ¿Qué trajo eso consigo? Que por primera vez en más de 20 años se tengan inventarios casi en cero, en la mayoría de las piladoras, y obviamente ocasionó que los precios comiencen con una tendencia alcista. En ese momento se encendieron las alarmas y comenzamos a tener mesas técnicas con el Ministerio de Agricultura, se hicieron evaluaciones de lo que estaba pasando, de la realidad en cuanto a inventarios, y al ver que no teníamos suficientes reservas para garantizar la seguridad alimentaria, se dio paso a una primera autorización de un contingente de importación. Se autorizó para un mes de consumo, cuando un mes de consumo está entre 63.000 y 65.000 toneladas métricas de arroz pilado.

Y actualmente, a las puertas del fenómeno, ¿qué retos aún quedan por cumplir?

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Hemos tratado de tomar medidas preventivas, comenzando en el campo de procurar que en las zonas muy bajas no se corran los riesgos, porque lo que implica son afectaciones fuertes desde el punto de vista económico, sobre todo para los productores, porque con las inundaciones se pierde toda la producción y es poner en riesgo el patrimonio. Hemos estado nosotros apoyando también estas mesas técnicas para que la banca pública apoye a los productores, a los pequeños, medianos productores, ayudándolos con refinanciamiento, con la estructuración de sus deudas, inclusive condonaciones de intereses, frente a esta situación que se está viviendo, porque muchos agricultores se han visto golpeados ya el primer semestre con la primera caída en la producción, y lo que se viene ahora, posiblemente a partir de noviembre, diciembre, ya con el fenómeno de El Niño, que puede darse una situación de que dure por lo menos todo el primer semestre del año 2024.

Hablaba del 30 % que hubo de afectación en los sembríos. ¿Se cuantificó el área afectada aproximadamente y en qué porcentaje podría también con este fenómeno bajar la producción?

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El primer semestre fue aproximadamente el 30 % del área que se vio afectada, son más de 30.000 hectáreas. Para este segundo semestre se piensa que podría ser también un porcentaje similar o quizás más. Esperamos realmente que la afectación no sea tan fuerte, sin embargo, todo lo que indican los reportes que se reciben, lo que está sucediendo en otros países, definitivamente nos invita a tomar medidas preventivas. Hay una situación global que se está viviendo en cuanto al sector del arroz. Existe una escasez a nivel mundial, una caída en la producción.

Hoy se está cosechando arroz y esperamos que se logre cosechar toda el área sembrada para que los productores sigan entregando su producción a las piladoras, puedan obtener el mejor precio posible que les permita poder subsistir durante la época difícil que se viene ahora con el fenómeno. Pero no podemos esperar a tener ya el problema en sí para recién tomar medidas, nuestra obligación como parte de la cadena agroproductiva es ver cómo prevemos una situación complicada de estas.

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¿Qué efectos podría ver la gente cuando disminuya esta producción por las precipitaciones, inundaciones, etcétera?

Lo vivimos en junio, cuando se esperaba la cosecha por lo menos tener todo junio y parte del mes de julio seguir recibiendo arroz en las piladoras, y de pronto se paralizó porque el invierno afectó bastante. El efecto inmediatamente fue que la oferta fue mínima y los precios comenzaron a subir. Ese efecto directamente afecta al consumidor, afecta al pueblo. El problema es que hoy los precios a nivel internacional del arroz están a niveles altísimos que no se han visto durante muchos años, porque ha bajado la productividad a nivel global.

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Hicieron los temas con Uruguay para importar producto. Ante la proximidad del fenómeno, ¿hay otras acciones que están emprendiendo para asegurar el stock?

Cuando el Estado, el Gobierno dio el contingente para importación de arroz en función de las mesas técnicas y las evaluaciones que se hicieron, se hizo una primera negociación con Uruguay. Fueron aproximadamente 15.000 toneladas de arroz pilado, lo cual no es lo idóneo para las piladoras porque es traer ya un producto que ha pasado el proceso y obviamente las piladoras no tendrían la materia prima que se requiere para mantener sus maquinarias trabajando. Comenzaron a llegar ya en las dos últimas semanas de septiembre y siguen llegando probablemente hasta finales del mes de noviembre, principios de diciembre en embarques parciales, que realmente no afectan al mercado. Eso no va a ocasionar un reemplazo a la producción nacional, porque si vienen 1.500 toneladas en una semana estamos hablando de que sirven más o menos para quince horas de consumo, y el total de las 15.000 toneladas es para seis días y medio de consumo del país, cuando deberíamos, lo óptimo sería por lo menos tener reservas estratégicas para dos a tres meses de consumo. Estas pequeñas exportaciones que están llegando de Uruguay no afectan, no vienen a reemplazar la producción nacional.

