Guayaquil los recibió días atrás con intenso sol (y calor), como si la temperatura fuese un abrazo extremadamente ‘cálido’. La banda quiteña Flix Pussy Cola visitó el Puerto Principal como parte de los artistas nominados en los premios REM organizados por la Sayce (Sociedad de Autores y Compositores del Ecuador).

De esta reciente premiación, agradecen que la diversidad de artistas en cada categoría mostrara el abanico de talento que existe en el territorio nacional.

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“Es bacán cachar que hay cierto nivel de visibilidad para lo que están haciendo bandas como nosotros y que lo alternativo antes estaba como escondido”, asevera Sebastián Jarrín (multiinstrumentista y compositor).

Y ellos son parte de este gremio, que apuestan y creen en su proyecto antes de llegar a un público que los respalde.

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Lucas Ortiz, Joaquín Andino, Gabriel Patiño y Sebastián Jarrín son los integrantes de Flix Pussy Cola, agrupación de rock alternativo que tuvo su punto de partida durante la clase de música en el colegio y que debe su nombre al libro infantil Flix (Tomi Ungerer).

Desde ese instante han transcurrido diez años en los que este cuarteto quiteño fusiona sus composiciones con géneros como el indie o punk y experimenta con otros tantos para no encasillarse y ampliar su audiencia, que muestra su apoyo en plataformas como Spotify, donde registran 32,4 k de oyentes mensuales.

“Nos conocimos en el colegio, tocábamos, hacíamos covers. Fuimos avanzando, haciéndolo más serio, nos juntamos los cuatro, antes había otros integrantes y desde el 2016, en adelante, comenzamos a hacer shows en vivo”, detalla Gabriel (guitarrista y compositor).

Foto Zaky Monroe. IG: @zaky.monroe

Crecimiento paulatino

Cada etapa de sus vidas como individuos, amigos y artistas marca su repertorio. En el 2018 aparece Rock N Lola, su primer EP, con los temas Amanecí psicoseado, Jocobo y Las crónicas del mueble.

“Desde el 2018 en adelante empezamos a darnos cuenta de que era el punto que debíamos tomarnos más en serio las cosas”, dice Lucas (vocalista y compositor) sobre el camino ya profesional que adoptaron como cuarteto. Y esa seriedad que le otorgaron a sus creaciones fue descubriéndola cuando se reunían a ensayar con más frecuencia, dejando atrás el hobby para convertirse en músicos independientes.

Para Joaquín (guitarrista y compositor), su propuesta ha funcionado por etapas. “El primero, Rock N Lola, fue una etapa colegial, un disco muy juvenil y donde ninguno tenía mayor teoría musical. Ese primer disco es supercrudo, de instinto, más visceral”.

El segundo es Chao chicos (CHCH), producción que salió al aire en el 2023. “Este salió casi diez años después, a la mitad de nuestra carrera y empezamos a componer ese disco en el 2019. El nombre refleja la etapa en la que entramos a estudiar en la universidad, de nuestro crecimiento, búsqueda de nuevos colores y temáticas más profundas”, agrega.

A estos lanzamientos se suman las piezas Como Miranda ft. Estamos Perdidos, Navidad, Ni tan mal, 4 4o grados ft. Menino Gutto

Década indómita

Su huella musical les ha abierto paso dentro y fuera del país. Los tres últimos años del grupo la exposición mediática ha crecido y los ha probado en escenarios como Premios Garage Band, Quito Fest, El Verano de las Artes Quito, Párame Bola, conciertos en Lima y Bogotá, así como una gira por varias ciudades del país.

“Estamos ahorita haciendo el disco por los diez años de la banda, no lo hemos terminado aún, es un poco popurrí de esta década que ha pasado”, comparte sobre el álbum que tiene como productor a Toño Cepeda, quien también ha trabajado con el grupo Kiruba.

Todo este recorrido a través de la autogestión. Además de la música, cada uno de los integrantes invierte en cada uno de sus estrenos a través de sus carreras alternas como comunicadores sociales e intérpretes médicos (traductores).

“Dentro del disco, desde el LP hasta la actualidad, hay una diferencia muy marcada entre el sonido y las letras. En Rock N Lola hay una onda satírica, era una forma de conmemorar nuestra relación desde la joda, en Chao chicos hay una nostalgia de lo que éramos al inicio”, agrega Lucas.

El nuevo disco a nivel narrativo se adentra en sensaciones extremistas y caóticas, e incluirá de ocho a doce canciones, de las que ya grabaron seis. “Apurar el disco no es la forma de hacerlo, estamos tomándonos nuestro tiempo”. (E)