Ricardo Arjona realizó este miércoles 11 de febrero por la noche en Nueva York un recorrido por los éxitos de su carrera y volvió a poner en escena su consigna “se acabaron las fronteras”, durante un concierto en el que interpretó su tema noventero Si el norte fuera sur mientras se proyectaban imágenes de la Estatua de la Libertad vestida con un traje tradicional latinoamericano.

El cantautor guatemalteco llegó al Madison Square Garden como parte de la gira Lo que el seco no dijo, la quinta parada del tour que acompaña a su álbum Seco (2025). El artista definió esta serie de conciertos como la “más grande y ambiciosa” de su carrera. En Nueva York ofreció dos presentaciones consecutivas, ambas con localidades agotadas, al igual que ocurrió durante su reciente residencia en Guatemala.

A lo largo del espectáculo, Arjona combinó canciones de su nuevo disco con clásicos como El problema, Historia de taxi y Desnuda, transitando distintos géneros musicales, desde el pop-rock hasta el flamenco y la salsa, acompañado por su banda.

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Aunque evitó discursos políticos, algunas de sus letras funcionaron como comentario social. En Si el norte fuera sur ironizó sobre la influencia de Estados Unidos en Latinoamérica y retomó el verso “Viva Wall Street y que viva Donald Trump”, que fue coreado más de dos décadas después de su estreno.

Durante la interpretación de ese tema, el escenario se llenó de imágenes generadas con inteligencia artificial, en las que la Estatua de la Libertad aparecía convertida en repartidor de comida a domicilio, en Elon Musk o en un superhéroe, junto a escenas de un paraíso de cadenas de comida rápida que espera a los migrantes tras su travesía.

El concierto también estuvo marcado por relatos personales. Arjona evocó su infancia en Guatemala, reflexionó sobre la figura de los padres antes de la era de los influencers, criticó la sobreprotección moderna y afirmó que “el mundo se volvió un cabaret”, todo ello enmarcado en un elaborado decorado que recreaba una calle de París.

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Bajo un balcón ficticio con el letrero Cabaret Seco, una cantante invitada interpretó La vie en rose de Edith Piaf, antes de dar paso al tema La vida es un cabaret, que Arjona cantó acompañado de bailarinas vestidas con monos rojos y coronas de plumas.

El artista mantuvo una relación cercana con el público durante toda la noche: mencionó a los asistentes por sus países de origen, provocó una ovación entre los dominicanos, leyó carteles desde el escenario, invitó a una fan a subir y animó a los presentes a bailar ritmos latinos.

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Uno de los momentos más emotivos llegó con Todo termina, que interpretó solo con su guitarra bajo un haz de luz. La canción, dedicada a sus hijos y centrada en el paso del tiempo y el valor de aprovechar la vida, estuvo acompañada por visuales que mostraban al cantante desde bebé hasta anciano.

A sus 62 años, Arjona mostró un buen estado físico tras haber tenido que detener su actividad en 2023 por una cirugía de espalda. Durante las dos horas de concierto recorrió todo el escenario e incluso atravesó el estadio para ubicarse al fondo, buscando una mayor cercanía con el público. (E)