Una corte federal en Estados Unidos condenó a 20 años de prisión a <b>Mónica Domínguez Torres</b>, señalada como líder de una organización criminal transnacional dedicada a operar laboratorios de conversión de metanfetamina y a lavar millones de dólares hacia México, mientras mantenía un estilo de vida de alto lujo con gastos en marcas como Louis Vuitton y Burberry.La sentencia fue dictada el 22 de abril de 2026 por la jueza federal Leigh Martin May, quien además ordenó<b> cinco años de libertad supervisada</b> tras el cumplimiento de la pena, <b>así como la confiscación de bienes millonarios vinculados a la actividad ilícita</b>.“Domínguez Torres dirigió en su momento una prolífica red criminal y llevó un estilo de vida ostentoso financiado con el narcotráfico”, declaró el fiscal federal Theodore S. Hertzberg. “Ahora, gracias al diligente trabajo de nuestro <b>Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional</b>, la red ha sido desmantelada y pasará las próximas dos décadas en prisión pagando por sus crímenes”.De acuerdo con la investigación, la organización operaba en el área de Atlanta, donde transformaba metanfetamina líquida —proveniente de México— en cientos de kilogramos de droga cristalina destinada a su distribución en distintos puntos del país. Las ganancias eran recolectadas en efectivo en residencias utilizadas como centros de conteo, <b>para luego ser blanqueadas y enviadas al extranjero</b>.Las autoridades federales señalaron que el caso refleja la evolución de las redes del narcotráfico. “<b>Este caso pone de relieve la evolución de las organizaciones de narcotráfico, que combinan la conversión de metanfetamina a gran escala con una compleja acumulación de activos</b>”, afirmó Jae W. Chung, agente especial a cargo de la División de Campo de la DEA en Atlanta.Durante años, Domínguez Torres y sus asociados adquirieron propiedades, vehículos de lujo y artículos de alta gama para ocultar el origen ilícito de sus ingresos. Entre los gastos documentados, destacan cerca de 400.000 dólares en compras en<b> Louis Vuitton </b>y más de 425.000 dólares en <b>Burberry</b> en un periodo aproximado de cuatro años y medio.La investigación también determinó la compra de cinco residencias —incluida una vivienda frente al mar de siete habitaciones—, <b>así como nueve vehículos de lujo valorados en unos 780.000 dólares</b>. Parte de estas adquisiciones se realizó con grandes sumas de dinero en efectivo.Agentes federales incautaron cerca de 3,6 millones de dólares durante los operativos. Al momento de su arresto en febrero de 2024, en su vivienda en Conyers, Georgia, se le decomisaron más de 1,7 millones de dólares en efectivo, además de armas de fuego y vehículos.“<b>Seguimos el rastro del dinero y nos condujo directamente al corazón de esta operación criminal</b>”, indicó Steven N. Schrank, de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI). “No nos limitamos a perseguir sombras: desmantelamos cárteles y protegemos la patria”.Por su parte, Demetrius Hardeman, de la división criminal del IRS en Atlanta, advirtió sobre los riesgos de estas operaciones clandestinas. “Los laboratorios de conversión de metanfetamina representan una amenaza inmediata y significativa para las comunidades <b>debido a sustancias químicas tóxicas y el riesgo de incendios </b>y sus vínculos con redes criminales transnacionales”, señaló.Además de la líder de la red, varios de sus familiares y colaboradores fueron condenados por su participación en el esquema de lavado de dinero, mientras otros implicados permanecen a la espera de juicio.El caso fue investigado de manera conjunta por la DEA, HSI y el IRS, con apoyo de otras agencias federales, estatales y locales, como parte de una estrategia interinstitucional para combatir organizaciones criminales transnacionales en Estados Unidos. (I)