¿Se ha pensado en hacer mayores importaciones por los efectos de las lluvias?

Como parte del contingente que ya está aprobado y que ha sido parte de una evaluación que se hizo, entre junio y julio (pasados), todavía existe un volumen que está en proceso de negociación. No lo podemos hacer ya con Mercosur, porque cerraron sus exportaciones. Brasil comenzó a demandar la producción de los países vecinos. Con Uruguay, que fue con quien logramos negociar algo, nos dijeron ‘no podemos más, de aquí podemos retomar negociaciones a partir de marzo de 2024′. De ahí vino el tema de analizar qué se hizo en el pasado y si resultó bien o no. La respuesta... sí, fue un resultado positivo. Cuando en el año 97 y 98 Ecuador tuvo que importar arroz, ¿de dónde se importó?, el 90 % del arroz se importó desde Estados Unidos. Ahora, la opción que tenemos y aprovechar que ellos están en una cosecha es entrar en un proceso de negociación con Estados Unidos, pensando en lo que se venga posterior a la absorción de la cosecha nacional. Lo que se importe va a ser lo estrictamente necesario para abastecer al mercado, pero no va a reemplazar la cosecha nacional, lo prioritario será la cosecha nacional.

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¿De cuánto sería más o menos?

Estamos en proceso. Primero, se tiene que solucionar el tema fitosanitario, que es un proceso entre Agrocalidad y la entidad homóloga en Estados Unidos, y está en un proceso de analizar todos los protocolos fitosanitarios para de esa manera, una vez que tengan resuelto eso, poder entrar a una etapa de negociación. Hay una realidad, a pesar de que hablamos de un país grande, que provee de granos al mundo, no solo arroz, sin embargo, ellos hoy tienen demanda de muchos Estados de Latinoamérica.

Sembríos de zonas bajas de Guayas estarían expuestos a estragos del fenómeno de El Niño. Foto: Peter Tavra Franco

¿Se han dado recomendaciones a las industrias, a las piladores, ante el fenómeno?

Sí, medidas preventivas para mitigar de alguna manera los efectos del fenómeno de El Niño. Tratar en la medida de lo posible de tener opciones en caso de inundaciones y todo ese tipo de situaciones, trabajar con seguros para poner hasta cierto punto a buen recaudo el tema del patrimonio, maquinaria, instalaciones. Lo mismo en el campo, la aplicación del seguro agrícola, que de alguna manera en algo le ayuda al productor. Todo eso son medidas, pero obviamente evitar al 100 % los efectos es imposible, es un tema de la naturaleza. Hoy estamos mejor preparados que lo estuvimos en el 97, y en el 97 quizás estuvimos más preparados de lo que estuvimos en el 82, pero la naturaleza cuando viene con fuerza no hay quien la detenga. Lo responsable en este caso, en el sector arrocero, es tomar este tipo de medidas, pero en general el Gobierno debe trabajar. Hoy estamos ya con un Gobierno que está prácticamente de salida, pero quien llegue se va a encontrar con el problema encima. Vendrán meses complicados y hay que trabajar de la mano del sector público y privado para tratar de mitigar en algo esto que afecta directamente a la economía del país.

Con este Gobierno que está a puertas de salir, ¿que pedidos han hecho para la industria?

Básicamente poder contar con la alternativa de las importaciones y que las importaciones sean de arroz en cáscara, que es la materia prima que nos permite tener a las piladoras funcionando, las plazas de trabajo y, sobre todo, permite generar sus productos que salen del arroz en cáscara y que se convierten en materias primas para otras industrias, como los alimentos balanceados, camaronera, avícolas, incluso para la cervecera.

Hace varias semanas, había ciertos grupos de arroceros que mostraban su inquietud y oposición a la importación al manifestar que tenían el stock suficiente para satisfacer a los hogares ecuatorianos, y tenían la incertidumbre de que se esté importando y que podrían quedarse con el producto. ¿Eso es tan así?

