A los 26 años, el fotógrafo quiteño Lenin Iza integra el top 10 mundial del World Photographic Cup en la categoría naturaleza por una imagen del volcán Sangay tomada antes del amanecer. En una entrevista exclusiva conversó con Diario EL UNIVERSO y relató el recorrido completo detrás de esa fotografía.

“Siempre amé la fotografía desde niño”, dice. El recuerdo se ubica en los paseos familiares por los páramos. “A mi papá siempre le gustó la fotografía. Le encantaba salir a pasear por los páramos y sacarnos fotos a mí y a mis hermanos”. De ahí nació el interés por el proceso. “Me gustaba coger la cámara, sacar los rollos, ir a revelar”. Sin recursos para tener equipo propio, el aprendizaje avanzó desde la observación. “Revisaba obras de fotógrafos del país, las descargaba en el celular y así iba alimentando esta pasión”.

El también periodista intentó clasificar durante varios años al certamen internacional hasta lograr ser seleccionado en la edición más reciente. Foto: Cortesía de Lenin Iza

Nació en Quito, aunque sus raíces familiares están en Cotopaxi. “Mi familia es de Pastocalle, en el cantón Latacunga. Yo crecí prácticamente allá”. Estudió periodismo en la Universidad de las Américas y desde la etapa universitaria buscó unir imagen y relato. “Me gustaba hacer mis reportajes con mis propias fotos”. Ese interés se tradujo en un primer reconocimiento. “Gané mi primer premio en fotoperiodismo con un reportaje sobre personas no videntes en Quito”. El premio tuvo una consecuencia directa. “Gracias a ese premio pude conocer Brasil y hacer un voluntariado”.

La formación continuó entre aulas y práctica constante. “No estudié fotografía como tal, pero en mi carrera estaba la materia de fotografía periodística”. La curiosidad fue determinante. “Siempre fui muy curioso; pasaba pegado a mis profesores para que me enseñen todo lo posible”.

En 2021 llegó su primera cámara propia. “Mi papá me pudo comprar mi primera cámara; era una Canon 90D”. Con ella empezó a publicar imágenes y a explorar otras técnicas. “Empecé a hacer astrofotografía, algo que me gustaba desde niño”. Ese aprendizaje se dio en compañía. “Conocí a fotógrafos que admiraba mucho; viajamos al Sangay, al Chimborazo, y ahí aprendí bastante”. La dinámica fue colectiva. “Dicen que hay que juntarse con los que saben para aprender”.

La fotografía, aclara, no es su ocupación principal. “Yo tengo un trabajo normal de ocho a cinco”. Esa rutina implicó tensiones. “Hubo una época en la que estaba muy cansado y frustrado”. Los viajes exigían energía y tiempo. “Me pegaba los viajes y tenía que regresar el lunes a un trabajo muy exigente”. Aun así, siguió saliendo a la montaña.

La imagen fue tomada durante el alba tras varias horas de espera y trabajo en equipo frente al volcán Sangay. Usó técnica de larga exposición y fue seleccionada entre las mejores del World Photographic Cup en su edición más reciente. Foto: Cortesía de Lenin Iza

El volcán Sangay se convirtió en una meta insistente. “Fui muchas veces y regresaba decepcionado”. El trayecto era largo. “De Quito a Macas y luego al mirador es largo; son casi ocho horas”. Las condiciones solían cerrar el paisaje. “Escuchaba cómo erupcionaba, pero no se veía nada”. Hubo noches en carpa, frío y espera. “Así es la fotografía de naturaleza; no todo depende de ti”.

El intento definitivo tampoco fue en solitario. “Armamos un grupito con cuatro fotógrafos y nos amanecimos”. Esa salida ocurrió en un momento complejo. “Estaba muy cansado y frustrado de todo lo que hacía”. Un amigo fue clave. “Me dijo: ‘Esta nos tiene que salir, vamos a hacerla’”. Salieron juntos. “Desde las dos de la mañana hasta las seis o siete no paramos de hacer fotos”.

La imagen seleccionada se tomó en el alba. Iza aclara el detalle técnico. “Es astrofotografía por la técnica, no porque sea de noche”. El sol aún no aparecía del todo. “Por eso se ven esos colores; cuando ya sale el sol, no se notan”. La cámara permaneció abierta. “La foto duró unos 15 segundos”. La intención fue registrar movimiento. “Esta técnica permite que se note la lava saliendo y el rastro de la nube”. El momento llegó cuando el clima cedió. “A eso de las cuatro y media o cinco se despejó y pude hacer la foto”.

El ingreso al Mundial fue insistencia anual. “Vengo intentando participar desde 2021; mandé fotos todos los años”. Hubo acercamientos previos. “El año pasado, una mía quedó semifinalista aquí, en el Team Ecuador”. La selección definitiva llegó en 2025. “Nunca fui parte de colectivos; recién me afilié cuando me dijeron que mi obra iba al Team Ecuador”. Para él, el criterio fue claro. “La obra habló por sí sola”.

La noticia del top 10 llegó sin anticipo. “Yo ya estaba contento con ser parte del Team Ecuador”. Luego entendió el alcance. “Ser finalista es estar dentro del top 10; lo único que no sabes es el orden”. Este año hubo otro ecuatoriano en la lista. “Es la primera vez que dos ecuatorianos quedan finalistas”.

Sobre el reconocimiento explica: “No se gana dinero; se gana prestigio y reconocimiento y eso para mí es increíble”. El top 3 recibe medallas y trofeos; el resto, certificaciones. La premiación será en Islandia en 2026 y el viaje corre por cuenta de los participantes. Por eso activó la venta de su trabajo. “Quise contarle a mi comunidad y que, si podían, adquirieran mis obras para ayudarme a financiar el viaje”. La respuesta fue amplia. “Ha sido impresionante la cantidad de mensajes, sobre todo del extranjero”.

Un viaje a Islandia que se financia con sus obras

Su portafolio reúne volcanes, fauna y paisajes del país. “Tengo obras de volcanes, fauna salvaje, ballenas, colibríes”. Como parte de su preparación para la premiación en Islandia, el fotógrafo puso a disposición su portafolio personal.

Las obras incluyen paisajes volcánicos, fauna silvestre y escenas nocturnas tomadas en distintos puntos del país. Los formatos disponibles son A3 por $ 55 y 60x100 cm por $ 130, además de medidas personalizadas que se coordinan directamente a través de sus redes sociales. La venta de estas imágenes busca cubrir los costos del viaje y la participación presencial en el certamen internacional.

La premiación se realizará en Islandia, donde se anunciará el orden final de los seleccionados y se entregarán los certificados correspondientes. Entre la rutina laboral y las salidas a la montaña, una idea atraviesa todo el relato. “La montaña te enseña a insistir, a respetar los tiempos y a disfrutar incluso cuando no hay foto”. Para el fotógrafo, llegar hasta ese escenario representa el cierre de un proceso largo, a partir de intentos reiterados, aprendizaje práctico y trabajo constante en la montaña. (E)

Su trabajo reúne paisajes volcánicos, fauna silvestre y escenas nocturnas tomadas en distintos puntos del país, con énfasis en montaña y territorios de difícil acceso. Foto: Lenin Iza