El lunes 15 de noviembre se emitió el primer programa de la tercera temporada de MasterChef Ecuador (Teleamazonas, 21:00), con la participación de 22 cocineros aficionados. Y este viernes 21 de enero quedaron definidos los 10 mejores concursantes tras la eliminación de uno de los más queridos por el público: Klever Solís Quiñones, estudiante de Comunicación Social de Guayaquil.

Este día de eliminación comenzó con el reto de preparar una entrada libre, para lo cual Alberta, María Laura, María José, Klever y Ernesto tendrían la despensa abierta. El único pedido de los jueces Jorge, Irene y Carolina era que sea un platillo que los “sorprenda”.

Sin embargo, los participantes prefirieron escoger platillos seguros y sin mayores complicaciones. Klever cocinó un cebiche de camarón con mango y miel, María José elaboró un tartar de salmón con patacones y guacamole, y Ernesto optó por canastas de patacones con camarones en salsa de naranja y guacamole.

El juez Jorge Raucsh los criticó porque a estas alturas de la competencia no habían aprendido a jugar a MasterChef, ya que para ganar un reto de salvación se debe apostar por opciones arriesgadas y creativas, según explicó.

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Las más audaces fueron Alberta con su gravlax (receta escandinava con salmón curado) con patacones y remolacha, mientras que María Laura hizo un shakshuka (plato vegetariano de Medio Oriente con tomates guisados) con huevo pochado y pan horneado.

Precisamente, ambas lucieron especialmente contrariadas por estar cocinando en este día de eliminación, ya que ayer jueves Alberta fue obligada a bajar del balcón por elección de Wilson, ganador del pin del chef de esta semana, quien la escogió como estrategia por ser una competidora fuerte.

Ese movimiento permitía a Wilson “salvar” a alguien para que suba al balcón en lugar de Alberta, escogiéndolo a César y no a su buena amiga María Laura, quien previamente lo había ayudado al haber encontrado el pin del chef que Wilson había extraviado.

Al momento de evaluar los platos, los jueces perdonaron el hecho de que el shakshuka es un platillo que generalmente funciona como desayuno, y no como entrada, y salvaron a María Laura para que suba al balcón.

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La segunda parte del reto de eliminación consistió en preparar un plato fuerte a libre elección, en 45 minutos y con despensa abierta. El ambiente estaba cargado de tensión, ya que uno de los cuatro participantes abandonaría la competencia, “aquel que cometa la menor cantidad de errores”, tal como suele decir Rausch.

Para ello, lo aconsejable era preparar una receta que conozcan muy bien y que hayan preparado anteriormente, porque en esta fase de la competencia había que apostar a lo seguro. Ernesto escogió preparar un enrollado de pechuga de pollo relleno con queso y jamón, platillo que le había quedado crudo en el reto del jueves, por lo cual finalmente no lo presentó.

María José hizo un ají de gallina, receta peruana que había replicado varias veces, por lo cual sentía que la dominaba. Por su parte, Alberta optó por un pescado a la vizcaína, receta de su mamá que era uno de los preferidos de su familia, por lo cual estaba reservando su preparación para las instancias finales de la competencia. Sin embargo, decidió cocinarlo hoy para asegurar su paso definitivo al top ten.

Lastimosamente, Klever optó por una estrategia distinta. Quiso preparar una paella que, según afirmó, tenía ganas de presentar desde hace algún tiempo ante los jueces, a pesar de que nunca la había cocinado y no estaba seguro de la técnica requerida.

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Las jueces Carolina e Irene trataron de aconsejarlo para que pueda elaborar ese plato tan complejo, pero Klever comenzó a mostrarse deprimido y falto de motivación, especialmente porque el arroz se le quemó, prácticamente llegando a aceptar que sería eliminado.

Los peores platos de esta eliminación fueron los de Alberta y Klever. Ella porque la cebolla se sentía cruda (algo que la indignó porque se sentía muy segura de su receta) y él porque el arroz (que finalmente presentó como meloso) había quedado apelmazado.

La decisión final determinó que Klever debía abandonar las cocinas de MasterChef, pero se fue acompañado por las efusivas felicitaciones de los tres jueces y de Érika Vélez, de quienes se despidió agradecido y con sendos abrazos.

Al decirles adiós a sus compañeros en el balcón afirmó que no sentía aprecio por ellos, salvo excepciones, como Alberta y Andrés, de quienes había recibido buenos consejos. Mientras, con otros había tenido fricciones durante la convivencia en la casa y durante el programa.

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Así se marchó Klever de la competencia, sin hipocresías, pero con la satisfacción de haber cumplido su gran sueño de participar en esta competencia gastronómica. También se fue acompañado de los saludos de varias personas que le expresaron su admiración a través de las redes sociales.

Al final del programa, la chef Irene invitó a Klever a participar en MasterChef: Tiempo Extra (este sábado a las 21:00 para enfrentarse a Camila y Matías). El ganador de esta fase del concurso recibirá 5.000 dólares y la posibilidad de regresar a las cocinas principales de MasterChef. (I)