Al ingresar a la Catedral de Guayaquil por la puerta principal de la calle Chimborazo se percibe mística. A lo largo del pasillo que lleva al altar principal se evidencia la devoción del guayaquileño y de los visitantes, también la llegada de los turistas para apreciar a la iglesia mayor de la arquidiócesis local, emblema patrimonial de la Perla del Pacífico que este mes celebra sus 487 años de proceso fundacional.

La Catedral San Pedro Apóstol, que está próxima a cumplir sus 100 años de creación, ofrece 34 misas semanales y recibe a más de mil personas en casa llena. Sin embargo, sus visitantes se mostraron preocupados porque los daños se volvieron más evidentes: pilares con mampostería deteriorada, vitrales rotos, paredes con huecos y daños, además de la suciedad que recubre diversas áreas y evidencian una falta de atención.

Estudios técnicos se ejecutan para reparar Catedral de Guayaquil

Estas afectaciones que pueden ser detectadas por la feligresía no son las únicas en la Catedral de Guayaquil. Esta iglesia tiene daños estructurales que los ciudadanos no alcanzan a ver, pero sí constan en el informe hecho por una consultora privada luego de un recorrido y diversas pruebas que elaboró junto con el equipo técnico de la arquidiócesis de Guayaquil.

El resultado de esos estudios revela que de los 36 pilares principales que tiene la Catedral, el 70 % de estos están afectados. En un muestreo que se hizo se comprobó que el porcentaje de cemento es muy bajo, además que tienen hierro corroído lo que implicaría que si se da un movimiento telúrico de gran magnitud en Guayaquil, una o algunas de estas columnas podrían ceder y ocasionar graves daños a la estructura de la iglesia, sin imaginar las consecuencias si estuviera con visitantes.

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Así lo alerta el ingeniero civil Miguel Banda, jefe del departamento técnico de la curia. Él explica que las reparaciones urgentes de la Catedral son las columnas, las vigas, el sistema hidráulico y parte de las cubiertas.

La reparación de los daños de la Catedral ya tiene un proceso de cinco años luego del terremoto de abril del 2016. Inicialmente se hizo un informe de los daños evidentes para entregar al Municipio de Guayaquil, que aportó económicamente para empezar con algunas reparaciones, sin embargo, al comenzar los trabajos se evidenciaron nuevos y más complejos daños internos.

“Lo que queremos reparar es el hueso, la médula de la Catedral. En primera instancia con el aporte municipal se lograron arreglar la torre norte y torre sur, poner “algo decente” a la Catedral luego del terremoto, pero se notificó de este daño en las columnas. Y hemos venido en proceso, pedimos aprobación para los trabajos en las columnas, para cambiar el informe inicial, ya son cuatro años en trámites, rendición de cuentas, Contraloría, etc.”, comenta.

En la parte posterior de la Catedral de Guayaquil se pueden evidenciar daños de los pilares y vigas. Foto: Carlos Barros/El Universo. Foto: El Universo

Él explica que ahora realizan un nuevo informe para el Municipio, para actualizar la situación de la Catedral y ver la forma de conseguir el presupuesto necesario, para reparar estos cuatro daños estructurales se necesitan más de $ 1′100.000, y sumando con los demás trabajos dan más de $ 6´000.000.

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“El informe hay, lo que no hay es el dinero. Este proceso debe hacerse ya, estamos preparando todos los documentos”, dice Banda.

Varios pilares de la Catedral reflejan daños externos, serían producto de la filtración. Foto: Carlos Barros.

Y detalla que según las sugerencias del informe, se debe hacer un revestimiento total de planchas de metal a las columnas, ajustar con pernos, que es encamisar el pilar. Además de reparar el sistema hidráulico que está dañado debido a taponamientos, piezas que se han oxidado, etc.

“La ventaja de la Catedral es que tiene un monstruo de columnas. Es fuerte pero hay que atender estos daños de base. Aún no se han contabilizado costos exactos de los daños en obras de arte como los vitrales. Son piezas que necesitan mantenimiento y no se ha dado, algunos ya están rotos, otros están cóncavos, es decir, han tomado otra forma a la original, están sostenidos, muy frágiles”, expuso Banda.

Monseñor Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil, indica que la Catedral es un monumento del patrimonio cultural por su arte, su historia y su espiritualidad. Y el Municipio de Guayaquil se ha comprometido su aporte económico para que no pierda su belleza arquitectónica y sea un punto de atracción también para el turismo, manifiesta.

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Cruz de Catedral de Guayaquil se cayó cuando la retiraban para restauración

“Los daños causados por el terremoto del 2016 en la estructura de la Catedral son muy grandes y graves y de no intervenir inmediatamente, correría el riesgo de inclusive quedar inhabilitada, lo cuál sería una pérdida para toda la ciudad y el país”, explica.

Él, además, invita a todas las personas, creyentes y no creyentes, a tomar conciencia del valor de la catedral y a colaborar económicamente para que esta obra patrimonial siga siendo un referente de espiritualidad, de arte y cultura.

La Arquidiócesis espera que con la ordenanza para la evaluación de infraestructuras patrimoniales que se realiza para la ciudad se pueda retomar el trabajo en conjunto para reparar los daños que tiene la edificación de la Catedral. (I)