“No dejarse amedrentar ni extorsionar ni estafar”. Esa es la principal reflexión en la que insistieron autoridades a varios propietarios de restaurantes de Miraflores, en una reunión por temas de seguridad. Así lo indicó una representante del gremio que aspira a que se mantenga la reactivación económica de los locales asentados en la avenida principal y transversales de esa ciudadela del norte de Guayaquil.

Miraflores, uno de los sectores tradicionales de la urbe, congrega a unos 50 establecimientos de venta de comida que se han ido asentando en las últimas décadas.

Allí, la gente relacionada con los negocios gastronómicos impulsa varias medidas preventivas en medio de rumores de que en el sector empezarán a pedir las denominadas ‘vacunas’, una forma de extorsión que se realiza en barrios periféricos de la ciudad como Monte Sinaí y Nueva Prosperina.

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Dueños y empleados de restaurantes mantienen acercamientos con autoridades para estar unidos y así seguir operando con normalidad. Sin embargo, según trabajadores de la zona, los casos de mayor repercusión acontecidos en otras zonas han derivado en la disminución de la afluencia de comensales en un 20 % y 30 % en los recientes meses.

Miraflores es una de las ciudadelas tradicionales del norte de Guayaquil. Foto: Jorge Guzmán

Antes de la primera quincena de septiembre, una representante del gremio, quien apoya desde hace nueve años en temas de seguridad de la zona y pidió mantener el anonimato, manifestó que tiene contacto con autoridades locales para coordinar acciones y atender necesidades en el sector.

Entre esas, en los recientes meses, los dueños de locales han podido colaborar con la Policía en la habilitación de un puesto móvil que tiene aire acondicionado, computadora y servicio de internet provisto por los mismos propietarios de los negocios.

La representante de los restaurantes negó que un local de comida mexicana haya sido víctima de extorsión, tal como se difundió en redes sociales.

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Aquello lo corroboró la propia dueña de ese negocio, quien sí mencionó que conviven con la disminución de ventas que afecta a nivel general en la ciudad, pero no por casos de extorsiones. Y sostuvo que esa información falsa afecta la concurrencia de clientes.

“Que no se dejen llevar por rumores, eso afecta al negocio y familias de los empleados. Que la gente no se deje llevar por rumores, aquí estamos bien, estamos protegidos, hay policías, metropolitanos, ATM (Agencia de Tránsito y Movilidad), la Unase (Unidad Nacional de Investigación Antisecuestros y Extorsión) que nos ayudan. Necesitamos la reactivación económica de este sector que ha bajado por los rumores. Estamos tratando de conseguir sentirnos en un Miraflores más seguro”, expresó ella.

A diario, los establecimientos de Miraflores se comunican con los agentes policiales asignados en la zona. En los próximos días también se prevé organizar charlas para conocer sobre protocolos de cómo actuar en caso de ser víctima de un intento de extorsión. En paralelo, se mantienen al menos dos chats comunitarios en los que se comparten novedades y además se solicitan rondas y controles policiales.

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A su vez, como medida preventiva, ellos se han contactado con representantes de empresas aseguradoras para conocer sobre planes para cubrir sus negocios en caso de emergencias, incendios o eventos violentos que generen afectaciones materiales, indicó la representante del gremio y líder barrial de la zona.

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En esta semana, el hermano del propietario de un negocio de carnes comentó que han recibido amenazas a través de llamadas telefónicas. Les piden, contó, dinero para no atentar contra el local, y eso lo informaron al personal policial.

“(Estamos) un poco asustados, nos dijeron que no nos preocupemos, que no les prestemos mucha atención”, mencionó el hombre que no pudo acudir a la reunión que hubo con autoridades ni tampoco ha denunciado el asunto.

Por ahora, ellos se mantienen pendientes con las cámaras de seguridad. Juan, uno de los colaboradores, comentó que aspiran a que la situación se calme y no pase a mayores y que además el patrullaje se intensifique en la zona.

Un colaborador de una picantería, Fausto, relató que en el sector de Nueva Prosperina, donde vive, suele conocerse de casos de extorsión y esperan que esto no se replique en Miraflores, ya que eso afectaría la concurrencia de clientes y la permanencia de locales.

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A su vez, consideró que se debe promover una mayor presencia policial en ciertos horarios, principalmente en las tardes y noches.

La avenida principal de Miraflores concentra gran cantidad de establecimientos gastronómicos. Foto: Jorge Guzmán

“Estamos a la expectativa de que eso pueda suceder”, señaló otro trabajador de un local de comida típica, Hever, quien mencionó que les han recomendado tomar contacto con el personal policial del área investigativa ante cualquier amenaza o intento de extorsión.

Cuando se conoce este tipo de casos, como sucedió en semanas anteriores en la avenida Plaza Dañín, se manejan indagaciones reservadas con las unidades especializadas de la Policía, como la Unase, mientras el personal preventivo continúa realizando rondas de patrullaje.

Fabary Montalvo, jefe subrogante de la Policía Nacional, exhortó a la ciudadanía a poner las denuncias y a no tener miedo a este tipo de situaciones. “Una vez que caen en una extorsión, tengan por seguro que continuamente les seguirán extorsionando”, recalcó él.

Una vez que caen en una extorsión, tengan por seguro que continuamente les seguirán extorsionando

Fabary Montalvo, jefe subrogante de la Policía Nacional

En semanas anteriores, cuando se conoció el caso de la Plaza Dañín, Joan Luna, principal de la Policía Judicial, refirió que en ocasiones estas llamadas se dan a partir de información que los propietarios de negocios proporcionan por medio de redes sociales, por lo que llamó a evitar dar datos personales en canales abiertos y que las personas presenten denuncias para judicializar los casos cuando haya elementos probatorios.

En la reunión de esta semana, los propietarios de locales y el comité de moradores acordaron con las autoridades que con la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) se impulse la iluminación con luces ledes en las calles laterales, las principales y los linderos.

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Además, los vecinos han pedido la gestión de las autoridades para que se active un puesto policial que permanece deshabitado antes del ingreso a Miraflores, en la parte final de la avenida Víctor Emilio Estrada, en Urdesa. Ese sitio ahora es frecuentado en ciertas ocasiones por personas que consumen drogas.

En Miraflores, según líderes de restaurantes, se mantiene la vigilancia de diez policías en bicicleta, a pie y desde el punto móvil instalado en el parque de la ciudadela. A ello se suman agentes metropolitanos y agentes de tránsito.

Una camioneta municipal suele ubicarse en la zona donde están varios cangrejales.

Asimismo, la mayoría de locales tienen activados sus botones de pánico conectados directamente con ese puesto móvil para alertar y que en pocos minutos se movilice un uniformado policial en caso de actitudes sospechosas. (I)