El comercio y la jornada familiar se ven alterados para los guayaquileños que tienen que acomodarse a su nueva rutina de racionamientos eléctricos. En algunos casos son prolongados, ya que por franjas acumulan diez horas.
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Negocios cerrados, otros abiertos y a la espera de que retorne la luz es el panorama en los barrios del Puerto Principal.


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El comercio y la jornada familiar se ven alterados para los guayaquileños que tienen que acomodarse a su nueva rutina de racionamientos eléctricos. En algunos casos son prolongados, ya que por franjas acumulan diez horas.