Tras años de giras y decenas de conciertos en Estados Unidos, la banda colombiana Morat asegura que sus presentaciones son espacios donde “todo el mundo es bienvenido”, a pesar de la tensión por las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), que han dejado miles de detenidos y al menos dos muertos recientemente.

La banda bogotana, que en abril debutará en el festival Coachella (California), defiende el derecho de los migrantes a vivir sin miedo en un contexto marcado por los violentos operativos federales.

Morat, integrada por Juan Pablo Villamil, Juan Pablo Isaza -ambos de 31 años- y los hermanos Simón, de 32, y Martín Vargas, de 29, nació en Bogotá en 2011 como un proyecto de cuatro amigos de infancia que, mientras estudiaban en la universidad, alternaban sesiones de grabación con presentaciones en bares y eventos informales.

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Seis discos de estudio y más de una década de amistad después, escenarios de América y Europa han acompañado su crecimiento al mismo ritmo que una comunidad de seguidores se expandió más allá de Colombia.

“Nuestros conciertos son lugares donde todo el mundo es bienvenido, independientemente de dónde venga”, dice el mayor de los Vargas, y destaca que su forma de aportar a la coyuntura migratoria pasa por transmitir “buena energía, apertura y acompañamiento” desde la música.

AME830. BOGOTÁ (COLOMBIA), 02/02/2026.- Fotografía del 29 de enero de 2026 que muestra al integrante de la banda colombiana Morat, Martin Vargas (i), hablando durante entrevista con EFE en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega Foto: EFE

El clima migratorio también ha rodeado al Super Bowl del próximo 8 de febrero en Santa Clara (California), cuyo espectáculo de medio tiempo estará encabezado por Bad Bunny, en medio de la expectativa por el despliegue de seguridad federal, incluida la presencia de agentes de ICE como parte del dispositivo general del evento.

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Para Morat, que ha construido una relación sólida con el público latino en Estados Unidos tras presentarse en grandes recintos como el Madison Square Garden de Nueva York, sus conciertos deben ser espacios de encuentro más allá de la coyuntura política.

“Nosotros defendemos el derecho de la gente a moverse y a vivir con tranquilidad, especialmente si siente que no está generando ningún problema”, agrega el mayor de los Vargas.

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Minutos antes de anunciar las tres primeras fechas de la gira mundial de Ya es mañana, que describen como la “más nostálgica y ambiciosa hasta la fecha”, recuerdan que el 2025 fue un “año para recordar”, pues ganaron su primer Latin Grammy por ese álbum.

Después de llenar estadios con su gira anterior, Morat decidió regresar al formato de las arenas, por lo que el recinto seleccionado para los tres primeros conciertos de la gira fue el Movistar Arena de Bogotá, seguido de otras nueve presentaciones en distintas ciudades de España.

“En una arena puedes controlar la oscuridad, la puesta en escena y la proximidad con el público. El reto es distinto y también más exigente”, agregó Vargas al señalar que este formato permite una experiencia más cómoda y directa para quienes asisten.

Aunque la banda no ha dado pistas sobre cómo serán los nuevos shows, el cartel promocional muestra a los cuatro integrantes vestidos de traje blanco y acompañados de una estética psicodélica futurista.

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La imagen contrasta con la gira anterior, cuyo código de vestimenta giraba en torno a los pijamas y que incluso les valió un récord Guinness por la convocatoria masiva de asistentes vestidos bajo esa temática.

AME830. BOGOTÁ (COLOMBIA), 02/02/2026.- Fotografía del 29 de enero de 2026 que muestra al integrante de la banda colombiana Morat, Simón Vargas (d), hablando durante entrevista con EFE en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega Foto: EFE

El regreso a Bogotá añade una dimensión íntima a esta etapa. La banda vuelve a su ciudad con una narrativa marcada por la nostalgia y por un símbolo compartido: las cometas.

“Es una de nuestras etapas más nostálgicas. En agosto, pase lo que pase, vuelan las cometas”, explicó Martín, el más pequeño de la banda, como una imagen que conecta con la infancia y con algo que une a los bogotanos.

Esa idea de pertenencia no se limita a Colombia. España, donde ofrecerán conciertos en cinco ciudades, ocupa un lugar especial en su trayectoria.

Fue allí, recuerdan, donde su proyecto comenzó a escalar a niveles inesperados tras recorrer el país “de punta a punta” y construir un vínculo “muy orgánico y real” con el público.

“Nos cuesta encontrar cosas que nos unan, pero el viento en agosto nos sopla a todos igual”, reflexionaron, convencidos de que esa capacidad de reunir personas es el eje de su música.