La limpieza y la supervisión de un veterinario deben primar en el proceso de faenamiento de un camal para evitar el consumo de carne contaminada con bacterias, parásitos o tuberculosis, explica Claudia Iglesias, jefa del camal municipal de Guayaquil (barrio Cuba).

“En un camal clandestino no hay garantías para detectar patologías (enfermedades). Si un animal sale al consumo de la población son mil y un personas expuestas”, advierte.

En el camal municipal de Guayaquil, del sur, veterinarios han detectado en el ganado bovino 1.507 casos de hígados contaminados con parásitos, de enero a junio de este año.

El doctor Ricardo Miranda, director de un distrito de la urbe porteña del Ministerio de Salud, explica que el mal faenamiento y la forma de conservación de los cárnicos pueden generar enfermedades gastrointestinales como la fiebre tifoidea, shigelosis, salmonelosis, hepatitis A, entre otras, que generan diarrea, vómito, fiebre, dolores, un malestar general.

Miranda recomienda al consumidor comprar carne en sitios autorizados y cocinarla completamente. Además, reconoce que se han multiplicado los camales clandestinos de ganado porcino, por lo que advierte sobre el riesgo de contagio del parásito Entamoeba histolytica, que “se puede depositar en el cerebro”. (I)