El enfrentamiento entre Irán y Estados Unidos, junto a Israel y aliados del Golfo, se perfila como una batalla de números. Mientras Washington y sus socios aprovechan su superioridad aérea, Teherán responde con un masivo despliegue de misiles y drones.

Desde el inicio de la campaña, Irán ha lanzado más de 500 misiles balísticos y 2.000 drones, según el jefe del Comando Central estadounidense. En paralelo, fuerzas estadounidenses y aliadas han empleado miles de municiones guiadas e interceptores para frenar las oleadas, reseña Interesting Engineering.

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El conflicto evoluciona hacia una “competencia de salvas”, donde la clave no es solo la precisión, sino la resistencia de los arsenales. En este sentido, analistas advierten que la incógnita principal es cuánto tiempo cada bando puede sostener el ritmo de ataques e intercepciones.

Foto captura de pantalla.

¿Qué tiene Irán bajo la manga?

La estrategia iraní compensa su rezago en aviación militar con un amplio catálogo de misiles y drones de producción nacional, por lo que sus ataques han alcanzado bases y posiciones en varios países del Golfo, ampliando el teatro de operaciones a casi 2.000 kilómetros.

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Sin embargo, el costo desigual de la defensa aérea genera presión sobre Estados Unidos y sus aliados, pues interceptar drones puede resultar mucho más caro que fabricarlos, y algunos socios regionales ya muestran señales de escasez de municiones defensivas.

Teherán asegura estar preparado para una guerra prolongada y sugiere que aún no ha desplegado sus sistemas más avanzados.

En este escenario, la profundidad industrial y la capacidad de reabastecimiento podrían definir quién logra mantener la ofensiva hasta el final.

(I)

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