Hace unos tres años un bebé de horas de nacido fue abandonado una madrugada entre los matorrales de la vía Perimetral. Estaba alejado de las casas y los transeúntes no solían pasar por ahí, así que cuando fue descubierto por dos trabajadores de limpieza y sobrevivió, quienes conocieron su historia lo consideraron un milagro.

No se hicieron esperar en redes los comentarios de familias que querían conocer cómo podían adoptar a ese niño y entregar ayuda. “Si sobrevivió ahí solito, desnudo y con frío, es porque Dios tiene un plan importante para él”, dijo Andrés V., empresario de Samborondón que se interesó por el caso del bebé, pero llegar al recién nacido se hizo imposible.

Cada año, decenas de niños recién nacidos o de más de un año entran a casas hogares porque sus madres los abandonaron al alumbrar, porque sufrieron maltratos, permanecían solos en sus viviendas o quedaron huérfanos y sus familias no quisieron asumir la responsabilidad para cuidarlos.

Darles un hogar a esos niños, muchos de los cuales son hermanos, no es un asunto que se dé en un corto plazo, en pocas semanas. Para que sean dados en adopción debe ejecutarse un proceso que toma meses e incluso años.

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La primera opción del Estado es tratar de que esos menores sean reinsertados con sus familias biológicas. De no concretarse eso, la justicia debe declarar a esos niños adoptables y en ese proceso pueden pasar años, a tal punto de que la mayoría de los menores pasan largos periodos en casas hogares hasta tener la declaratoria de adoptabilidad.

Actualmente, en las casas de acogida a nivel nacional hay 2.265 niños, pero solo 150 pueden ser adoptados. El resto está pasando procesos en los que se intenta reinsertarlos a sus familias. También se crean familias ampliadas y son tíos o abuelitos quienes se encargan de los niños.

Unas 70 familias han pasado ya el proceso para convertirse en padres adoptivos y están el lista de espera. La mayoría de las parejas tiene el anhelo de adoptar un niño de 0 a 3 años. En Ecuador muchas parejas tienen la concepción de que entre más pequeños serán más adaptables. Y allí radica un problema, pues una buena parte de niños que pueden ser adoptados está en rangos mayores, tienen alguna discapacidad o son hermanos y no pueden separarse.

La mayoría de los niños con declaratoria de adoptabilidad son mayores 5 años. Foto: cortesía

En Ecuador, de enero a noviembre de 2021, se han realizado 77 adopciones, de las cuales 4 son internacionales y 73 son nacionales.

Los trámites para la adopción se han intentado acortar en los últimos años, pero la espera aún es larga para unas familias. Estefanía recibió hace tres años una llamada que le cambió la vida. Se convirtió en la madre de una niña de 2 años. Ocurrió cuando ya había pasado un largo tiempo desde que hizo una petición para adoptar, luego de muchos tratamientos de fertilidad que no dieron resultados.

Otra familia señala que esperó más de un año para poder adoptar desde que realizaron el trámite. Y consideran que tomó un poco menos de tiempo que otros casos que conocieron debido a que abrieron la posibilidad de adoptar a un menor de más de 3 años.

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El ministro de Inclusión Económica y Social, Esteban Bernal, explicó esta semana que el MIES impulsa cambios profundos para la reforma al Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia estableciendo un máximo de doce meses para la reintegración, reunificación o declaratoria de adoptabilidad de niñas, niños y adolescentes, ya que la legislación actual no establece tiempos definidos para las instituciones involucradas en este proceso.

El funcionario sostuvo que se trata que los procesos de adopción se efectúen en menor tiempo a lo que actualmente se emplea. Pero explicó que la adopción es la última opción para los niños albergados en centros de acogida, pues el trabajo está enfocado en reinsertarlos en su núcleo familiar.

De no darse este hecho, buscan a parientes cercanos que cumplan con las condiciones para su tenencia. Finalmente, si no se capitaliza esto, los menores son enviados con familias temporales.

Familias de Guayaquil que realizaron solicitudes de adopción cuentan que aunque parece existir predisposición del personal de la Unidad Técnica, el reducido número y la rotación parecen ser una traba para agilizar los trámites. Desde el Gobierno anterior ha habido cambios de personal clave encargado de los procesos. (I)


Las dificultades para declarar a un menor en adopción

Leticia, quien tiene 2 años, fue rescatada de la parte baja de un paso a desnivel de la avenida de las Américas cuando tenía semanas de nacida. Tenía mordidas de rata en los pies porque su madre, una supuesta consumidora que vivía bajo la estructura, no era capaz de cuidarla.

Permaneció semanas hospitalizada para curar sus heridas y luego ingresó a la casa hogar Guayaquil, ubicada en Los Ceibos.

Pese al tiempo que ha pasado, Leticia no obtiene aún la adoptabilidad porque existe la posibilidad de que su madre, quien sigue viviendo en las calles, pueda rehabilitarse y recuperar a su hija. La mujer, al momento, no es parte de ningún tratamiento para dejar de consumir.

Para la ley, el consumo de drogas es una enfermedad y a una mujer enferma no le puedes quitar los derechos sobre sus hijos, el Estado debe velar por los menores mientras la mujer se recupera, explica un agente de la Unipen que conoció el caso y quien cuenta que se siente frustrado porque esta situación le ha quitado a la niña la posibilidad de ser adoptada y tener un hogar estable.

Un caso similar lo vive Dayana, quien también cumplió 2 años. La niña es hija de una migrante venezolana que en 2019 arribó al país. La extranjera la había alumbrado en Colombia.

Llegó al suburbio de Guayaquil, donde vivió algunas semanas y luego dejó encargada a su hija y se fue a Perú a buscar trabajo. En ese tiempo la pareja que quedó al cuidado de la menor la inscribió como suya para que la bebé pudiera obtener atención médica en un hospital.

Ellos (pareja adoptiva) admitieron que no era su hija y contaron que pasó una brigada del Registro Civil por su sector y la inscribieron pese a que eso no era legal.

Unos ocho meses después regresó la extranjera a buscar a su hija y denunció a la pareja que había inscrito a la pequeña. La Unipen intervino y Dayana fue llevada a una casa hogar mientras se determinaba quién era la madre biológica.

La Dinapen informó que antes de hacer la prueba de ADN la extranjera se volvió a ir a Perú y más de un año después no ha regresado por su hija. La menor sigue en la casa de acogida, sin su madre biológica, sin la pareja que la cuidó de bebé.

El juez de la sala de Familia, Niñez y Adolescencia, Lenín Zeballos, quien tiene 23 años de experiencia en la materia, explica que para ser declarada la adoptabilidad de un niño tienen que cumplirse ciertos requisitos que toman tiempo porque la adopción es plena, no hay revocatoria.

“Deben agotarse todas las vías para determinar que un niño no puede seguir con su familia. Para eso se requiere un sinnúmero de informes que toman tiempo y un procedimiento administrativo y judicial”, dice Zeballos, quien agrega que el actual Código de la Niñez que se discute en la Asamblea incluye muchos artículos que acelerarían estos procesos.

“Yo creería que lo ideal sería que se establezca que no debe durar más de seis meses en el peor de los casos”, expresó el juez. (I)