Eso ha sido realmente un poco de desinformación, en eso quiero ser enfático. Para el sector pilador, el tema de la importación es un asunto muy complejo, el manejar temas de logística, temas financieros para poder realizar una importación, lo óptimo es tener nuestra producción nacional. Nunca va a ser reemplazada la producción nacional con una importación, pero si es que viene un tema de desabastecimiento por el asunto climático tenemos que ver una alternativa y la alternativa es importar, volvemos a lo mismo, es un producto de primera necesidad, el cual no podemos desabastecer, causaría un problema social inclusive. Creo que existe un poquito de confusión de que se piensa reemplazar a las importaciones, esto es algo puntual, es algo que ya lo vivimos hace 25 años y cuando fue necesario importar se importó lo estrictamente que se requería, pero una vez que se superó el problema y volvió nuevamente la producción normal no han sido necesarias importaciones. No se ha vuelto a importar en los últimos 25 años. Y después del fenómeno de El Niño, nosotros vamos a impulsar a que mejore la producción, mejoren las calidades que ya hemos alcanzado grandes niveles con variedades de arroz que se siembran hoy en día en Ecuador, de muy alta calidad, que nos permiten competir con mercados en el exterior...

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En la actualidad, ¿qué tan importante será la comunicación que tengan el Gobierno, industria y productores, quienes en algunas ocasiones son los que se sienten inconformes y lo muestran en marchas?

La apertura por el lado de las piladores total, como lo mencioné, somos complementarios. El pilador con el productor tienen que trabajar de la mano siempre, no se pueden ver como dos bandos distintos, y como sector hacer los requerimientos que necesitamos al sector público, temas de ayuda financiera a través de la banca pública. Que nos permita, ya una vez superado esto, tener la suficiente capacidad para poder tener las reservas estratégicas que antes las manejaba el Estado, hace años con ENAC, en los últimos años con la UNA, que ahora está en liquidación; sin embargo, existe capacidad instalada por parte del sector privado, la cual puede ser utilizada para garantizar la seguridad alimentaria. Probablemente si hubiesen existido los recursos suficientes para no tener que en algún momento dado hacer una exportación que normalmente Ecuador exporta a Colombia y quizás tener eso como una reserva estratégica, ahorita no estuviésemos teniendo ese problema, el asunto es trabajar de una forma más planificada, tener información estadística, proyecciones de cosecha, de esa manera poder tomar las decisiones adecuadas.

Probablemente si a finales de 2022 o a inicios de 2023 veíamos lo que se nos venía ya con todos los problemas de clima, quizás hubiésemos tenido algo más de reservas estratégicas que nos permitieran no estar en este momento pensando en una importación. Para la industria no es prioritaria la importación, lo prioritario es absorber la cosecha nacional y que ojalá tengamos el mayor volumen posible. Frente a una situación que ya es una realidad, que otros países están tomando precauciones al respecto, nosotros no podemos ser ajenos a ello, sería irresponsable esperar a que lleguen ya los efectos del fenómeno de El Niño para recién tomar medidas y salir al mercado internacional a ver de dónde conseguimos producto.

Usted dijo considerar que estamos mejor preparados que el 82 y 97 en el tema del sector productivo, ¿por qué?

Definitivamente por temas de tecnología, tener más información a la mano para poder tomar medidas preventivas, tener herramientas para poder mitigar los problemas. Pero, ante un tema de la naturaleza, no va a ser factible poder 100 % resolverlo. Veamos lo que está sucediendo ahorita en el canal de Panamá, tienen problemas de sequía y el río Mississippi (Estados Unidos), que es el que recorre los principales estados que proveen de arroz y otros granos, como maíz, soya, también está con problemas de sequía y no pueden circular normalmente las barcazas para llegar al golfo de donde se embarca y se exporta al mundo. Tenemos una situación complicada en el mundo con todo esto del calentamiento global y el clima realmente alterado, países en los cuales tienen sequía y en otros, en cambio, donde hay inundaciones y todo eso igual termina afectando a la producción. Hoy tenemos las herramientas tecnológicas, científicas, para prevenir esos sistemas, mitigar de alguna forma, y tenemos que hacer uso de ellas. (I)