El talento ecuatoriano continúa abriéndose paso fuera de las fronteras nacionales.

Juan Fernando Páez Yépez, baterista quiteño radicado en Nashville, Tennessee, construye una carrera profesional dentro del mercado musical estadounidense, combinando una formación académica de alto nivel con trabajo activo en escenarios y estudios y una marcada versatilidad que lo ha llevado a transitar por géneros como el jazz, el country, el rock y el metal.

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Aunque hoy su nombre empieza a circular dentro del circuito musical norteamericano, el vínculo de Juan con la música se remonta a la infancia y a una experiencia lejos de Ecuador. Nacido en Quito, a los 8 años se mudó junto a su familia a Nueva York, ciudad en la que vivió durante tres años y donde ocurrió su primer acercamiento con la batería. “Estábamos en una librería con mi mamá y vi un libro para niños que tenía unas baquetas y un DVD. Entonces le pedí a mi mamá que me lo comprara”, recuerda.

Ese primer contacto despertó una curiosidad que pronto se volvió compromiso. “Me acuerdo que no entendía nada y esto me motivó a ir a una tienda de música y de instrumentos, ahí conocí a mi primer profesor. A los 9 años empecé a tocar la batería”. Al regresar a Quito, continuó explorando el instrumento, practicando y formándose con distintos profesores, sentando las bases de un camino que más adelante se profesionalizaría.

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Su etapa académica más determinante llegaría años después en Berklee College of Music, una de las instituciones más reconocidas del mundo en formación musical. El artista se graduó en 2025 con un título en Music Performance enfocado en batería. Sin embargo, más allá del rigor técnico, Berklee representó un desafío personal.

“Lo más desafiante creo que fue insistir que en realidad esto es algo que uno tiene que estudiar. Poder explicar a la gente que esto no es un hobby”, afirma. Para él, el arte y la música no son actividades secundarias, sino una forma de vida. “Son en realidad mi vida y estudiar música es una decisión muy importante”.

Esa convicción también transformó su relación con el instrumento. Aunque ya contaba con una formación previa en Quito, la experiencia universitaria profundizó su comprensión musical. “Estudiar música cambió la manera en que entendía la música. Me dio muchísimo conocimiento, aprendí muchas cosas que en realidad no son fáciles de enseñarse uno mismo”, explica. Para Juan, el aprendizaje en un entorno universitario es “muy profundo” y distinto a la formación autodidacta.

Tras su paso por Boston decidió mudarse en 2025 a Nashville, una ciudad reconocida por concentrar estudios, disqueras, compañías y redes profesionales que marcan el pulso de la industria musical en Estados Unidos.

“Mi mudanza fue porque este es un foco de la industria. Aquí se mueve la música y es impresionante. La primera vez que conocí Nashville casi no lo creía”, comenta. Su llegada no fue desde cero: “Yo vine con trabajos ya en mi calendario antes de mudarme, entonces no fue tan estresante, aunque sí ha sido desafiante”.

Uno de los rasgos que más ha definido su carrera es la versatilidad. Gracias a su educación y a la exploración constante ha trabajado en proyectos que abarcan desde el jazz fusión hasta el country, el rock y el metal. Esa capacidad se refleja en experiencias contrastantes: con Yahuar Kedi, banda creada en Boston, fue seleccionado para presentarse en el festival Ecuador Jazz 2024, además de participar en uno de los festivales de country más grandes de Kentucky.

Actualmente, continúa su desarrollo: su proyecto más reciente es su trabajo con Coldstate, banda de Indianápolis, donde se desempeña como baterista y, progresivamente, como compositor. “Esta es una etapa nueva. La composición es muy distinta a solo tocar”, explica. Para él, escribir música implica un ejercicio colectivo: “Es un proceso muy democrático, requiere una mente muy abierta y mucha creatividad”.

En cuanto a su identidad, reconoce una influencia clara de su origen ecuatoriano. “Soy muy fanático de la música ecuatoriana, de las bandas de rock del Ecuador, especialmente de Quito. Han sido algunas de mis mayores influencias y las escucho hasta el día de hoy”, afirma.

Además de su trabajo en vivo y de estudio ofrece clases virtuales de batería desde su estudio en Nashville, manteniendo una conexión activa con la comunidad hispana y ecuatoriana, y aportando a la formación de nuevos músicos.

Cuando habla de consejos para quienes sueñan con una carrera musical fuera del país, su mirada es realista. “La habilidad en el instrumento tiene que ser indiscutible, pero eso solo te lleva hasta cierto punto”, señala. Para él, la clave está en mantener la mente abierta y entender que existen múltiples formas de vivir de la música, explorando oportunidades sin perder de vista las propias pasiones. (E)