Para un artista subir a un escenario y sonreír ante la multitud no siempre es señal de que todo está bien, el profesionalismo puede llevar simplemente a aplicar la frase popular, ‘el show debe continuar’. Y eso es lo que hizo James Hetfield, líder de Metallica, cumplir con su compromiso con el público, pero emocionalmente no se sentía bien.

La confesión de Hetfield ocurrió mientras la banda estadounidense ofrecía su último concierto de la gira World Wired Tour en Belo Horizonte, en Brasil, el pasado jueves, 12 de mayo.

“Tengo que decirles, no me sentía muy bien antes de venir aquí. Me sentía inseguro”, dijo el artista, de 58 años, al iniciar su intervención.

Y continuó: “Como que ya estoy viejo, no puedo tocar esta m****. Eso es lo que me decía en la cabeza. Así que hablé a estos chicos (mostró a sus compañeros de la agrupación) y me ayudaron, así de simple. Me abrazaron y me dijeron que si me sentía mal, ellos cuidarán de mi espalda”.

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La revelación lo hizo ante los más de 45.000 fanáticos que asistieron al espectáculo y que lo aplaudieron. El momento se volvió más emotivo cuando Hetfield recibió el abrazo de sus compañeros Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo.

“Ahora, viéndolos a todos ustedes allí afuera, sé que no estoy solo y tampoco ninguno de ustedes”, afirmó el músico.

Previo a llegar a Brasil, Metallica estuvo en Argentina y Chile, en donde ofrecieron los conciertos de World Wired Tour, que fueron cancelados en el 2020 por la pandemia del COVID-19. (I)