La serie Como agua para chocolate llega a su desenlace con el estreno de su segunda y última temporada, desde este domingo 15 de febrero en HBO Max, y se presenta como una despedida marcada por una lectura femenina de la Revolución Mexicana (1910–1917).

A lo largo de seis episodios, la producción propone que la verdadera transformación no surge únicamente del conflicto armado, sino de los espacios íntimos donde las mujeres desafiaron las normas establecidas.

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Cuando Andrés Baida y Louis David Horné, actores de la serie, se enfrentaron a esta etapa final de la historia, entendieron que el centro del relato no está en las armas, sino en las cocinas y en figuras como Tita de la Garza. “La verdadera revolución inicia desde las cocinas (…) Eso es lo más importante de retratar en esta historia: ver cómo Tita lo revoluciona todo desde el interior y cómo rompe esas tradiciones que son las que detienen a esta familia”, afirma Baida.

El personaje de Tita fue creado por la escritora mexicana Laura Esquivel en su novela publicada en 1989. En esta producción, la actriz Azul Guaita encarna a esta mujer que crece entre la magia de los fogones y las imposiciones sociales de Mamá Elena (Irene Azuela), víctima de algunos de los crímenes más repudiables del machismo.

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Los actores Francisco Angelini (2-i), Irene Azuela (3-i), Azul Guaita (c), Andrés Baida (3-d), Andrea Chaparro (2-d), Luis David Horné (d) elenco de la serie 'Como agua para chocolate', posan durante la presentación de la última temporada de la serie este jueves 12 de febrero, en la Ciudad de México (México). Foto: EFE

Durante la grabación de la temporada final, el elenco masculino (integrado por Baida, Horné y Francisco Angelini) reflexionó sobre cómo el machismo de inicios del siglo XX, muchas veces presentado como “paternalismo”, continúa vigente en la actualidad. Desde su perspectiva, la revolución pendiente consiste en erradicar esas prácticas.

Baida y Horné coinciden además en que su propia crianza, a cargo de mujeres, les permitió desarrollar una sensibilidad particular para comprender a Mamá Elena, la matriarca de la hacienda Las Palomas. En el caso de Baida, el actor relata haber crecido con una madre soltera, a quien vio enfrentarse a un “machismo retrógrado” similar al que padecen Tita, Gertrudis y Rosaura dentro de la historia.

Uno de los rasgos que ha definido el éxito de la serie desde su estreno en 2024 es la manera en que combina una historia de amor intensa entre Tita y Pedro con elementos de realismo mágico, sin perder de vista la dureza del contexto histórico. La novela original de Esquivel también alcanzó reconocimiento mundial al liderar listas de libros más vendidos durante la década de 1990.

Azuela destaca que Mamá Elena encarna a una mujer formada dentro de un sistema que “premia los abusos” y no ofrece alternativas. Según la actriz, al observar de cerca al personaje se revela que forma parte de una generación que sostuvo haciendas y familias enteras, pero que no contó con herramientas para nombrar la violencia que sufrió.

Desde la rebeldía de Gertrudis, Andrea Chaparro subraya que ese sistema de tradiciones sigue presente en la actualidad, especialmente en discursos que buscan imponer a quién amar o quién puede ser libre. En esa línea, la actriz recalca que el trabajo doméstico ha sido históricamente inferiorizado, pese a ser la base de la organización social. (E)