En la película de 2006 El diablo viste a la moda, Miranda Priestly (Meryl Streep), inspirada en la entonces editora de Vogue, Anna Wintour, se entera de un intento de reemplazarla por una joven editora francesa. Cuando en 2025 se supo que la francoestadounidense Chloe Malle ocuparía el puesto de Wintour en Vogue en 2025, las comparaciones se dispararon.
The New York Times decidió entrevistarlas juntas, Wintour y Malle, sentadas lado a lado. Esa fue la incomodidad inicial. “Nunca nos sentamos así”, dijo la editora británica sin quitarse las gafas oscuras.
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La actual directora editorial global de esa publicación y de Condé Nast no se ahorró ninguna sonrisa incrédula ante algunas de las preguntas. Tampoco evitó dar su opinión ante las respuestas de Malle. A sus 76 años, afirmó con total seguridad, nunca se pone nerviosa.
Su vestido, abrigo largo y botas, así como su cabello impecablemente cepillado, contrastaron con el estilo bastante más sencillo y los rizos al natural de Malle, de 40 años.
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La francesa admitió sus nervios desde el principio de la entrevista, muy transparente con sus emociones. “En el mundo de la moda, la gente puede parecer demasiado fría, inalcanzable, lacónica, y yo nunca voy a ser esa persona”, dijo, casi describiendo el aura intocable de Wintour.
Esta sonrió y miró a la cámara. “Lo que amo de Chloe es que es brillante y está interesada en demasiadas cosas, y por supuesto que aprecia y ama la moda, pero no está obsesionada con ella, y creo que ese es un gran don (...): puede dar un paso atrás y mirar desde una perspectiva más amplia”.
Malle recordó una de las primeras ediciones a su cargo, la de marzo de este año. Wintour la dejó actuar y luego la llamó a su oficina para preguntarle: ‘¿Dónde está el ‘tú’ en todo esto?’. “Eso fue liberador, porque sí siento la presión de cargar con este enorme legado”.
Wintour insistió en el propósito de su mensaje. “Todo gran editor va a tener una personalidad fuerte, y lo que ve, lo que siente y lo que piensa se va a ver reflejado en todas nuestras plataformas”.
Pero Malle se mantuvo firme: no quiere que ser editora de Vogue la convierta en alguien intimidante.
“Chloe es su propia persona. Va a tener su propia visión, va a poner su sello en Vogue, y eso va a tomar algo de tiempo, pero ella no es Anna Wintour versión lite; eso no es lo que queremos. Creo que deberíamos hacer menos comparaciones y ver a la gente como individuos. Chloe ya es una gran editora”.
La energía entre las dos grandes voces de la moda se percibió como la de una madre y una hija, con opiniones, estilos y futuros diferentes.
Algo que Malle no tiene reparos en imitar es la ética de trabajo de Wintour: “Es tan minuciosa para revisar, para presionar, para mantener todo fluyendo”. Pero no es negociable su deseo de estar disponible para su equipo, su esposo, sus hijos y su madre, la famosa actriz estadounidense ganadora de seis premios Emmy Candice Bergen (79). Su padre fue el director y guionista de cine y ganador de un Óscar Louis Malle.
Wintour recordó sus inicios en Vogue Estados Unidos. Tenía hijos pequeños y equilibrar eso con el trabajo fue difícil. “Te recomiendo que lo priorices; es vital”.
No hubo tregua en el presupuesto. Malle le subiría el sueldo a la gente, hasta un 30 %, y haría producciones más grandes. Wintour disintió. “Nuestro presupuesto ya es muy fuerte”. (E)