Mientras más tiempo permanezcan los estudiantes fuera de sus planteles mayor será el riesgo de que no regresen. En el caso de Ecuador, seis de cada diez estudiantes afirman que están aprendiendo menos desde el inicio de la crisis sanitaria, además de estar expuestos a actos de violencia, abuso y trabajo infantil, de acuerdo a un diagnóstico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Ecuador.

A casi un año de la detección del primer caso de COVID-19 en Ecuador, la entidad insiste en que se debe aplicar la vuelta de los estudiantes de manera progresiva, voluntaria y segura a las aulas de clases en los centros de desarrollo infantil, escuelas y colegios del país.

Para ello, la agencia aconseja seguir los protocolos sanitarios como el debido distanciamiento social y ventilación, lavado de manos con jabón o desinfección con alcohol y uso de mascarillas en los planteles.

Además propone hacer uso progresivo de las instalaciones educativas, como lo establece la segunda fase del plan de continuidad educativa del Ministerio de Educación, iniciar con clases presenciales al menos un día por semana y de manera alternada.

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Aunque no hay cifras oficiales divulgadas por el Ministerio de Educación, la entidad también estima que alrededor de 90.000 estudiantes ya están fuera del sistema educativo y el 15% afirma no haber tenido contacto habitual con sus docentes en las últimas dos semanas, de acuerdo con una encuesta tomada sobre la situación de niños y adolescentes en su actual proceso educativo.

“Los efectos del cierre son devastadores... Otro año sin escuelas sería catastrófico para los niños”, menciona Joaquín González-Alemán, principal de Unicef en Ecuador.

Hoy, la mayoría de padres de familia se reintegra a sus actividades laborales de manera semipresencial o siguen en teletrabajo, los estudiantes ya llevan sus actividades académicas de manera virtual o con material pedagógico. En algunos casos, sobre todo del área rural, se han acogido al plan de retorno progresivo a las aulas.

Esto último en varias localidades, como Guayaquil, aún está totalmente prohibido por disposición del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) local. Asimismo, la mesa nacional dispuso la suspensión de los planes de continuidad educativa en zonas urbanas hasta el 28 de febrero, en que se volverá a evaluar la situación epidemiológica, que hasta ayer sumaba 268.219 contagios.

En algunos casos, los padres deben guiarlos en sus tareas y ayudarlos a seguir las explicaciones de sus docentes a través de medios tecnológicos, que incluso se comparten entre varios hermanos en el hogar. Ante ello, Unicef también considera positivo el retorno a las aulas al aliviar la carga de trabajo de los padres de familia.

Para la psicóloga clínica Helena Vivar, con más de 25 años de experiencia en colegios de Guayaquil, la idea de que los alumnos vuelvan a clases presenciales puede ser buena analizando el lado emocional, ya que varios de ellos conviven con estrés producto del encierro y eso les ayudaría a relacionarse con sus compañeros, además que algunos no están atentos al 100% de sus clases virtuales por tener que estar ayudando a sus hermanos menores, quienes quedan solos en casa al salir sus padres por temas laborales.

Por el lado sanitario, la académica considera negativa esta propuesta, tomando en cuenta que alumnos y docentes sí estarían expuestos a posibles contagios, ya que en las aulas puede haber controles, uso de mascarilla y distanciamiento físico, pero al trasladarse de casa al colegio y viceversa la mayoría debe utilizar expresos o buses públicos y sería inevitable el contacto con otras personas.

Dentro de sus propuestas, Unicef también propone la vacunación de docentes y trabajadores sociales, entrega de kits de bioseguridad y mantener monitoreos de la situación sanitaria.

Enfatiza que la evidencia científica recogida en un estudio propio en 191 países indica que no “existe una relación directa entre el cierre o apertura de escuelas y la incidencia de contagios, por lo que reabrir las instalaciones educativas no representaría un riesgo considerable si se toman las medidas necesarias...”. (I)